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Esta es la entrega numero 25 de la saga de Godzilla
iniciada en 1954. En el primer film, Godzilla
era una alegoría del horror atómico de la
Segunda Guerra Mundial, pero después el personaje
comenzó una serie de mutaciones (producidas
por el estudio Toho y no por la radiación!),
que lo llevaron a ser espectáculo infantil, protagonista
de historias de ciencia ficción delirante, u homenaje
respetuoso a sus raíces con diversas remakes
camufladas en los 90. Después del enorme bodrio
de la versión americana de 1998, la Toho
impulsó - por enojo y por amor propio - una verdadera
corriente revisionista de su principal estrella, lo que
diera a luz algunos de los mejores títulos de la
saga en sus cincuenta años de edad.
Entre esos intentos revisionistas está Godzilla,
Mothra and King Ghidorah: Giant Monsters All-Out Attack.
Y la verdad que es un film muy difícil de valorar.
Mientras que GMK (como habitualmente se la conoce)
realiza cosas formidables, por el otro lado da la impresión
que toda esa enorme cantidad de virtudes no termina
de cuajar como corresponde. Pareciera que hubiera varios
elementos que, aislados son sobresalientes, pero en
compañía de otros resultan incompatibles.
El resultado es un film formidable pero insatisfactorio.
Godzilla, Mothra and King Ghidorah: Giant Monsters
All-Out Attack es un proyecto de Shusuke Kaneko,
el responsable del revival de la serie Gamera
de la Daiei en los 90, y que aún muchos
consideran hoy que son el exponente máximo del
kaiju eiga. Usualmente Gamera era a Godzilla
como la Pepsi a la Coca; un clon exitoso
pero nunca tan popular como el original. Una dirección
creativa errática hundió al personaje
en los 70, pero Kaneko sacó a la tortuga gigante
del ostracismo y la relanzó de manera brillante.
Ahora Kaneko obtiene un cheque en blanco de la Toho
para acometer con el ídolo de su infancia, Godzilla,
y hacer por el gigante verde lo mismo que hizo con la
tortuga mutante de la Daiei.
Lo primero que uno puede aseverar es que, sin dudas,
no hay otro film de Godzilla como éste. Kaneko
borra de un plumazo los 23 filmes anteriores, sólo
reconociendo al original
de Ishiro Honda de 1954. En todos estos años
no hubo apariciones ni ataques. La película se
toma a sí misma muy seriamente, y destila a su
vez un montón de autoreferencias del género.
Los militares se preguntan por qué siempre Godzilla
ataca Japón. Hablan de una criatura (el Godzilla
de Roland Emmerich, sin mencionarlo expresamente) que
atacó Nueva York. Aluden al horror atómico.
Aquí no hay tecnología disparatada, personajes
cómicos ni referencias ridículas. Y cuando
aparece Godzilla, el diseño del monstruo está
muy cambiado, de manera de ser una versión aggiornada
del traje usado en 1954. Incluso la apariencia del gigante
es atemorizante, con unos ojos en blanco que le dan
un aspecto demoníaco.
Kaneko intenta construir una auténtica secuela
del film de Ishiro Honda. Aquí hay muertes a raudales,
y Godzilla no se anda con chiquitas. Pisa gente, achicharra
multitudes con su aliento radiactivo... es un auténtico
exterminador. Incluso cuando comienza a enfrentarse con
los monstruos guardianes, no escatima en brutalidad: a
Baragon directamente lo fríe, y con los otros dos
tampoco se porta de manera delicada. Kaneko retiene la
aparición de los monstruos hasta la mitad del film,
y allí empieza a desplegarlos lenta pero progresivamente.
Evidentemente el director odia los clisés y cada
combate o escena donde debe filmarse a una criatura está
hecha de un modo totalmente original. Es brillante y brutal
por donde se lo mire, como Godzilla incinerando aviones
en pleno vuelo, partiendo en dos un hospital lleno de
enfermos con su cola, o generando con su aliento un hongo
nuclear que extermina varias manzanas a la redonda.
(alerta: spoilers) No sólo las escenas de
lucha son, por lejos, de los mejor que uno ha visto en
la serie, sino que toman todo tipo de giros imprevistos,
como el fabuloso climax donde criaturas gigantes, naves
y personas se encuentran mezcladas flotando en las profundidades
del mar (hay que verlo para creerlo). El grand finale
en la bahía es fascinante y, además, provee
una sorpresa real para la saga, donde un humano por fin
logra derrotar a Godzilla. Dentro de sus intenciones realistas,
Kaneko ha conseguido aggiornar al gigante al nuevo
milenio. (fin de spoilers).
El apartado técnico es impecable. En especial
con Mothra, que es uno de los monstruos más estáticos
de la saga, y que aquí por fin se ve fabulosamente
animado por computadora y totalmente real. Cada secuencia
de acción es sencillamente impresionante.
