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USA, 2005 : Balthazar Getty
(Bozo), Navi Rawat (heroina), Duane Whitaker (jefe), Henry
Rollins (director), Krista Allen (Tuffy), Judah Friedlander
(chico de la cerveza), Clu Gulager (barman), Jenny Wade
(caramelito), Josh Zuckerman (rueditas), Eileen Ryan (abuela),
Jason Mewes (como él mismo), Eric Dane (héroe)
Director - John Gulager, Guión
- Marcus Dunstan & Patrick Melton
TRAMA : Es casi medianoche en una
cantina ubicada en el medio de un desierto en California,
cuando irrumpe en la misma un hombre bañado en
sangre y le pide a gritos a la clientela que se atrinchere
ya que una horda de monstruos viene hacia el lugar.
La gente no toma en serio las advertencias hasta que
el hombre es despedazado por enormes garras que entran
por la ventana. En estado de pánico los clientes
comienzan a fortificar como pueden el establecimiento.
Pero las defensas y las armas son precarias y escasas,
y ahora deberán librar una batalla salvaje para
salvar sus vidas.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Feast es un producto generado por el llamado Proyecto
Greenlight, una iniciativa creada por Matt Damon y
Ben Affleck para fomentar a nuevos cineastas. Es una idea
parecida al más conocido Proyecto 24 de
TNT, sólo que disponen de más tiempo
y entra en el formato propio de los reality, con
jurados de notables definiendo rondas de participantes
supervivientes. En sí el proyecto de Feast
viene de la mano del hijo de Clu Gulager - conocido actor
de reparto que muchos recordarán de la cómica
El Regreso de los Muertos Vivos, y que aquí
tiene el papel del cantinero -, y el libreto queda en
manos de Marcus Dunstan y Patrick Melton, quienes a partir
del éxito obtenido terminarían por hacerse
cargo de la saga El Juego del Miedo con la muy
buena Saw IV y la mediocre Saw
V.
He aquí una idea de terror completamente minimalista
y concretada con gran eficiencia. Pongan a un grupo
de individuos en un bar en medio de la nada (compuesto
por actores televisivos que vienen de tiras como What
About Brian?, Grey´s Anatomy, etc),
a una horda de monstruos acosándolos, mezclen
bien y sirva en copas con abundante hielo. Al relato
no le interesan las historias de origen - lo cual terminaría
por hacerlo caer en leyendas posiblemente ridículas
-, o si la situación en sí en creíble.
Lo único que le importa al director John Gulager
es despacharse con 90 minutos de pura adrenalina. Y,
como habitualmente los personajes de las películas
de terror son escritos de manera lamentable, al guión
se le ocurre la idea brillante de poner todo tipo de
estereotipo posible - el héroe, el niño,
el paralítico, el cobarde heroico, el charlatán,
el borracho - y tomárselo literalmente para
la chacota. El comienzo de la película es
brillante, donde la pantalla se congela unos segundos
presentando a cada personaje arquetípico y diciendo
sus expectativas de vida... cosa que minutos después
se va completamente a los caños, liquidando a
todos los candidatos posibles (y habituales) a sobrevivir
en menos de lo que canta un gallo.
Si uno quiere, Feast hace por el género
de monstruos a la Alien
lo mismo que Scream hace por el slasher.
El guión se empeña en ridiculizar y voltear
todo cliché conocido, liquidando aún a los
más impensados y de la manera más políticamente
incorrecta que se le ocurra. El héroe dura dos
minutos y, así como eso, se despacha con un montón
de muertes sorpresivas.
Y si por el lado humano las cosas no van en serio,
a la hora de ver a los monstruos se dispara con mayor
sarcasmo. Estéticamente son espantosos y en acción
son sanguinarios, pero por otro lado tienen sus momentos
sideralmente camp, como cuando tienen "sexo
de monstruos" (creo que nunca ví algo
parecido en ningún film). Hay una obsesión
por mostrar la vida sexual de los bicharracos que da
lugar a escenas completamente bizarras como el sexo
oral involuntario de la milf rockera. Entre
cosas así y algún que otro infectado dentro
del bar, la película se reserva unas cuantas
escenas que bordean el límite de lo vomitivo.
Eso sí, con mucho humor negro.
Feast es una película fenomenal, un clásico
de culto desde el primer fotograma. No le hace asco
a nada, destroza los clichés, y tiene momentos
monumentalmente graciosos. Quizás en el segundo
acto pierda algo de su humor, pero nunca deja de entretener
y recupera la gracia para el capítulo final.
Si le gusta el terror bien sangriento y dosificado con
humor del bueno, resérvela ya.
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