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Argentina, 2011 : Daniel Hendler
(Coco), Jazmín Stuart (Pipi), Yayo Guridi (Horacio),
Federico Luppi (Zanutto), Carlos Bermejo (Guglierini),
Abian Vainstein (Lange) Director
- Nicolás Goldbart, Guión - Nicolás
Goldbart
TRAMA : Coco y Pipi están
casados desde hace poco, y ya se llevan para el demonio.
Pipi está embarazada de siete meses de su primer
hijo, y le reclama todo el tiempo a Coco por su inoperancia.
Luego de ir de compras al supermercado, comienzan a
advertir extraños movimientos alrededor del edificio
donde viven, y terminan por descubrir que el mismo ha
sido sellado por las autoridades, debido a la epidemia
de un virus desconocido y mortal. Todos los vecinos
son obligados a permanecer en sus departamentos hasta
nuevo aviso... pero el tiempo pasa y las provisiones
se achican. Y a esto se suma la falta de ayuda y respuesta
de las autoridades, razón por la cual la gente
comienza a desesperarse y a ponerse sicótica.
Coco encuentra un amigo en su vecino Horacio, un tipo
extremadamente paranoico que está convencido
que todo se trata de la movida de un grupo terrorista
que quiere exterminar a la mitad de la población
para liberar recursos para el resto de la humanidad.
Horacio ha hecho de su departamento un bunker, provisto
de máscaras anti gas, trajes herméticos,
armas y chalecos blindados. Y aunque el tipo parece
un loco, será su mejor aliado cuando Coco descubra
que todos los vecinos han entrado en una guerra despiadada
por apoderarse de la comida y los recursos de los demás,
disparándose a quemarropa en el pallier del edificio.
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A esta altura del partido no caben dudas de que el cine
argentino se ha vuelto más que solvente en lo creativo,
produciendo directores y libretistas de gran calidad.
De treinta años a esta parte ha ganado profesionalismo
y, en el caso de los guiones, ha perdido el almidonamiento
que lo caracterizaba hasta la decada del setenta - los
diálogos y las actuaciones son fluidas y naturales
-. En ese sentido, una de las posibles definiciones sobre
Fase 7 sería la de comedia costumbrista
argentina con tonos apocalípticos. O una
película de epidemias (al estilo de Quarantine
o REC) con toques de picardía criolla.
Acá no hay zombies, aclaremos eso de entrada.
Lo que sí hay es un virus que es potencialmente
mortal, y que parece haber sido desatado por algún
grupo terrorista desquiciado. Hasta ahí llegan
las similitudes con Quarantine. Lo que sigue
es la situación de aislamiento (cuarentena) a
la que se ven obligado un grupo de porteños típicos,
la cual se estira demasiado y por la cual todos terminan
por caer en una especie de "fiebre de cabina"
o locura de encierro. Los viveres se agotan y la gente
se pone paranoica, comenzan a atacarse mutuamente para
depredar sus suministros, lo que termina por desencadenar
una guerra entre vecinos. Por un lado está el
viejo Zanutto (Federico Luppi), el que se ha cansado
de que lo quieran atacar porque está anciano
y que ahora, dotado de una escopeta, ha salido a liquidar
a todo el mundo como si fuera la versión geronte
de Terminator. Por el
otro lado está Horacio, un paranoico en extremo
que tiene un arsenal de armas y comida en su departamento,
y que oficia de tutor del inoperante protagonista. Oh
sí, me olvidaba de Coco (Daniel Hendler),
nuestro héroe: un porteño típico
- egoista, indiferente a lo que ocurre afuera (mientras
no le ocurra nada a él), superficial y bastante
vago - que es verdugueado todo el tiempo por la
histérica de su mujer. Pero luego que la situación
se dispara y se pone sangrienta, termina aprendiendo
varias cosas al lado de Horacio, lo que termina por
cambiarlo. No es que se haya ganado el respeto de su
mujer, pero al menos es un tipo mas práctico
y despierto.
Es obvio que Fase 7 funciona como una alegoría
del pánico local surgido por la epidemia de la
gripe H1N1 ocurrida a mediados del 2009. Hay
varios detalles graciosos en tal sentido, como la
lavada de manos del gobierno - que no explica
nada, no da provisiones, y decide aislar a todo el mundo
para que se arreglen solos -, líneas de ayuda
0800 que jamás funcionan, médicos que
están mas enfermos que los posibles infectados,
y un montón de toques de humor criollo, como
que los especialistas se sacan las máscaras anti
gas para tomar mate. A esto se suma las peleas entre
los vecinos, las cuales incluyen un extenso y variopinto
catálogo de puteadas a la argentina, casi siempre
a cargo del personaje de Yayo. Los diálogos son
naturales, cómicos, y demostrativos de la idiosincracia
porteña - el "no te metás"
o "el dejálo así" -.
Por supuesto el matrimonio protagonista es detestable
- se llevan a las patadas todo el tiempo - y el
libreto mete el embarazo del personaje de Jazmin Stuart
como excusa para justificar de que la mujer sea aborrecible.
También es cierto que Daniel Hendler es un cómodo
de primer orden; y estos personajes merecerían
la hoguera si no fuera que entra Yayo a jugar en el primer
tiempo y logra ganarse con facilidad la simpatía
del público. Además de ser una película
apocaliptica a la criolla, Fase 7 es una historia
de maduración: Coco terminará por transformarse
en un hombre auténtico al final del viaje.
El libreto es muy cómico y no solo por los costumbrismos
sino porque después se transforma en una comedia
violenta tipo Tarantino, con gente que se balea en los
corredores y tipos siniestros con costado simpático.
Al guión no le interesa explorar mucho el tema
del virus sino el de la locura del aislamiento y el
crecimiento como persona (entre comillas) del protagonista.
Y durante el 90% del tiempo Fase 7 funciona de
manera impecable. El gran problema son los cinco minutos
finales, que están mal escritos. La resolución
de la historia deja mucho que desear - digo yo: el
mismo resultado se podría haber conseguido sin
embarrar el prestigio de uno de los personajes principales
ni metiendo caracteres salidos de la nada a último
momento -. El otro punto que podría reprochársele
al filme es que el libreto debía ser mas preciso
sobre el propósito de toda la historia. Si la
conclusión es que Coco se ha transformado en
un hombre auténtico luego del baño de
sangre, era necesario ser más explícito
con ese punto, mostrando el respeto ganado frente a
su mujer y hasta incluyendo un pequeño discurso
final. Sino, todo esto queda en la gracia de la anécdota,
cuyo único propósito es engolosinarse
con los detalles de un apocalipsis a la criolla.
Fase 7 es una película excelente a la
cual le faltaron pulir un par de detalles importantes.
Las perfomances son muy buenas, y la historia tiene
suspenso y detalles muy cómicos. Es un gran comienzo
para Nicolás Goldbart - un veterano editor
de filmes que aquí hace su debut como guionista
y director -, y esperemos pronto tener más
noticias sobre él ya que tiene un talento realmente
prometedor.
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ARGENTINO |
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Otros títulos del cine fantástico
argentino: El
Hombre Bestia (o las Aventuras del Capitán
Richard) (1934); Obras
Maestras del Terror (1960), Extraña
Invasión (1965), Sangre
de Virgenes (1967), Invasión
(1969), Snuff
(1976), Moebius
(1996), La
Sonámbula (1998), Déjala
Correr (2001), Plaga
Zombie: Zona Mutante (2001), Adios
Querida Luna (2004), Tiempo
de Valientes (2005), Zenitram
(2010), Fase
7 (2011) |
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