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Canada / Alemania , 2000 : (voces) Julie Strain Eastman
(Julie), Michael Ironside (Tyler), Pier Kohl (German St
Germain), Brady Moffatt (Lambert), Billy Idol (Odin),
Rick Jones (Zeek), Sonja Ball (Kerrie) Director
- Michael Coldewey & Michel Lemire, Guión
- Robert Payne Cabeen, basado en la novela gráfica
The Melting Pot de Simon Bisley, Kevin Eastman &
Eric Talbot, Musica - Frederic Talgorn |
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TRAMA : El minero espacial Tyler descubre un
cristal verde en el espacio, el cual resulta ser la
llave perdida del manantial del planeta Ouroboros, cuyas
aguas le dan inmortalidad a quien las beba. Pero la
llave también tiene efectos colaterales, y Tyler
pronto enloquece, convirtiéndose en un despiadado
asesino y sembrando el terror en la galaxia. Precisamente
en una de sus jornadas de depredación llega al
planeta Eden, masacrando a todos sus habitantes. Los
Edenitas son descendientes de los Arrakatianos - los
que diseñaron la llave y la fuente -, y de su
sangre se puede extraer un suero que produce invencibilidad
aunque por tiempo limitado. En base a ese suero Tyler
se dirige a Ouroboros para apoderarse de la fuente.
Pero Julie, una de las sobrevivientes de la masacre
de Eden, ha jurado venganza y decide ir tras Tyler,
aunque ello le cueste la vida.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Antes de que el video terminara por asestarle otro golpe
mortal al cine (y hablo de los primeros tiempos del VHS),
las salidas nocturnas de los fines de semana estaban reservadas
para las salas cinematográficas. En esas épocas
estaban las salas de estreno y el circuito B, donde se
pasaban filmes muy poco conocidos o reestrenos de películas
antiguas y recientes. En general ese circuito B competía
(o sobrevivía) en base a dos o tres premisas comerciales
que solían dar resultados: precios bajos, y filmes
con gran impacto en el público adolescente.
Es ese circuito B el que terminaría por generar
ganancias y status de culto a películas
que en su momento pasaron desapercibidas o habían
fallado en las taquillas. The Wall de Pink
Floyd, Liquid Sky, The Rocky Horror Picture
Show, por citar unos ejemplos. De pronto la mejor
recaudación de esas salas era la de estos filmes,
exhibidos en las trasnoches de viernes y sábados
durante meses.
Y en esa tanda de filmes de culto se encuentra la película
de animación Heavy Metal (1981). El film,
una coproducción francesa - canadiense, estaba
basado en comics de la revista francesa de culto Metal
Hurlant (que en USA se conoce como Heavy Metal).
La gran novedad de Heavy Metal era su contenido
fantástico orientado a adultos; escenarios de
ciencia ficción poblados de estereotipos, imaginería
sexual al tope y volencia gráfica extrema. En
épocas en que el animé era una
palabra desconocida, Heavy Metal (con sus aciertos
y errores) era una aventura cinematográfica totalmente
nueva e inusual, y terminaría por hacer escuela.
19 años después llega esta secuela, con
mayor presupuesto y mejor producción pero, lamentablemente,
menor vuelo creativo. Mientras que Heavy Metal era
un film por capítulos - que parecía una
secuencia de episodios de La
Dimensión Desconocida -, Heavy Metal 2000
decide narrar una única historia que resulta
ser una space opera. El problema resulta ser
el paso del tiempo, en donde las marcas características
de Metal Hurlant ahora no sorprenden a nadie
- el animé japonés ha cruzado la
mismas barreras en cuanto a sexo y violencia, por lejos
y hace mucho tiempo -. Y la historia en sí es
bastante rutinaria. Chica dura de matar y ligera de
ropas que va tras el perverso villano a los confines
de la galaxia en busca de venganza.
El tema es que para sustentar semejante historia durante
todo el largometraje, la dirección y el guión
hubieran precisado una pulida. Un mejor desarrollo de
personajes, una historia más consistente. Así
como está, el resultado final es pasable pero no
memorable. Toda la trama parece una serie de secuencias
de acción y sexo encadenadas sin mucha inspiración.
Sin duda el diseño de arte es espectacular, pero
la animación de los personajes resulta algo tosca.
Y la historia va cubriendo los distintos episodios hasta
llegar al planeta Ouroboros, que es donde se termina de
desarrollar la trama. Pero lo que sucede allí tampoco
resulta demasiado emocionante. Hay algo de condimento
que le falta al guión como para que sea interesante.
Lo que pasa es el problema habitual con los estereotipos,
que al no ser personajes tridimensionales sólo
resultan accesorios de la historia. Y si la historia
no es apasionante, todo se desmorona. Aquí Julie
va a un bar de mala muerte al estilo de Star
Wars, mata al villano que rápidamente revive,
lo persigue hasta Ouroboros, el villano se hace del
trono de una raza de lagartos humanoides mientras Julie
se une a los sacerdotes que custodian la fuente de la
inmortalidad y todo termina en una batalla campal. Pero
no hay sentido de épica ni nada que nos haga
vivar por la protagonista. Parece que el guión
estuvieran interesado en terminar una escena (de acción
o de sexo) y pasar inmediatamente a la siguiente, sin
revisar si quedó bien o no. Posiblemente la historia
hubiera resultado mucho más efectiva en un segmento
de 20 minutos dentro de un film de capítulos
como la Heavy Metal original. Pero como está,
resulta bastante estirada y con poca inspiración.
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