|
GB, 1958 : Andre Morell (Profesor
James Bickford), Gene Evans (Dr Steve Karnes), Leigh Madison
(Jean Trevatharn), John Tumer (John), Jack MacGowran (Dr
Sampson) Director - Eugene
Lourie, Guión - Eugene Lourie
TRAMA : Las playas de la costa
de Cornwall en Inglaterra han amanecido infestadas de
peces muertos y radiactivos. Junto con la extraña
muerte de uno de los pescadores locales, las autoridades
envian a un grupo de científicos a investigar.
El Dr. Karnes se encuentra convencido que todo es fruto
de las pruebas nucleares realizadas en el Pacífico,
y teme que el efecto radiactivo afecte a criaturas más
grandes, las cuales podrían crecer en tamaño.
Y sus suposiciones se vuelven realidad cuando un dinosaurio
gigante aparece en Londres, generando un sendero de
devastación en la ciudad.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
|
El Monstruo Submarino viene de la mano de Eugene
Lourie, quien fundara el género de monstruos atómicos
en 1953 con The Beast From
20.000 Fathoms. Aquí Lourie escribe el libreto,
copiándose de The Beast ... casi al pie
de la letra; sólo cambia la forma del monstruo
y el escenario - que pasa a ser Inglaterra -, pero incluso
la resolución del clímax es similar - un
disparo certero a la boca de la criatura con algún
dardo especial que resulta ser el único medio de
eliminarlo -.
Siendo estrictamente rutina, The Giant Behemoth
no es tan terrible como uno puede suponer. Es competente
aunque no original. Hay un apasionado discurso inicial
de Gene Evans sobre el peligro de la dispersión
de la radiación, la cual se propagaría
al resto de las especies que se van alimentando de animales
más pequeños. Desde ese punto de vista,
el filme funciona como un alegato ecológico en
una época en que esa palabra - ni el concepto
- existía.
La película cobra algo de impacto con el hecho
de que la criatura genera un aliento radiactivo. Al contrario
que Godzilla - que arrasaba
todo -, su aliento derrite a los objetos y las personas,
y produce un efecto más escalofriante que la simple
devastación masiva. La animación es muy
buena a pesar de las críticas históricas
que hay en su contra, mencionando a la animación
stop motion de un semijubilado Willis O´Brien
(el creador de King Kong)
como un factor mediocre; por el contrario, la inserción
de la criatura sobre proyecciones traseras, la iluminación
y los planos están hechos con gran calidad. Lourie
no será un gran artesano ni O´Brien estaría
en su mejor momento, pero demuestran tener buen gusto.
Incluso en la posterior Gorgo,
a pesar de lo ridículo de la criatura, Lourie daba
muestras de talento para crear excitantes escenarios de
destrucción masiva.
El problema es que, pasado el incidente de los pescados
muertos en Cornwall, el filme se clava de nariz hasta
el final. El segundo acto es definitivamente plomizo
y excesivamente dialogado, posiblemente porque el guión
debía compensar con algún relleno el escaso
presupuesto para efectos especiales, reservádolos
sólo para el final. Cuando llega el clímax
uno se despabila, pero en el medio se ha pegado una
linda siesta.
The Giant Behemoth es sólo para incondicionales
del género de monstruos atómicos como
yo. Me trae recuerdos de mi niñez, hay algunas
escenas interesantes, pero para el resto del mundo es
aburrida y lenta. La acción llega recién
al final del filme y resulta algo tarde como para compensar
la morosidad del resto de la trama. Simplemente es rutinaria
y medianamente competente. |