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Esta es la última
película que rodó el auteur Herschell
Gordon Lewis (bah, luego tendría un par de
regresos a pedido del público, y ya cuando
su figura se convirtió en objeto de culto).
La historia del director es, cuando menos, curiosa:
dueño de una agencia de publicidad, el tipo
vio el dinero que se podía obtener en el
circuito de autocines y cines grindhouse,
y comenzó a rodar películas de bajo
calibre - desde nudies hasta terribles filmes
de terror -. Lo que diferenciaba a Gordon Lewis
del resto era que sus películas de horror
eran brutales y sangrientas, lo que lo convirtió
en el pionero del gore. Ciertamente los filmes
de Gordon Lewis bordean lo abominable (salvo alguna
que otra excepción, como Two
Thousand Maniacs!), y aunque uno corre el riesgo
de apresurarse y catalogarlo como pésimo
director (lo cual es cierto), por el otro lado debe
reconocerse su olfato como hombre de negocios. El
tipo sabía que los contenidos de shock traían
público, y sabía que los dobles programas
eran los que generaban buen dinero. Así es
que se dedicó a distribuir sus películas
casi de manera personalizada, y adquirió
cuanto filme de mala muerte pudiera obtener por
dos mangos, con el fin de armar programas dobles
para ofrecer a los cines de turno (como el engendro
Monster A-Go-Go, una cinta incompleta que
Gordon Lewis finalizó como se le dió
la gana, con otros actores y cuatro años
después del rodaje original!). Cuando se
cansó de los filmes grindhouse, se
dedicó a escribir sobre su experiencia en
la publicidad, y de pronto se convirtió en
un novelista solicitado y millonario. Digo: Gordon
Lewis no es ni por asomo el idiota de Ed Wood, un
ingenuo con aspiraciones rodando mal cine. Acá
tenemos a un tipo muy inteligente que rueda mal
cine pero que sabe cómo hacer buenos negocios
con las porquerías que filma.
Lo cual no sirve de excusa como para perdonar
la calidad de The Gore Gore Girls. Es una
película incompetente y barata por donde
se la mire. El "genial" detective
privado es un incompetente de aquellos, y es un
personaje claramente gay aunque todas las mujeres
que lo rodean parezcan embelesadas e intenten
por todos los medios acostarse con él.
Los asesinatos son extremadamente burdos y falsos
de acá a la China - cuando el asesino
le destroza la cara a las victimas, pareciera
que estuviera masacrando un pollo con visceras
al que le metieron una peluca - . Hay algunos
momentos en donde Gordon Lewis tira la onda de
que esto se trata de una comedia - el detective
que odia a los fotógrafos y les requisa
las cámaras; las disparatadas teorías
sobre el asesino; la muerte de una stripper, en
donde le cercenan uno de los pezones y le sale
leche chocolatada - pero son tan malas las
líneas cómicas que resultan detestables.
Para colmo las strippers carecen de curvas
y de gracia, y son tan famélicas que se
les pueden contar las costillas.
Aún con su puesta en escena atroz, The
Gore Gore Girls tiene ese gustito sicotrónico
que se deja ver. Será que todo es tan pop,
amateur y sicodélico, que uno termina por
perdonarle la vida. O será que tiene ese
aire a película prohibida que veían
nuestros padres a escondidas, y que ahora nos
parece una noñada de aquellas. Como sea,
por lo estúpida e incompetente que es,
The Gore Gore Girls se deja paladear...
aunque sea para ver una película que es
tan espantosa que resulta medianamente disfrutable. |