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Esta es la penúltima entrega de la serie Millenium, antes de la
excelente Godzilla: Final Wars del 2004.
Pero en general, la serie Millenium ha obtenido tibias respuestas por parte
del público. Entre las diversas características de esta etapa merece
mencionarse una mayor calidad en los guiones, un tratamiento respetuoso de los
personajes, un superior nivel de efectos especiales, algunos cameos de intérpretes
históricos de la saga, y la supresión de la continuidad con filmes
de etapas previas. Vale decir, todas las películas de la serie Millenium
toman el film de 1954 como única fuente,
y omiten todas las instancias intermedias. Esto no implica que en algunas de estas
entregas, Godzilla regrese a jugar el rol de defensor del Japón. Pero generalmente
perfilan al gigante en su papel inicial de agresor. Godzilla: Tokyo SOS
es una suerte de mezcla de roles, a veces no demasiado clara.
Godzilla: Tokyo SOS es el primer film de toda la saga que posee continuidad
de la película anterior - Godzilla vs Mechagodzilla (2002) -. Y
sin ver dicha entrega, es difícil ubicarse en lo que está pasando.
Durante el largometraje uno va percibiendo algunas cosas, pero resulta necesario
leer siquiera un resumen de lo que pasó en la cinta anterior para intentar
seguir un poco la historia. En Godzilla vs Mechagodzilla, la historia trataba
de que el monstruo había perecido en 1954 con la bomba destructora de oxígeno,
que habían quedado sus restos bajo el mar, y que Japón impulsó
la construcción de una enorme versión robótica de Godzila
- para su defensa -, utilizando los huesos (?) de éste como estructura
base para Mechagodzilla. Y en el 2002 aparece un nuevo Godzilla, desatando una
nueva orgía de destrucción, pero siendo vencido por el robot (que
lo llaman Kiryu).
En todo caso, se puede hablar de un binomio de películas de corte místico
y hasta existencialista. Ya Godzilla no es un animal sino un símbolo, una
fuerza del destino reivindicadora que se dirige imparable a recuperar sus restos.
Si uno piensa en términos de lógica y realidad, esto resultaría
en un delirio sin pies ni cabeza - ¿acaso hay una raza de Godzilas esperando
atacar de uno a Japón? -. Pero el film termina por plantearlo en términos
sobrenaturales : es un espíritu que se reencarnará, todas las veces
que sea necesario, hasta que sus restos descansen en paz. No sería muy
atrevido aseverar que en estos dos filmes, Godzilla cumple una función
divina.
Mientras esto resulta bastante claro, lo que no lo es tanto es la lógica
(dentro de estas reglas del juego cinematográfico) de que la versión
robótica utilice huesos de un animal como backbone. Es simplemente
el pretexto del filme. Mechagodzilla no es un personaje nuevo - ha aparecido en
Godzilla vs Mechagodzilla pero del año 1974 -, pero en aquella ocasión
era producto de una raza alienígena dispuesta a invadir la Tierra, y que
había desatado al robot para combatir a la única fuerza en el planeta
que podía detenerlos (¿adivinen quien es?). Y después
apareció en filmes posteriores, también como mecanismo de defensa
creado por los humanos para lidiar con el gigante verde. Godzilla: Tokyo SOS
borra de un plumazo toda referencia previa a los orígenes de este personaje.
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También vuelven a aparecer las gemelas diminutas, que son las deidades
guardianas de la Isla Infante, así como el actor Hiroshi Koizumi - que
participó en la original Mosura de 1961 -, y por supuesto la mariposa
gigante Mothra que es posiblemente el segundo monstruo más popular
de Japón después de Godzilla - puesto compartido con Gamera,
que es la criatura de la saga producida por la Dalei y competidora de la
Toho -. Posiblemente lo que vuelve tan popular a Mothra tenga que ver con
la quintaesencia de la cultura japonesa : la mariposa es una criatura bella, una
deidad que siempre muere, renace, evoluciona desde su capullo, y regresa, y que
permanentemente se encuentra dispuesta a defender al Japón. No es una criatura
impresionante o de aspecto agresivo, y posee cualidades justas. Para el espectador
occidental no hay nada más desabrido que un combate entre Godzilla y Mothra,
donde el gigante atina golpes y la mariposa solo produce tormentas de viento con
sus alas. Pero para los japoneses va más allá: es un combate entre
el bien y el mal, entre lo horrible y lo bello y perfecto, además del espíritu
de sacrificio que posee Mothra por la humanidad y que siempre es recompensado
con la resurrección. No sería arriesgado decir que este binomio
de films tiende a darle un background místico a Godzilla con características
similares a la historia de la mariposa gigante. El monstruo renacerá todas
las veces que sea necesario hasta que recupere sus huesos (y su alma descanse
en paz).