Kaneko también lograr dirigir con efectividad
el apartado dramático. El almirante Tachibana
recuerda el ataque de Godzilla que vió en su
niñez. Hay toda una remembranza de lo sucedido
hace cincuenta años, visto desde puntos de vista
interesantes. La relación entre el almirante
y su hija Yuri está muy bien desarrollada, porque
es el choque de dos generaciones: una que ha vivido
con el acoso del recuerdo del horror, y la otra despreocupada
que lo ha relegado al rol de leyenda.
El film podría haber sido un clásico
si hubiera mantenido esa línea todo el tiempo.
El problema pasa cuando Kaneko lanza al ruedo una explicación
sobrenatural de Godzilla, aludiendo a que es un espíritu
que devora almas y que es la reencarnación del
mal. Hay mucho de filosofía New Age que
no siempre cuaja, si bien es interesante y válida.
Desde que Japón posee guardianes (en forma de
puntos de energia - pequeñas estatuas que la
gente ha ido destrozando con el tiempo, por desconocimiento
-, o bien por los monstruos protectores Baragon, Mothra
y Ghidorah, que están expectantes a que regrese
Godzilla), hasta que el gigante verde es una especie
de espíritu castigador que golpea a los japoneses
simplemente porque han olvidado su pasado. Es un punto
de vista muy interesante interpretar a Godzilla en términos
místicos. Lo que choca aquí es la naturaleza
bizarra de algunos de los guardianes como Baragon (que
no aparecía desde Frankenstein
Conquista el Mundo) o Ghidorah. Es como que Kaneko
intenta abarcar demasiado: generar un Godzilla realista
y exterminador, incluir monstruos de merchandising,
vender filosofía barata New Age y desarrollar
un drama humano. Como digo siempre, cuando un kaiju
eiga se toma en serio a sí mismo - matando
gente, por ejemplo - debe ser porque funciona en términos
de alegoría. Aquí Godzilla realmente impresiona
en cada masacre masiva, pero el único sentido
que le encuentra Kaneko es de que se trata de un espíritu
castigador; y cuando llega el final, la supuesta alegoría
no tiene conclusión válida. No se llega
a una respuesta certera del por qué. Además,
al intentar abarcar tantos temas, Kaneko le hace perder
personalidad a Godzilla, con lo cual el gigante queda
como un monstruo letal pero anónimo. Al no darle
mayor tiempo de pantalla, actitudes extrañas
que provoquen el misterio, o bien una causa oculta que
termine por revelarse al final, el Godzilla de Godzilla,
Mothra and King Ghidorah: Giant Monsters All-Out Attack
termina por ser un monstruo impresionante pero de stock.
Por todo esto uno puede concluír que GMK
es una lástima. Tiene un guión brillante
pero recargado de ideas, muchas de las cuales no están
desarrolladas con toda la profundidad que corresponde.
Es un fascinante reboot de la saga, pero con
excesivas ambiciones para su limitado tiempo de duración,
y que bien hubiera precisado un libreto más pulido,
lo que podría haber devenido en un nuevo clásico.
Hubiera resultado fabuloso que Kaneko hubiera seguido
dirigiendo la saga para darle la oportunidad de corregir
sus errores y pulir esta línea temática
pero la Toho volvió a sus senderos más
tradicionales de invasores alienigenas y criaturas fabulosas
en Godzilla Against Mechagodzilla del año
2002.
| LA SAGA DE
GODZILLA |
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Los filmes de la saga de Godzilla son:
Godzilla,
Rey de los Monstruos (1954), Godzilla
Raids Again / Gigantis the Fire Monster (1955),
King
Kong vs Godzilla (1962), Mothra
vs Godzilla (1964), Ghidorah
the Three-Headed Monster (1965), Monster
Zero (1965), Godzilla
contra los Monstruos del Mar (1966), Son
of Godzilla (1968), Destroy
All Monsters (1968), Godzilla’s
Revenge (1969), Godzilla
vs Hedorah (1971), Godzilla
vs Gigan (1972), Godzilla
vs Megalon (1973), Godzilla
vs Mechagodzilla (1974), Terror
de Mechagodzilla (1975), Godzilla
1985 (1984), Godzilla
vs Biollante (1990), Godzilla
vs King Ghidorah (1991), Godzilla
vs Mothra: La Batalla por la Tierra (1992),
Godzilla
vs Mechagodzilla (1993), Godzilla
vs Space Godzilla (1994), Godzilla
vs Destoroyah (1995), Godzilla
2000 (1999), Godzilla
vs Megaguirus (2000), Godzilla,
Mothra and King Ghidorah: Giant Monsters All-Out
Attack (2001), Godzilla
Against Mechagodzilla (2002), Godzilla:
Tokyo SOS (2003) y Godzilla:
Final Wars (2004). Godzilla (1998) es la versión
americana dirigida por Roland Emmerich |
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