USA, 2009 : Gerard Butler (Kable),
Amber Valletta (Angie), Michael C. Hall (Ken Castle),
Kyra Sedgwick (Gina Parker Smith), Logan Lerman (Simon),
Alison Lohman (Trace)
Director
- Mark Neveldine & Brian Taylor, Guión -
Mark Neveldine & Brian Taylor
TRAMA : En el futuro, el genio
de la computación Ken Castle se ha vuelto millonario
gracias a dos videogames extremadamente populares cuyas
partidas son transmitidas por televisión de pago.
Ellos son protagonizados por seres humanos cuyas células
del cerebro han sido reemplazadas con nanotecnología,
y cuya conducta es manejada por los jugadores desde
sus casas. Mientras que en Society los participantes
dan rienda suelta a sus deseos sexuales, las cosas son
mucho más violentas en Slayers - en donde
los jugadores controlan a una serie de reclusos condenados
a muerte, que deben sobrevivir a una serie de pruebas
infernales -. El líder de Slayers es Kable,
quien ha llegado al nivel 27 y sólo le faltan
3 partidas para acabar el juego y ganar su libertad.
Pero a su vez Kable es un hombre inocente, acusado injustamente
de asesinato. La organización guerrillera Humanz
- ferviente opositora de los videogames de Castle -
planea sabotear la última partida de Slayers
para rescatar a Kable y obtener los recuerdos escondidos
en su mente. Y es que el asesinato que le inculpan está
relacionado con el oscuro pasado de Ken Castle.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
trailer
de Gamer (2009)
Gamer viene de la dupla de Mark Neveldine y Brian
Taylor, los mismos de la saga Crank - Veneno en la
Sangre. Aquí el dúo de directores trasladan
su hiperkinético estilo a una historia futurista
acerca de un violento videojuego televisado a nivel mundial.
La premisa no es en absoluto nueva y los directores no
hacen demasiado por renovarla. Pero la gran contra de
Gamer es que el estilo epiléptico de los
cineastas termina por arruinar lo que podría haber
sido rutina pasatista aceptable.
La idea de violentos juegos futuristas es más
vieja que comer gofio. Desde La Décima Víctima
(1965) hasta Rollerball (1975) han establecido
los cimientos del subgénero, y todo lo que ha
seguido son clones más o menos terribles. Gamer
en particular se asemeja bastante al vehículo
de Schwarzenegger The Running Man - otro tipo
acusado injustamente de asesinato; un circo futurista
letal; la idea de que el organizador está vinculado
al crimen que se le imputa al protagonista -, con la
única novedad de que la competición es
interactiva, ya que la gente controla a los bots
desde su casa. Y los bots no son más que
humanos a los que las células de una parte de
su cerebro ha sido reemplazadas por nanotecnología.
Todo esto termina resultando en una especie de partida
masiva de Counter Strike, en donde los protagonistas
son de carne y hueso y las matanzas son reales.
Pero el primer tercio de Gamer es terrible.
No sólo es una catarata de clichés del
género - guerrilleros clandestinos enemigos del
juego y que hackean las transmisiones; inocente injustamente
acusado de un crímen; magnate soberbio y evidente
villano de la historia; manifestaciones populares votando
a Kable como un héroe -, sino que la frenética
edición arruina completamente las secuencias
de acción. No hay plano que dure más de
dos segundos, y en medio del tiroteo es imposible saber
qué es lo que está sucediendo. A esto
se suma la estratosférica sobreactuación
de Michael C. Hall como el malvado Bill Gates de turno,
que hace que la película sea aún más
irritante.
Por suerte - y cuando las cosas parecían condenadas
a la obviedad -, Gamer mejora en el segundo tercio
(o toma la posta el otro director de la dupla, que al
menos es un poco menos histérico con la edición).
Eso no quita de que hayan un par de idioteces en el medio
- si alguna vez se queda sin combustible para el coche,
tómese una petaca de whisky de medio litro, vomítela
en el tanque de su auto y va a poder circular como 50
km a toda velocidad -, pero al menos la incursión
de Gerard Butler para rescatar a su esposa del otro juego
de de Castle - Society, una especie de The Sims
en carne y hueso - repunta algo la puntería del
filme. La idea de tipos tiroteándose en medio de
gente completamente ajena y ausente de todo lo que ocurre
a su alrededor es bastante interesante. Uno se pregunta
cómo ha ido a parar toda esa cantidad de personas
a semejante videojuego - en el fondo, hay algo de fantasía
masoquista en individuos que deciden abandonar su voluntad
y se dejan ser manipulados por otros para satisfacer su
voyeurismo -. Pero en el último capítulo
las cosas regresan a los carriles de la obviedad; y Michael
C. Hall está mucho más tiempo (demasiado)
en pantalla.
Con otro director menos histérico con la cámara,
Gamer podría haber resultado aceptable.
Hay alguna que otra idea interesante que merecía
ser explorada - como la de la versión virtual
de The Sims con humanos -, y que podría
haber sido mucho más original que todo el verso
remanido del juego futurista sangriento. Gerard Butler
está más que ok, el resto más o
menos, y Michael C. Hall (de la serie de TV Dexter)
merece la muerte por empalamiento. Y posiblemente en
video resulte menos repelente en lo visual que verla
en la pantalla grande, pero en todos los casos no deja
de ser rutina muy mal dirigida.
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