Pero más allá de todas estas ideas que pueden resultar interesantes,
no pasa de ser una película apenas correcta de la saga. El ritmo está
bien, las actuaciones también, y se sigue manteniendo el respeto por la
historia y los personajes. Pero hay algo que falla en la dirección, y es
cierta falta de tensión en los combates, amén de que los efectos
especiales son muy desparejos - hay momentos de calidad impecable, y otros en
que resulta obvio que los decorados son de cartón y que los monstruos son
hombres disfrazados -. Comparado con la excelente calidad de Godzilla
2000, este resulta un film mediocre. A esto se suma la trama algo rebuscada
- incluso para esta saga -, que termina por restarle algunos puntos.
Es interesante observar que en general el público no ha recibido muy
bien a la serie Millenium. No todos los filmes de esta etapa han dejado
ganancias, ya sea por un aumento de costos debido a los FX, y en buena parte por
tibias respuestas de taquilla. Quizás los adolescentes japoneses no resulten
tentados en la nueva propuesta - el anime les resulte más atractivo
-, o bien el público adulto ha terminado por darle espalda, basados en
los recuerdos de la era más primitiva e infantil de la saga. El tema es
que estas nuevas peliculas suelen costar entre 10 y 15 millones de dolares, y
pueden recaudar cuando mucho 25 millones. Y en los casos (como Godzilla
2000) que han obtenido estreno en Norteamérica, sólo han obtenido
un par de millones adicionales de parte de los espectadores yanquis. Donde la
Toho recupera terreno es en el área de video, donde la saga mantiene
su status de culto. Pero, por desgracia, la serie ha ido perdiendo popularidad
con el paso de los años. Lo cual es una verdadera lástima, ya que
una bazofia como la version 1998 de Roland Emmerich ha obtenido más
de 200 millones de dolares de recaudación, y la nueva etapa japonesa mantiene
muy buenos niveles de calidad. Por eso, la Toho filmaría una vez
más, en la excelente Godzilla: Final
Wars para el 2004, e impondría un impasse de entre 5 y 10 años
hasta relanzar en un futuro a la serie, con más aire y mayores bríos.
Los filmes de la saga de Godzilla son: Godzilla,
Rey de los Monstruos (1954), Godzilla
Raids Again / Gigantis the Fire Monster (1955), King
Kong vs Godzilla (1962), Mothra
vs Godzilla (1964), Ghidorah
the Three-Headed Monster (1965), Monster
Zero (1965), Godzilla
contra los Monstruos del Mar (1966), Son of Godzilla (1968),
Destroy All Monsters (1968), Godzilla’s Revenge (1969), Godzilla
vs Hedorah (1971), Godzilla
vs Gigan (1972), Godzilla
vs Megalon (1973), Godzilla
vs Mechagodzilla (1974), Terror of Mechagodzilla (1976), Godzilla
1985 (1984), Godzilla
vs Biollante (1990), Godzilla vs King Ghidorah (1991), Godzilla
vs Mothra (1992), Godzilla vs Mechagodzilla (1993), Godzilla vs
Space Godzilla (1994), Godzilla
vs Destoroyah (1995), Godzilla
2000 (1999), Godzilla
vs Megaguirus (2000), Godzilla,
Mothra and King Ghidorah: Giant Monsters All-Out Attack (2001),
Godzilla Against Mechagodzilla (2002), Godzilla:
Tokyo SOS (2003) y Godzilla:
Final Wars (2004). Godzilla (1998) es la versión americana
dirigida por Roland Emmerich |
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