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Cuando uno ya lleva varios filmes de Godzilla sobre sus espaldas, comienza
a plantearse algunas interrogantes y a sacar algunas conclusiones. La primera,
es que Godzilla es una marca de renombre internacional que con los años
se ha transformado en un cuasi símbolo de Japón. La segunda,
es que la Toho (productora de los filmes del gigante verde durante más
de 50 años) no ha sabido muy bien cómo explotar esa marca. La realidad
es que, aunque Japón sea una de las mayores potencias industriales del
mundo (y de poseer un estilo de vida acomodado), los filmes japoneses rara vez
trascienden fronteras, y se ven obligados a recobrar costos en el mercado interno.
Y a pesar de tener más de 120 millones de habitantes, las recaudaciones
de las películas suelen ser muy pobres. Hay filmes modernos de Godzilla
que han costado 12 millones de dolares (un monto irrisorio comparado con las producciones
hollywoodenses actuales) y han recaudado sólo 10. Obviamente con la edición
en video recuperan los gastos.
Pero en los años 70 no existía el video hogareño; y a
pesar del relativo costo barato de estos filmes, la balanza entre gastos y ganancias
debía de tener un equilibrio muy delicado. Es la única razón
valedera que se me ocurre para que la Toho haya contratado a un mercenario
del estilo de Jun Fukuda. Fukuda es un auténtico director cormaniano:
utiliza todo tipo de métodos para abaratar costos, aunque con ello dañe
la credibilidad de la producción. Tanto en los filmes de su producción
reseñados aquí (hasta el momento Godzilla
vs Megalon y éste), hay un reciclado salvaje de secuencias de películas
previas, donde los monstruos se repiten pero los escenarios (e incluso el momento
del día) no. La gran batalla de Godzilla vs Gigan es tan despareja
en efectos especiales - los rayos de King Ghidrah cambian de color entre secuencias;
hay escenas que son de día y cambian aleatoriamente a otras de noche, para
regresar al día y así sucesivamente - que parece un filme de Ed
Wood. Y aún en las escenas en que los FX son originales del filme,
los mismos resultan dirigidos con un amateurismo terrible (autitos de juguete
que tiemblan con el paso de los monstruos; problemas de escala entre maquetas
y creaturas; decorados de cartón que se mueven).
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El otro tema es el perfil de marketing. La Toho se lanzó a probar
en toda la serie dirigida por Fukuda (Godzilla vs el Monstruo Marino (1966),
El Hijo de Godzilla (1968), Godzilla vs Gigan (1972), Godzilla
vs Megalon (1973), Godzilla vs Mechagodzilla (1974), alternando algunos
titulos no muy inspirados de Ishiro Honda y otros directores) si Godzilla
es digerible como producto infantil. Por ello es que las tramas suelen ser ridículas,
incoherentes (lo cual ya es mucho decir tratándose de un film de Godzilla),
y jugadas en un tono cómico terrible. Aquí los monstruos hablan
entre ellos; los personajes se caen a cada rato, al mejor estilo slapstick;
y en el combate final, las cosas no difieren mucho de ser un match de wrestling
con cuatro luchadores bravuconeandose mutuamente. Es un film bastante lamentable.
Pero además es incoherente (¿no dije esto antes?). Si
se trata de un film para niños, no se entiende cómo el match
incluye algunas escenas realmente sangrientas (como Gigan cercenando partes de
Angilas y Godzilla con la sierra incluída en su panza, y salpicando la
cámara con toneladas de sangre rojo brillante). Es una escena gratuita
que quedaría mejor situada en otro filme de la saga pero no en éste.
Al menos, Godzilla vs Gigan es levemente más entretenida y menos
ultrajante al cerebro que la temible Godzilla vs
Megalon (que es el título siguiente de la serie). Los primeros 15 o
20 minutos del film son de Gengo haciendo idioteces, pero después se encarrilla
y despierta un moderado interés. La trama es un refrito de anteriores (y
posteriores) entregas de la serie, con alienígenas deseando arrasar el
planeta mediante el control de los monstruos y Godzilla que llega a salvar el
día. También sigue la onda ecológica lanzada con Godzilla
vs Hedorah, donde los alienígenas solo desean acelerar el proceso de
polución para que el mismo arrase de por sí solo la humanidad, o
bien provienen de planetas inhóspitos por la misma contaminación.
Pero si ese era el mensaje verde del film, uno se olvida a los cinco minutos de
pasado el aviso.
La lucha final es bastante efectiva, olvidando los gaffes técnicos.
Godzilla también hace sus monigotadas (en especial, cuando friega los ojos
al ver un edificio idéntico a él), recibe palizas descomunales,
y el traje usado en el filme es uno de los peores de la saga. No es una buen kaiju,
pero tampoco uno que haga daño.
Los filmes de la saga de Godzilla son: Godzilla,
Rey de los Monstruos (1954), Godzilla
Raids Again / Gigantis the Fire Monster (1955), King
Kong vs Godzilla (1962), Mothra
vs Godzilla (1964), Ghidorah
the Three-Headed Monster (1965), Monster
Zero (1965), Godzilla
contra los Monstruos del Mar (1966), Son of Godzilla (1968),
Destroy All Monsters (1968), Godzilla’s Revenge (1969), Godzilla
vs Hedorah (1971), Godzilla
vs Gigan (1972), Godzilla
vs Megalon (1973), Godzilla
vs Mechagodzilla (1974), Terror of Mechagodzilla (1976), Godzilla
1985 (1984), Godzilla
vs Biollante (1990), Godzilla vs King Ghidorah (1991), Godzilla
vs Mothra (1992), Godzilla vs Mechagodzilla (1993), Godzilla vs
Space Godzilla (1994), Godzilla
vs Destoroyah (1995), Godzilla
2000 (1999), Godzilla
vs Megaguirus (2000), Godzilla,
Mothra and King Ghidorah: Giant Monsters All-Out Attack (2001),
Godzilla Against Mechagodzilla (2002), Godzilla:
Tokyo SOS (2003) y Godzilla:
Final Wars (2004). Godzilla (1998) es la versión americana
dirigida por Roland Emmerich |
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