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(hay filmes que merecen revisitarse, y Godzilla (1954) es uno de ellos; en
especial cuando uno obtiene una versión traducida - el original visto estaba
en japonés y uno sólo podía deducir las acciones del film
-. Con el diálogo en español, el film revela ser aún más
poderoso que la primera visión obtenida como espectador) King
Kong es el padre del género del cine de monstruos. Pero, desde aquel
1933 en que vió la luz, prácticamente no hubo producciones que pudieran
seguirle el rastro, fundamentalmente por lo costoso de este tipo de filmes, encarados
con complejas técnicas denominadas stop motion, que demandaban sesiones
eternas de fotografía (un muñeco articulado movido manualmente fotograma
a fotograma e insertado en los negativos del film). En King Kong había
participado como aprendiz del artesano Willis O´Brien (encargado de los
efectos especiales), un jovencísimo Ray Harryhausen, que después
se convertiría en leyenda con títulos como Los Siete Viajes de
Sinbad o Jason y Los Argonautas, y que retomaría el género
en la producción de 1953 El Monstruo de los Tiempos Remotos (The Beast
of the 20.000 Fathoms).
El Monstruo de los Tiempos Remotos relanza el género, y sin
duda por el éxito obtenido, se devengaría toda una corriente de
producciones menores que clonarían al film de Harryhausen. Coincide también
con la era de oro de la ciencia ficción, que en los 50 se masificaría,
pero en los 60 descendería de calidad hasta volverse un producto barato,
y no sería sino hasta que 2001, Odisea del Espacio,
El Planeta de los Simios y, fundamentalmente,
La Guerra de Las Galaxias le dieran respetabilidad
(y rentabilidad) como para que abandonara la marginalidad comercial y la mirada
despectiva de los críticos, y se estableciese con peso propio en la filmografía
Hollywoodense. Pero en los 50, la ciencia ficción era aún cine B,
con bastante de pastiche, panfletarismo y bastante infantilismo. A pesar de ser
una década de producciones notables (Ellos - La Humanidad
en Peligro -, La Guerra de Los Mundos,
El Día que Paralizaron la Tierra,
El Planeta Prohibido, etc.), la producción
mediocre o mala superaba abrumadoramente en cantidad de películas a las
que eran rescatables, y le daba mala fama al género.
En 1954 surge uno de los tantos clones de El Monstruo de los Tiempos Remotos
(The Beast from 20.000 Fathoms), esta vez en Japón. El cine de monstruos
de los 50 explotaría al máximo el terror nuclear (es el auge de
la Guerra Fría), y en general toda la ciencia ficción de la época
trazaría posiciones pesimistas sobre el futuro de la humanidad, acosado
por la posibilidad de un holocausto atómico. Pero en Japón el sabor
era distinto : ellos habían sido víctimas reales del poder
atómico. Y si sumamos a esto la muy corta distancia que había entre
Godzilla y el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki en 1945, nueve años
no bastan para que un pueblo cierre sus heridas y pueda divertirse con algo derivado
de su propia y trágica historia.
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Es por todo esto que el Godzilla (Gojira en japonés, y
que es una palabra derivada del término Ballena) de 1954 tiene poco y nada
que ver con toda la saga posterior sobre el dinosaurio mutante. Ciertamente fue
un film muy popular, se apropiaría del género hasta convertirse
en sinónimo de él, e impulsaría una saga de más de
20 películas que llegan hasta nuestros días y continúan produciéndose,
además del desastroso spin off americano de 1998, sin contar a todos
los imitadores y derivados japoneses (Gamera, Mothra, Rodan,
etc) que también tendrían sus propias series, y que destrozarían
Tokio innumerables veces en más de 50 años de vida. Pero el concepto
actual de Godzila es el de un espectáculo adolescente, una fantástica
lucha de catch entre titanes mutantes destrozando decorados de papel maché
y que brindan un delicioso placer culpable.
Pero en el 54, todo era distinto. Godzilla 1954 (o Godzila, Rey de
los Monstruos) es un film mucho más amargo y dramático. Godzila
es el villano, el terror del Japón (en los 60, en pleno apogeo de popularidad,
pasaría a defender a los japoneses contra otras creaturas tan letales como
él; y en los 90, en pleno revisionismo, retomaría su papel de villano).
Es la pesadilla atómica vuelta realidad. No hay personajes cómicos,
no hay otros monstruos bizarros luchando contra él; es la secuela del poder
nuclear regresando a matar gente y destruyendo ciudades. La gente recrea el mismo
pánico del 45, otra vez la destrucción y el caos. Los personajes
juegan en serio sus papeles, hay tensión dramática en sus roles.
Lo que es interesante notar es que Godzilla es una mera excusa para en realidad
hablar de otros temas. Godzilla no es el protagonista del film; lo es la gente.
Aquí hay una lenta construcción de personajes y una escalada de
suspenso que resultan irrepetibles e incomparables con lo que serían las
aventuras posteriores del monstruo. Por un lado está el Doctor Yamane,
que ve a Godzilla como un igual, otro sobreviviente del holocausto atómico.
