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La sci fi japonesa le debe mucho a Godzilla.
Desde 1954 disparó un boom del género fantástico que continúa
hasta nuestros días. Desde AstroBoy a
los Power Rangers,
desde Ultraman a Gamera,
todos tienen una deuda de gratitud con el gigante verde. No sólo detectó
un mercado altamente rentable, sino que potenció a todo el género
de la ciencia ficción. Muchos códigos visuales y narrativos del
manga, del animé, y de otros filmes de fantasía han
bebido de las aguas del manantial que abrió Godzilla
con el paso de los años. En un principio Godzilla
era un personaje de pesadilla. Pero esa imagen sólo duró una película
- el original de 1954 -, y pronto la Toho
vió que el personaje daba para más. Como ya no podían matarlo
al final de cada film, se decidió mandarlo a pelear en contra de otros
monstruos. Sorprendentemente el fenómeno Godzilla pasó de su fecha
de vencimiento - lo que los americanos conocen como la saga de los monstruos
atómicos se extinguiría antes de mediados de los 60 -, y continuó
con su vigencia, aunque no sin altibajos. Lo que hicieron productores y directores
fue ir probando fórmulas sobre un terreno desconocido - nunca antes un
monstruo se había convertido en figura de culto y había tenido tantos
filmes seguidos -. De espectáculo adulto pasó a fantasía
adolescente, y después a show infantil. Para mediados de los setentas el
género Godzilla se había empeñado en crear nuevas mitologías,
y prácticamente se estancaría en una fórmula que creó
Jun Fukuda: la de los aliens que quieren dominar la Tierra y traen su propia mascota
espacial (o un artefacto capaz de desatar a los monstruos terrestres).
Todos los monstruos memorables de la saga fueron creados en
ese período. Los 80 traerían una especie de masivas remakes,
y el milenio se asomaría con directores que mamaron (y amaron) al personaje
desde su infancia, y le darían un enfoque mucho más serio y profesional.
A decir verdad, con el milenio lo que hizo Godzilla fue salir del ghetto
infantil y aproximarse a los niveles adolescentes del manga de calidad. Aunque
el problema del último Godzilla, es que el género de la sci fi japonesa
ya le había pasado por encima, y los adolescentes prefieren obras mucho
más acabadas en cuanto a efectos y argumento como los animes del estilo
Akira o Ghost in the Shell.
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Pero a mitad de camino, en medio de todas esas pruebas y cambios,
está la etapa de Jun Fukuda. Fukuda fue el director sucesor de Inoshiro
Honda en los 70, y quien llevó a la serie a un estado deplorable en el
aspecto creativo. Posiblemente parte de la responsabilidad le corresponda a la
Toho, que fue descendiendo los montos de los
presupuestos a niveles risibles, obligando a Fukuda a reciclar desde trajes que
se caían a pedazos hasta escenas completas de filmes anteriores. Los choques
con Gigan y Megalon
son prueba cabal de producciones baratísimas. Además Fukuda establecería
otra de las reglas del género, que la llamaré la gran trama idiota
de relleno. Los personajes van y vienen durante una hora, haciendo tiempo,
hablando pavadas, cometiendo gags estúpidos, hasta llegar a la media hora
final donde recién aparecen los monstruos y los efectos especiales.
Para 1974 las recaudaciones no eran buenas, y la Toho
decidió poner más carne en el asador. En Godzilla
vs MechaGodzilla se nota, ya que hay generosas tomas panorámicas,
y un mayor despliegue de producción. El guión está algo más
cuidado, y por lo menos los creativos le ponen algo de empeño. Ahora el
némesis es el legendario MechaGodzilla, - su primera aparición en
la saga, y después volvería en tres ocasiones más, aunque
con orígenes diferentes (a veces como robot creado por los alienígenas,
otras veces como máquina creada por el hombre, como en Godzilla:
Tokio SOS) - lo cual es mejor que la mayoría de los patéticos
monstruos de las películas anteriores. La idea del sosías robótico
no es nueva - en el anterior experimento de la Toho King
Kong Escapes (1967), el simio enorme debía combatir a su clon robot
-, pero tratándose de Godzilla tiene otro gusto. En general todos los antagonistas
de Godzilla hasta esa fecha han resultado bastante tristes, sin la flexibilidad
ni la letalidad del monstruo verde. Aquí es un enfrentamiento entre pares.
