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GB, 1964 : Richard Pasco (Paul Heitz),
Barbara Shelley (Carla Hoffman), Peter Cushing (Dr Namaroff), Christopher Lee
(Profesor Meister), Michael Goddliffe (Profesor Jules Heitz), Patrick Troughton
(Inspector Kanof), Jack Watson (Ratoff) Director - Terence Fisher,
Guión - John Gilling, sobre una historia de J. Llewellyn Devine, Musica
- John Bernard |
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The Gorgon es un producto típico de la Hammer, el estudio
cinematográfico inglés que hiciera historia entre finales de los
50 y mediados de los 70. A decir verdad, es un intento de la Hammer de
crear un panteón propio de monstruos, ya que debemos recordar que el éxito
del estudio se basaba en versiones aggiornadas de los monstruos de la Universal
- Dracula, Frankenstein - que constituían su alimento básico
en la taquilla. Pero mientras la Hammer terminaba de saturar a las plateas
con variaciones y secuelas de vampiros, hombres lobos y creaturas revividas, nunca
pudo desarrollar otras creaturas con estatura propia en el olimpo del horror y
la fantasía. A lo sumo pudo producir con dignidad la serie de films sobre
el Profesor Quatermass, pero estos nunca resultaron tan populares como los productos
estandarte de la productora - las creaturas de Bram Stoker y Mary Shelley -. The
Gorgon es la habitual rutina hammeriana, empezando por su realizador Terence
Fisher. Fisher es el talento detrás de las versiones clásicas de
Dracula (1958) y La Maldición de
Frankenstein (1957). Es un director más que competente, aunque debo
admitir que las producciones Hammer nunca fueron mis favoritas, y menos
las de Fisher. Por supuesto están los climas góticos, los colores
brillantes mezclados con las penumbras, la ambientación del siglo XIX,
la supuesta locación en oscuros países del centro de Europa, y la
dupla habitual de Peter Cushing y Christopher Lee, aunque aquí con los
roles cambiados (Cushing es el malo, Lee es el bueno). Pero si bien las películas
de la Hammer hicieron furor en su época, hoy terminan siendo filmes
bastante tibios, y The Gorgon es un ejemplo típico de todo esto.
Hay demasiada exposición de cosas obvias, hay una lucha bastante larga
entre quienes buscan la verdad y quienes la ocultan, las actuaciones resultan
estoicas, y los momentos de suspenso y terror terminan siendo muy light para
los estandares de hoy en día. Si uno considera una disección en
profundidad de la película, podría decirse que es un estudio acerca
de conspiraciones y desarrollo de caracteres, salpicado de escasos momentos de
horror. También esto tiene que ver con una cuestión de economía
de medios : decorados reciclados de otros filmes hasta la saciedad, vestuario
similar, siempre el mismo estilo narrativo... lo único que varía
es el monstruo de turno que aparece muy pocas veces y en lapsos decepcionantemente
breves. Y, cuando llega el final donde se lo puede apreciar en toda su dimensión,
el climax resulta expeditivo, los efectos especiales lamentables, y los créditos
aparecen antes de lo previsto, sin sacar ninguna conclusión posterior.
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Salvo excepciones, los productos de la Hammer suelen ser chatos. Lo que
termina por rescatarlos es la dignidad de las actuaciones de Cushing y Lee, las
estrellas del estudio, que son mejores actores de los que merecen estas producciones.
Pero el resto de los elencos es abrumadoramente pétreo. En el elenco figura
también Barbara Shelley que fuera la scream queen de la Hammer,
y un montón de actores habituales en los castings de los filmes de la productora.
Pero con la excepción de los protagonistas principales, ninguno resulta
destacable.
El otro aspecto meritorio de las producciones Hammer (y
de ésta en particular) es el caracter incorruptible de los héroes.
No son personajes ciegos o blandos, sino personas de un moral y voluntad inquebrantables.
En la búsqueda de la verdad del Profesor Heitz (y posteriormente del hijo),
las amenazas de la oposición que plantea la conspiración del silencio
no terminan por amilanar al protagonista (quien a su vez termina siendo una persona
bastante sagaz). El problema en todo caso, pasa aquí porque Richard Pasco
carece totalmente de carisma y uno aguarda impacientemente que Christopher Lee
aparezca en escena para condimentar el tono y avanzar en la historia. Pero la
historia termina por opacarse por ciertos clisés - la remanida aparición
de la luz de la luna -, y por algunos agujeros de lógica bastante grandes,
como la investigación de los forasteros de Vandorf que realiza Meister,
y que parecen dispositivos del guión solo para alargar la trama y proveer
alguna investigación policial que lleve a la conclusión lógica
del culpable. Pero el film no explica en absoluto como es que el espíritu
de un monstruo mítico termina por reencarnarse en un mortal, su aparición
en un sitio tan alejado de Grecia, ni por qué aparece solo en las noches
de Luna Llena.
Es una pelicula tibia, propia de matiné, pero ha perdido toda
su capacidad de asombro y shock con el paso de los años. Otros filmes han
conservado su capacidad de sobresaltar a las plateas (Mr. Sardonicus, algunos
filmes de William Castle, otras cintas de la competencia de la Hammer),
pero en general el efecto del horror gotico de la Hammer ha perecido con
el tiempo. Y como las peliculas de terror de Roger Corman, terminan resultando
inofensivas. |
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