Yamane se encuentra particularmente atormentado porque el instinto primario del
pueblo japonés es destruir al monstruo y no estudiarlo. Pero en vez de
caer en el clisé típico del científico loco que desea proteger
a la criatura, su rol es más pasivo e internamente conflictuado. El otro
aspecto es la historia del Dr. Serizawa, el creador del eliminador de oxígeno.
Todos los personajes aquí parecen tener profundos dilemas internos - enormes
dudas si deberían o no hacer una cosa o la otra -. El del Dr. Serizawa
es particularmente interesante, ya que su descubrimiento lo horroriza y decide
destruirlo antes que publicitarlo. Y cuando las circunstancias lo fuerzan a utilizar
la bomba, en una muestra ejemplar de honor a la japonesa, decide perecer con su
invención. Imagínense si los americanos deberían haber llegado
a la misma conclusión - con el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki, Alan
Oppenheimmer y el resto del equipo de Alamo Gordo deberían haber sido lanzados
del avión junto con las bombas -. Hay inventos que nunca deberían
haber sido descubiertos.
En cuanto a como film de monstruos, Godzilla es particularmente shockeante.
No es la tontería juvenil que seguiría la serie posteriormente,
con civilizaciones alienígenas y monstruos de sicodélicos colores
destrozando ciudades. El blanco y negro le sienta espectacularmente al film, incluso
ocultando los defectos de los efectos especiales. Lo que es notable es que las
apariciones de Godzilla siempre tienen lugar de noche, y que cuando aparece en
toda su furia sobre la mitad de la película, tiene un tono ferozmente dramático.
Es un film angustiante. El monstruo gigante destruyendo ciudades y totalmente
indetenible. Hay secuencias intermedias bastante shockeantes, como la madre y
los niños aislados entre los restos de la ciudad que esperan desconsoladamente
la muerte junto con el paso de la criatura. O el equipo de periodistas apostados
en una torre, que terminan siendo lanzados al vacío por Godzilla. Acá
el monstruo es un asesino, un ángel de la muerte que regresa del pasado
para torturar al pueblo japonés. Nunca ha resultado más obvio el
nivel de metáfora de Godzilla que en este, el primer film de la saga: tanto
los paneos de Tokio arrasado - que son similares a las fotos de Hiroshima y Nagasaki
destruídas por el bombardeo nuclear - como las terribles escenas con los
médicos midiendo la radiación de los sobrevivientes (la mayoría
niños y mujeres) y haciendo gestos de que están condenados, resultan
altamente impactantes.
Existen dos versiones del film : la original japonesa, y una americana, en
donde los distribuidores insertaron cuadros con Raymond Burr como periodista americano
relatando los sucesos, generalmente superpuesto a ciertas escenas ya filmadas,
o con extras japoneses filmadas en estudios, además de podar escenas (como
comentarios sobre el bombardeo real a Hiroshima) que alteran la esencia original
y atenúan el impacto dramático. Nosotros pudimos ver la versión
japonesa sin cortes, y es dramáticamente apremiante. La versión
americana de 1998 es bastante fiel a la original en cuanto a la aparición
del monstruo, pero incluyeron tramas y personajes absolutamente idiotas que desvirtúan
totalmente la historia, amén de pasarle la responsabilidad a los franceses
con sus pruebas atómicas, cuando el origen del personaje es consecuencia
directa de la masacre nuclear que cometieron en 1945. Lamentablemente de la inmensa
filmografía japonesa de monstruos, solo escasas ediciones llegan a estos
pagos. Es triste, ya que es cine pasatista de muy buena calidad, y muy superior
a otras idioteces multimillonarias que filman en Hollywood.
Los filmes de la saga de Godzilla son: Godzilla,
Rey de los Monstruos (1954), Godzilla
Raids Again / Gigantis the Fire Monster (1955), King
Kong vs Godzilla (1962), Mothra
vs Godzilla (1964), Ghidorah
the Three-Headed Monster (1965), Monster
Zero (1965), Godzilla
contra los Monstruos del Mar (1966), Son of Godzilla (1968),
Destroy All Monsters (1968), Godzilla’s Revenge (1969), Godzilla
vs Hedorah (1971), Godzilla
vs Gigan (1972), Godzilla
vs Megalon (1973), Godzilla
vs Mechagodzilla (1974), Terror of Mechagodzilla (1976), Godzilla
1985 (1984), Godzilla
vs Biollante (1990), Godzilla vs King Ghidorah (1991), Godzilla
vs Mothra (1992), Godzilla vs Mechagodzilla (1993), Godzilla vs
Space Godzilla (1994), Godzilla
vs Destoroyah (1995), Godzilla
2000 (1999), Godzilla
vs Megaguirus (2000), Godzilla,
Mothra and King Ghidorah: Giant Monsters All-Out Attack (2001),
Godzilla Against Mechagodzilla (2002), Godzilla:
Tokyo SOS (2003) y Godzilla:
Final Wars (2004). Godzilla (1998) es la versión americana
dirigida por Roland Emmerich |
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