Director - Jun Fukuda,
Guión -Shinichi Sekizawa, Musica - Masaru Sato
TRAMA : Después de perder a su hermano
en el mar, el joven Ryouta decide robar un yate junto
con dos amigos y salir a buscarlo. Pero en el barco
se topan con el ladrón de bancos Yoshimura, el
que se encuentra profugo con el botin de uno de sus
atracos. Los jovenes se ven envueltos en una tormenta
y, en medio de ella, son atacados por una gigantesca
criatura marina conocida como Ebirah. Se despiertan
en las playas de la isla Infante, donde logran encontrar
a a Yata, el joven perdido. Pero también descubren
que la isla está dominada por la organización
terrorista Bambu Rojo, quien mantiene una base que desarrolla
bombas atómicas y domina con mano de hierro a
los nativos del lugar. Así mismo, los Bambues
Rojos logran controlar a Ebirah mediante químicos
lanzados en el agua, y la criatura hace las veces del
guardián de la isla. Intentando escapar de los
terroristas, los jovenes dan con el paradero de Godzilla,
el que permance en letargo en una de las cuevas. Viendose
en una situación desesperada, el unico recurso
que les queda es despertar a Godzilla, para que arrase
la base de los terroristas y logre vencer a Ebirah.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
.
trailer
original de Godzilla contra los monstruos del mar
Esta es la séptima película de la saga de
Godzilla. Para estas alturas
el personaje se ha ido alejando cada vez más de
su concepto original, y ha evolucionado en una serie de
aventuras juveniles. Es el primer film sin Ishiro Honda
en el sillón del director, y es el debut de Jun
Fukuda tras las cámaras, el que lamentablemente
llevará la saga a un notable descenso de calidad
en las entregas que seguirán.
Para 1966, la Toho disfrutaba de las mieles
del Kaiju Eiga en todo su esplendor. Pero la
Toho no era la única que producía
filmes de monstruos: el mismo año aparecería
la clásica Dai Maijin así como
el rival directo de God que sería Gamera,
ambos de la Daiei; y la unica incursión
en el género de la Nikkatsu que sería
Gappa (1967). La Toho, que no le alcanzaban
las manos para llevarse toda la torta del plato, estaba
probando de armar una nueva franquicia basada en King
Kong, ya habiendo obtenido los derechos de la RKO
y con los cuales ya había armado King
Kong vs Godzilla. En ese año armó
una alianza con la Rankin-Bass (el estudio norteamericano
de animación que, años más tarde,
traería la versión cartoon de
The Hobbit), que para la época emitía
The King Kong Show, una serie de dibujos basados
en el personaje. El tema es que el guión propuesto
(para un proyecto que se titularía King Kong
vs Ebirah: Operación Robinson Crusoe) fue
descartado por la Rankin-Bass, y la Toho
decidió reciclar el argumento, sustituyendo al
mono por el dinosaurio mutante.
Pero el libreto resultante demuestra ser una ensalada
donde han puesto todo lo más que pudieron tanto
de monstruos como de temas de moda de la época.
Los aventureros son ahora unos adolescentes; hay tres
monstruos en vez de uno (Mothra tiene un cameo extendido
en el film), y se mete toda una trama jamesbondiana
con organización terrorista que pretende... (voz
del Dr. Evil) ¡DOMINAR EL MUNDO!. Como
007 japonés no existía, el libreto saca
de la galera a un ladrón de bancos que se une
a la troupe de aventureros (o insensatos, depende de
cómo se los mire), que es capaz de abrir las
bovedas más custodiadas y las cerraduras electrónicas
más complejas del mundo simplemente con un alfiler.
Pero dentro de todo, el film se deja ver. No hay demasiadas
ridiculeces propias de Fukuda, como sucedería con
títulos posteriores (como la terrible Godzilla
vs Megalon). Lo que sí la gran G empieza a
tener actitudes impropias del personaje, como rascarse
la nariz a lo matón después de vencer a
la langosta gigante, o destrozar todo con rocas (algo
que sería más propio de King Kong).
De hecho, God se porta bastante raro, como en una
secuencia donde contempla a una de las nativas y la defiende
de los esbirros de Bambu Rojo. Nunca el dinosaurio
mutante tuvo esas expresiones tan humanas.
Toda la trama de los nativos está de adorno,
simplemente para mostrar cómo llaman a Mothra
y proveer un escape aéreo para el climax atómico
final. Lo que sí se empieza a notar es un recorte
drástico de presupuesto, donde Godzilla destroza
unas pocas maquetas que son la base de los terroristas,
y no deshace ciudades enteras. El combate con Ebirah
es relativamente pobre y expeditivo, y hay una especie
de ping pong entre Godzilla y la langosta que,
dentro de todo, es aceptable. Pero es una aventura a
la que le faltan peleas y explosiones.
La primera parte con los actores es relativamente pasable
(que es lo que suele diferenciar entre sí a los
films de Godzilla); y la segunda parte con los combates
está apenas ok. Es una pelicula que llega a lo
correcto, pero no una de las mejores aventuras del gigante
verde.
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