El problema del film es que no se queda con Godzilla y
su hermano mecánico. Hay humanos trabajando de actores en una trama absurda.
Es cierto que el guión intenta poner ganas - podría ser interesante
el tema de que la defensa del Japón dependa del llamado a un monstruo mitológico...
algo reciclado de Mothra -, y por momentos parece serio, pero hay escenas que
superan el delirio. Desde el descubrimiento del "titanio "espacial"
(sic) hasta la raza de monos que quiere invadir la Tierra y provienen de un "Agujero
Negro" (nuevamente sic), siguiendo por los malos maquillajes, las pésimas
peleas - es increíble que con todo el expertise de los japoneses
en el cine de artes marciales Fukuda no pueda filmar un combate cuerpo a cuerpo
como la gente -, y toda una galería de delirios sin sentido, desde pipas
que destruyen artefactos electrónicos hasta King Caesar, un gigantesco
caniche que se ve horriblemente ridículo. Es
un film relativamente mejor que el resto de los Fukuda, pero aún para los
estándares de delirio de la saga es incoherente. Como es habitual con las
películas de Fukuda, tiene graves problemas de tono. Si la trama suena
disparatada, bien podría ser una película infantil, pero Fukuda
se empecina en mostrar sangre - como hizo en Godzilla
vs Gigan -, aquí con Anguirus con la mandíbula partida por el
robot, o Godzilla sangrando por la yugular. Por otro lado, toda la cacería
de la estatua que sirve para llamar al caniche gigante es por momentos muy seria,
con largas pausas y algunos momentos de tensión, que para un chico debe
resultar descomunalmente aburrido. Si uno piensa en lo que vendría después
- desde Godzilla 1985 a Godzilla
2000, Final Wars u otros títulos
de la saga Millenium -, los guiones de Godzilla
siempre son absurdos pero dependen mucho del director para que resulten digeribles.
Lo que pasa aquí no difere enormemente de lo que pasa en 2000
o en Final Wars, pero resulta mucho más
creíble y disfrutable esos filmes que cualquiera de los de Fukuda, a pesar
de tocar los mismos temas. Por suerte Fukuda se despide aquí de la serie,
e Inoshiro Honda regresaría una vez más para cerrar la etapa Showa
con Terror de MechaGodzilla (1976), abriendo
una pausa de 8 años hasta la muy buena Godzilla
1985.
Los filmes de la saga de Godzilla son:
Godzilla,
Rey de los Monstruos (1954), Godzilla
Raids Again / Gigantis the Fire Monster (1955), King
Kong vs Godzilla (1962), Mothra
vs Godzilla (1964), Ghidorah
the Three-Headed Monster (1965), Monster
Zero (1965), Godzilla
contra los Monstruos del Mar (1966), Son of Godzilla (1968),
Destroy All Monsters (1968), Godzilla’s Revenge (1969), Godzilla
vs Hedorah (1971), Godzilla
vs Gigan (1972), Godzilla
vs Megalon (1973), Godzilla
vs Mechagodzilla (1974), Terror of Mechagodzilla (1976), Godzilla
1985 (1984), Godzilla
vs Biollante (1990), Godzilla vs King Ghidorah (1991), Godzilla
vs Mothra (1992), Godzilla vs Mechagodzilla (1993), Godzilla vs
Space Godzilla (1994), Godzilla
vs Destoroyah (1995), Godzilla
2000 (1999), Godzilla
vs Megaguirus (2000), Godzilla,
Mothra and King Ghidorah: Giant Monsters All-Out Attack (2001),
Godzilla Against Mechagodzilla (2002), Godzilla:
Tokyo SOS (2003) y Godzilla:
Final Wars (2004). Godzilla (1998) es la versión americana
dirigida por Roland Emmerich |
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