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GB, 1965 : Pauline Murray (enfermera
Pauline Murray), Sebastian Shaw (Dr Richard Fletcher),
Fiona Leland (Helen Fletcher), Honor Fearson (Honor),
Coronel Percy Binns (comandante de Accion Inmediata),
Bill Thomas (lider de Accion Inmediata) Director
- Kevin Brownlow & Andrew Mollo, Guión -
Kevin Brownlow & Andrew Mollo
TRAMA : Inglaterra, en un 1940
alternativo. Alemania ha invadido Gran Bretaña
después de la derrota inglesa en Dunquerke, y
ahora toda la isla ha sido sometida a la ocupación
nazi. Los norteamericanos abastecen a la resistencia
británica, pero los focos de insurgentes son
cada vez más pequeños. La enfermera Pauline
Murray se encuentra sin trabajo y los únicos
empleos disponibles son los ofrecidos por Acción
Inmediata, una organización pro nazi liderada
por simpatizantes de los invasores. Y aunque Pauline
es apolítica, al poco tiempo de ser enrolada
comienza a asimilar las ideas del nazismo, volviéndose
una activa colaboradora del partido... hasta que la
feroz realidad del totalitarismo la obliga a enfrentarse
con sus propios límites morales.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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La filmación de It Happened Here (Esto
Sucedió Aquí, traducción literal
del original aunque en latinoamérica se la ha renombrado
como La Invasión a Inglaterra) es anecdótica.
En 1956 un par de adolescentes - de menos de 18 años,
y apasionados por la historia - empezaron a jugar
con el escenario ficticio de una Inglaterra invadida por
los nazis a principios de la Segunda Guerra Mundial, y
terminaron por convertirlo en un proyecto que le llevaría
los siguientes 9 años en concretar. Como se trataba
de una producción de guerrilla, los chicos comenzaron
a pedir ayuda a amigos y conocidos para que en sus ratos
libres hicieran papelitos en la película, cosieran
uniformes o armaran utilería. Y, como las libras
escaseaban, llegaron al punto de pedirle ayuda al
partido neo nazi británico (wtf!),
los que se prestaron a desfilar orgullosamente con el
uniforme de la SS por las calles de Londres (un detalle
que después le traería más de un
dolor de cabeza al dúo de directores). Los años
pasaban y fragmentos del filme comenzaron a exhibirse
en convenciones de fans de ciencia ficción (en
donde también surgían voluntarios para participar
en la producción), hasta que el rumor del proyecto
comenzó a llegar a oídos de gente importante
de la industria. Primero, del director británico
Tony Richardson - el mismo de Tom Jones (1963)
-, quien accedió a poner dinero para que los directores
pulieran algunas escenas y le dieran un acabado profesional
a toda la película; y, luego, del mismo Stanley
Kubrick, el que aportaría ideas y donaría
celuloide virgen que le había sobrado del rodaje
de Dr. Strangelove.
Lamentablemente la película comenzó a
levantar polvareda - en el mal sentido de la palabra
- al momento del estreno, y terminó siendo retirada
de cartel al poco tiempo. La crítica pacata de
entonces se retiraba de la sala antes del final del
filme, y terminaba por asimilarla como un pastiche de
propaganda pro nazi. Y, los pocos que se quedaban hasta
el final, terminaban por atacarla con dureza debido
a la manera en que exhibía al pueblo inglés
como una muchedumbre pasiva y colaboradora de la ocupación
nazi, terminado de tomar al filme como una especie de
insulto nacional frente a la gloriosa y valiente
nación británica que resistió con
firmeza el azote de los bombardeos alemanes durante
la Gran Guerra (exclamar este epíteto
a todo pulmón y con Dios Salve la Reina
de fondo!). El filme tendría que esperar hasta
los años 90 para ser redescubierto - como para
que la mentalidad británica se abriera un poco
- y terminara de ser aclamado como se merece durante
su salida a video.
Si uno no supiera la historia de origen, no habría
manera de darse cuenta de que La Invasión a
Inglaterra es un proyecto amateur e independiente.
