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USA, 1974 : William Finley (Winslow
Leach / el Fantasma), Paul Williams (Swan), Jessica Harper
(Phoenix), Gerrit Graham (Beef), George Memmoli (Arnold
Philbin) Director - Brian
De Palma, Guión - Brian De Palma
TRAMA : Winslow Leach es un tímido
compositor que logra atraer la atención del empresario
discográfico Swan cuando hace una audición
con una muestra de su cantata Fausto. Pero Swan
está por abrir su nuevo teatro - el Paraíso
- y planea estrenarlo con la partitura de Leach, robándose
todo el mérito de la obra. Winslow cae en un
cerco de conspiraciones y es perseguido por la policía
hasta que termina terriblemente desfigurado en una prensa
de discos de vinilo cuando estaba por volar la fábrica
discográfica de Swan. Deforme y desquiciado,
Winslow roba un disfraz y se transforma en el Fantasma
del Paraíso, una figura tenebrosa que acosa
a aquellos que quieren interpretar su malograda cantata
en dicho teatro. Pero terminará por descubrir
que Swan esconde un horrendo secreto y que su destino
ha quedado encadenado al de él.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Fantasma en el Paraíso viene de una época
experimental de Brian de Palma, en los años en
que estaba probando géneros - desde comedias hasta
thrillers - hasta terminar por adoptar éste
último y convertirse en un maestro del suspenso
con estilo propio. Si bien Fantasma en el Paraíso
fue un horrendo fracaso en su estreno, terminaría
por transformarse en un clásico de culto durante
los setentas y ochentas - uno de esos títulos eternos
en la cartelera de las trasnoches cinematográficas
de viernes y sábados -. De hecho, el filme de Brian
de Palma terminaría por generar un nicho pequeño
pero constante de mercado adolescente, que se alimentaría
con títulos que van desde Heavy
Metal hasta The Rocky
Horror Picture Show (cuya mezcla de comedia musical
y horror la convierten en la hermana no declarada de Phantom
of the Paradise).
Curiosamente Fantasma en el Paraíso se
basa en un libreto original de De Palma, y no en una
opera rock pre existente. Lo obvio es el homenaje al
clásico de Gaston Leroux El Fantasma de la
Opera - que tuviera infinidad de versiones, siendo
la más memorable la de Lon
Chaney de 1925 -, pero como si fuera poco De Palma
termina por mezclarlo con el romance de Fausto
de Goethe, El Retrato de Dorian Grey de Oscar
Wilde y hasta con gotas de Frankenstein.
Lo mejor de todo es que semejante ensamble funciona
muy bien, especialmente cuando se lo aplica en el mundo
de la música. La visión de satánicos
empresarios discográficos que devoran el alma
de sus artistas, los drogan y terminan por acabar con
sus vidas mientras les roban sus obras es particularmente
ácida y los elementos sobrenaturales terminan
por convertirlo en una sátira - los empresarios
son poderosos, despóticos y ambiciosos sólo
por el hecho de haber hechos pactos con el diablo (!)
-. Sumado a un ritmo incansable, Fantasma en el Paraíso
termina resultando puro entretenimiento y sorprendentemente
coherente en semejante delirio.
Lo cual no quita que hayan algunos peros. El primer
problema es que el ritmo del guión no se detiene
en profundizar los personajes y hacerlos carismáticos.
La interpretación inicial de William Finley como
Winslow Leach es patética y apática, y
no termina por ganarse a la audiencia; pero aquí
cabe una cuestión de química del actor
con el público, que no termina por comprarlo
ni como héroe ni como figura trágica -
en un rol tan bizarro, hubiera resultado mejor un Donald
Sutherland de sus épocas de MASH -; muy
diferente es cuando se calza el disfraz, lo que termina
por convertirlo en impresionante y conmovedor. Paul
Williams, si bien disfruta el papel, tampoco tiene demasiado
tiempo en escena como para adquirir estatura amenazante.
Y la última parte del trío es Jessica
Harper - en su papel debut, antes de ser perseguida
por brujas ancestrales en Suspiria
-, cuyo papel está escrito para el demonio. Es
una gata flora ambiciosa que no justifica el sacrificio
de Winslow / el Fantasma para rescatarla.
El segundo problema es que la partitura musical de Paul
Williams se deja escuchar pero no es memorable. Funciona
mucho mejor cuando los arreglos son en tono de rock, pero
el resto del tiempo son apenas pasables. Tampoco ayuda
que las perfomances vocales de Harper y Finley sean medianas
- y eso que se dice que Jessica Harper le ganó
el papel a Linda Ronstadt (!) -.
Y el último problema es el final, que no tiene
mucho sentido en sí. Resulta inexplicable por
qué Swan querría matar al talento que
ha descubierto, quizás por su ambición
de destrozar todo lo bello amén de generar buenos
ratings en la transmisión del espectáculo.
Pero todos estos detalles se compensan con una gema
de la película, que es la perfomance de Gerrit
Graham. Su rockero gay se roba la película
de cabo a rabo y es lo más memorable por lejos
de Fantasma en el Paraíso. Lamentablemente
el resto de los intérpretes no tocan esa cuerda
camp tan bien como Graham, y eso era lo que precisaba
el filme.
Fantasma en el Paraíso es un sólido
clásico de culto. Podría haber sido excelente
con unos ajustes menores, pero aún así
sigue siendo un espectáculo bizarro fascinante.
Se rumorea una remake para el 2010 - en esta
época en que Hollywood regurgita de manera sistemática
nuevas versiones de clásicos intocables -, la
cual resulta inquietante con anticipación. |