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USA, 1972, telefilm : Cornel
Wilde (Dr. Mercer Boley), Jennifer Salt (Diana Boley),
Grayson Hall (Sra. Parks), Bernie Casey (gárgola),
Scott Glenn (James Reeger), William Stevens (jefe de policía),
John Gruber (Jesse), Woody Chambliss (tío Willie)
Director - Bill L. Norton, Guión
- Elinor Karpf y Steven Karpf, Musica - Robert Prince
TRAMA : El Dr. Mercer Boley se especializa en
leyendas antiguas y ha llegado al desierto de Arizona
en companía de su hija Diana para realizar una
investigación. En el camino deciden hacer un
alto en el museo del tío Willie, un anciano que
ha leído los libros de Boley y le ha escrito
una carta acerca de un descubrimiento que ha hecho en
el desierto. Willie le muestra un extraño esqueleto
alado, que parece tener características tanto
humanas como animales. Al principio Boley cree que se
trata de un engaño pero decide investigar. Pero
al anochecer el violento ataque de una criatura desconocida
provoca la muerte de Willie así como el incendio
del museo, y Boley y su hija apenas logran huir. La
misma criatura los ataca a bordo de su camioneta, dejandola
seriamente dañada. Boley y Diana deciden detenerse
en un motel y notificar a la policía en la mañana.
Pero la pesquisa policial cree que motociclistas del
desierto son los responsables del ataque. Mientras tanto
Boley aún conserva el cráneo de la extraña
criatura que le mostrara Willie, sin saber de que esos
seres de apariencia demoníaca están al
acecho para recuperar dichos restos, con lo cual realizarán
un ataque nocturno y raptarán a Diana. Boley
deberá emprender una desesperada cruzada para
determinar el paradero de su hija y combatir a las gárgolas.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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¡Al fin pudimos conseguirla!
De
chico hay cuatro películas de terror que me han
impresionado, e increíblemente todas ellas son
telefilmes (que terminarían por hacer historia):
Kolchak, The Night Stalker,
Don´t be Afraid to
the Dark, Trilogía
del Terror y Las Gárgolas. Ahora,
por fin, hemos podido cerrar el ciclo y volver a visitar
nuestros terrores infantiles.
Habitualmente una revisión adulta de aquello
que nos shockeó en la infancia termina por revelar
un recuerdo exagerado. Pero Las Gárgolas,
así como con el resto del cuarteto de los filmes
mencionados, logran demostrar que siguen manteniendo
su capacidad de impacto intacto. Ciertamente no todas
las escenas asustan, pero unas cuantas siguen generando
sus buenos saltos.
Concretamente hablando, Las Gargolas es un típico
film serie B de monstruos, donde hay un ataque inicial,
un rapto y después una horda de campesinos antorcha
en mano dispuestos a linchar a la criatura. Desde Frankenstein
hasta ahora, esas son las reglas que ha seguido invariablemente
el género. Acá existe una especie de prólogo,
diciendo que las gárgolas son una especie de legión
demoníaca que los humanos han podido combatir y
que con el paso del tiempo han quedado en leyenda. A decir
verdad, la palabra "gárgola" se
refiere a una ornamentación medieval utilizada
como drenaje de las terrazas de los edificios de la época.
Siguiendo la moda de la edad media, estos desagües
pluviales terminaron por adoptar estilizadas formas a
través de la escultura, generalmente de demonios
(algo que me resulta inexplicable de ver, por ejemplo,
en iglesias antiquísimas). En todo caso, se trata
de arquitectura bizarra y no de un mito de procedencia
cristiana - al menos con ese nombre -.
Pero dejando de lado la cuestión semántica,
Las Gargolas es un film que se deja ver muy bien,
siempre y cuando mire para un costado algunos gafes
técnicos y deficiencias del guión. El
libreto tiene profundos huecos de lógica en cuanto
a la narración dramática; dejando de lado
el aspecto fantástico, los personajes a veces
actúan de un modo incoherente. En la escena del
museo, Cornel Wilde se preocupa más de obtener
el cráneo de la criatura antes que rescatar al
anciano envuelto en llamas; padre e hija deciden irse
a dormir en vez de avisar a la policía; cuando
se sucede el ataque en el motel, inmediatamente Jennifer
Salt va sola (y por el medio de una oscura y desolada
carretera) a avisar al sheriff sin percatarse que más
gargolas pueden estar acechando en la oscuridad; y el
discurso de Boley para convencer a motociclistas y policías
acerca de los monstruos suena patético. A esto
se suma otras incoherencias tales como que el pueblo
esté habitado por dos personas - el dependiente
de la estación de servicio y la dueña
del motel -, y que ésta sea una patética
caricatura de una alcoholica, estando todo el tiempo
en escena con un vaso en la mano.
Mientras que el guión comete algunos errores
gruesos, el veterano director de TV Bill L. Norton consigue
crear un estupendo clima de terror. Los ataques de las
gárgolas están filmados con gran cuidado,
en cámara lenta y con una excelente banda sonora.
El asalto al museo, la inolvidable secuencia en el motel
(en donde un somnoliento Wilde ve asomar las garras
de la criatura a los pies de su cama!), o las escenas
en la cueva tienen su impacto. Lo que debería
ser un film mediocre es elevado por dichas secuencias,
sumando a esto el espectacular maquillaje creado por
un jovencísimo Stan Winston en los albores de
su carrera. En realidad este es el show de las gárgolas
y, cuando aparecen, compensan de sobra las pifias técnicas
de todo tipo (como, por ejemplo, notar los dobleces
de los trajes de goma).
Es un film ágil y entretenido. Cumple de sobra
con su cometido en su escasa duración de 1:14
horas; y es una película que merece justificadamente
una remake, ya que cuenta con buenas ideas y
buena cantidad de secuencias para sobresaltar al espectador.
Quedan montones de preguntas en el camino, como por
qué el jefe de las gárgolas puede hablar
inglés fluidamente, o por qué los huevos
son tan grandes y tardan 500 años en gestar.
Pero dejando de lado eso, es entretenimiento pochoclero
de alta calidad. |