Se notan diferencias de calidad en la fotografía
- lo cual es lógico en un proyecto que llevó
casi diez años filmar y que debe haber pasado por
infinidad de cambios en la producción - pero
el resto es impecable. Esto no es fruto de dos pibes
que estaban aburridos y empezaron a jugar con un libro
de historia, sino que es un trabajo hecho a conciencia
y desarrollado por gente que conoce profundamente del
tema. La recreación del lenguaje cinematográfico
de los filmes de propaganda es perfecta - con el detalle
bizarro de que proviene del nazismo inglés
-. El manejo de los mecanismos dialécticos de propaganda
- utilizando argumentos históricos, pervirtiendo
su significado y reciclándolos a beneficio de su
mensaje político - es impecable. Aquí
toman un incidente de la Primera Guerra Mundial, en donde
ingleses y alemanes hicieron un parate durante navidad
y se pusieron a jugar al fútbol... y a partir de
allí el narrador deforma la anécdota para
llevar agua a su molino, diciendo que británicos
y germanos son pueblos hermanos, y que los nazis invadieron
Inglaterra para voltear a un gobierno corrupto que los
separaba. A esto se suma la visión surrealista
de ver tropas nazis desfilando por Londres, soldados alemanes
colaborando con bobby ingleses en imponer el orden,
o Jagdpanthers estacionados en Picadilly Circus,
todo esto con una absoluta normalidad.
Debo admitir que el filme está muy bien, pero
le lleva una eternidad llegar al punto que quiere demostrar.
Durante el 70% de su duración La Invasión
a Inglaterra funciona prácticamente como
una típica película de propaganda camuflada
de drama, propia de las que rodaban en Alemania a fines
de los años 30. La protagonista es apática,
desconfiada, y no quiere involucrarse en la política,
pero el único trabajo que le ofrecen es dentro
del partido. Cuando acepta enrolarse le cambia todo
- hasta se ve más bonita, además de estar
enfundada en los suntuosos uniformes negros de los nazis
(la belleza fashion del mal, que yo siempre digo)
-, y termina abrazando las ideas del partido. Esto no
es un disparate, ya que el filme lo presenta con una
sorprendente naturalidad - es lógico que el
ser humano desee orden y estabilidad después
del caos, aunque ello signifique que uno asimile las
ideas de su opresor; y de hecho es algo que ocurrió
con muchos países ocupados por el nazismo durante
la Segunda Guerra Mundial -. Lo que ocurre es que
hay conceptos cada vez más radicales y siniestros
que la protagonista va descubriendo con el tiempo, y
que terminan por chocar con sus propios límites
morales. La protagonista puede tener una charla de café
sobre la necesidad de combatir a los judíos y
bolcheviques, deportar a los diferentes y exterminar
a los débiles con absoluta normalidad; pero,
por otro lado, cuando ella debe ensuciarse las manos
con sangre, lo teórico se convierte en shockeante
realidad y le provoca repulsión.
Es recién en el último tercio en donde
La Invasión a Inglaterra arriba a la hipótesis
que pretende demostrar. Aquí el punto es que,
con las condiciones ambientales correctas, todos podemos
ser fascistas. Pauline Murray lo abraza por necesidad
- precisa trabajo, comida, techo -, luego disfruta los
lujos que obtiene y por último asimila la ideología
por persistencia de la propaganda y el confort que le
brinda el régimen. Pero a su vez uno termina
por incorporar una doctrina basada en el odio y la prepotencia,
y todo eso suena teórico y lejano hasta que uno
los sufre en carne propia (y se espanta del resultado).
Por contra, quienes combaten a esa maldad encarnizada
terminan convirtiéndose en algo peor que su propio
enemigo. El odio genera más odio, y la gente
de la resistencia es tanto o más brutal que los
propios nazis. El climax de La Invasión
a Inglaterra es deprimente y trágico, mostrando
que si el mal persiste por demasiado tiempo termina
por corromper a quienes lo combaten, convirtiendo a
la guerra en un duelo de crueldades mutuas entre facciones
enemistadas a muerte.
It Happened Here es una película notable
y sólida. El espectáculo de ver una Inglaterra
nazi es apasionante. La discusión sobre la corrupción
del alma humana frente al fascismo es muy inteligente.
Lamentablemente el género de historia alternativa
(escenarios ¿qué hubiera pasado si...?
o que algunos llaman paradoja Newton) es más
popular en la literatura que en el cine. Harry Turtledove
ha construido su larga carrera de novelista exclusivamente
sobre el tema, visionando escenarios como la victoria
de Hitler en Europa, o incluso imaginando una improbable
alianza entre nazis y aliados para combatir una invasión
alienígena a la Tierra (wtf!!)
en las sagas Worldwar y Colonization.
Pero cinematográficamente sólo hay un
puñado de filmes que se han aventurado a fantasear
con estos temas, como Fatherland o la película
que nos ocupa. Lo cual es una lástima, ya que
es un género que - si está desarrollado
por las personas correctas - puede resultar apasionante. |