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TRAMA : El teatro Opera de Paris es adquirido
por dos nuevos dueños que son advertidos, a último
momento, de la existencia de una misteriosa y aterradora
figura conocida como el Fantasma. Moviéndose
entre las sombras, el Fantasma tiene acceso a todos
los lugares del teatro, amenazando a los propietarios,
y exigiendo la exclusividad del palco nro. 5. Con el
estreno de la opera Fausto, la diva Carlotta se prepara
para un nuevo papel protagonico; pero el Fantasma presiona
a los productores para que el rol principal sea otorgado
a la principiante Christine Daae. Ante la negativa de
Carlotta, el siniestro personaje derriba el gigantesco
candelabro de cristal sobre la platea, provocando numerosas
muertes. Christine ha recibido sabios consejos del Fantasma
sobre su tecnica vocal, y está lista para el
estrellato - la joven cree que se trata de el espíritu
de su padre que la guía -. Pero Raoul de Chagny
- prometido de Christine - comienza a sospechar de la
situación. Y entonces el Fantasma rapta a Christine,
llevándola a las galerías subterráneas
del teatro (que fueran cámaras secretas de tortura
hace cientos de años), donde le reclama que ella
sólo debe ser suya. Allí Christine se
da cuenta que su guía espiritual resulta ser
Erik, el individuo deforme que se esconde tras la fachada
del Fantasma, y que es un criminal sicótico que
le reclama su amor incondicional, so pena de asesinar
a Raoul y a ella. Con la promesa de una última
representación de Fausto antes de encerrarse
en los sotanos del Opera y pasar el resto de su vida
con Erik, Christine logra escapar al control del Fantasma
y advertir a Raoul de la amenaza. Pero Erik ha escuchado
todo y prepara una trampa para eliminar a Raoul así
como a los policías que se encuentran tras su
pista.
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El Fantasma de la Opera es una novela publicada
de modo serial por Gaston Leroux en 1910. Y a decir verdad,
es un libro que en su momento pasó desapercibido.
Si bien hoy todos lo reconocen como un clásico,
es muy posible que todas esas falsas alabanzas tengan
que ver más con las adaptaciones fílmicas
posteriores de la obra - que la sacaron del olvido - que
con el texto original en sí. Quizás la novela
tenga buenas ideas, pero si uno lee un resumen de ella,
se da cuenta que la figura del fantasma es bastante distinta
a la que conocemos en otras versiones. Comenzando por
el final del libro, donde Erik deja libres a Christine
y Raoul, y muere en soledad, con la promesa de que los
amantes visiten su tumba en los años venideros.
La versión clásica de la Universal
de 1925 no es la primera adaptación del libro
al cine; de hecho, hay una versión sueca de 1916
que se considera perdida. Pero El Fantasma de la
Opera de 1925 es, sin lugar a dudas, la puesta en
escena más popular - con excepción de
la melosa opera rock de Andrew Lloyd Webber - de todas
las versiones posteriores que se han hecho, fuera con
Claude Rains o Herbert Lom como el Fantasma, o bien
con Dario Argento o Joel Schumacher como directores.
Mención aparte es la adaptación muy liberal
de Brian de Palma de 1974, Un Fantasma en el Paraiso,
que en sus propios términos es un clásico.
Pero la producción de The Phantom of the
Opera no fue una muy tranquila que digamos. La preview
del primer corte de la cinta de Rupert Julian no le
gustó a nadie, y el estudio trajo al director
Edward Sedgwick para volver a rodar segmentos enteros
del film. Para esa altura, Julian y Chaney se habían
llevado a las patadas en el set, y Julian partió
con otros rumbos, considerando que la Universal
estaba destrozando su obra. Segdwick agregó nuevos
personajes y subtramas, pero el segundo estreno tampoco
le gusto a la gente. Recién en setiembre de 1925,
una tercera versión (mucho más acotada)
fue dada a conocer, y es la que mayormente se conoce
hasta ahora. Y digo "mayormente" porque con
la llegada del cine sonoro en 1929, el estudio refilmó
gran parte del film (otra vez!), aunque para
esa época Chaney estaba liberado de obligaciones
contractuales, y si bien la mayor parte del elenco ahora
tenía diálogos, las escenas de Chaney
aparecían con un voice over en tercera
persona. Como se puede ver, hay una gran cantidad de
versiones y cortes distintos, e incluso hay versiones
que mezclan ediciones de diferentes filmes.
No es un film que haya resistido bien el paso del tiempo.
Uno ya ha visto otras películas silentes como Metropolis,
que son más ágiles o se ven más modernas,
pero no puede comparar a Rupert Julian con el inconmensurable
genio innovador y creativo de Fritz Lang. La dirección
de Julian (o de quien sea que haya metido mano) va de
lo correcto a lo torpe. Comenzando por el estilo de (sobre)
actuación propio del cine mudo, que a veces es
irritante. Si bien es cierto que la carencia de sonido
fuerza a la perfomance corporal, la mayoría de
los actores del film exagera sus gestos burdamente. La
peor ofensora de los sentidos es Mary Philbin, que en
escenas enteras parece totalmente drogada. Es posible
que Rupert Julian & Co. hayan pensado que lo
mejor para la obra es darle un sentido operístico
de la actuación - gesticulaciones sobresalientes,
brazos extendidos, etc. - pero termina por resultar bizarro.
El otro gran problema de la película es la inclusión
de algunos secundarios desarrollados para la bufonería,
como los nuevos dueños del Opera o el asistente
de vestuario (que, con las bailarinas, realiza el primer
avistamiento del Fantasma). Hay momentos de comedia física
totalmente desubicados, como si el proyeccionista hubiera
mezclado los rollos con una película de Buster
Keaton o Charles Chaplin.
Pero apartando esos errores (y horrores), el film se
da maña para construir un buen clima. Las apariciones
del Fantasma son realmente misteriosas (entre sombras,
surgiendo en distintos rincones del teatro, siempre
oculto tras una máscara). Eso crea bastantes
expectativas que se ven ampliamente compensadas cuando
aparece en pantalla el Señor (con mayúsculas)
Lon Chaney. Si El Fantasma de la Opera es en
realidad un film blando o mediocre, cargado de malos
actores, es difícil saberlo (aunque es bastante
probable); lo que si es cierto es que con Chaney la
película repunta enormemente. No sólo
porque prueba ser un actor con gran carisma, sino porque
su espectacular maquillaje - que él mismo inventaba
- es altamente efectivo. Cuando Christine descubre la
máscara y vemos su rostro cadavérico,
sigue siendo impresionante aún a más de
80 años de su estreno. Con alambres circundando
sus ojos, y membranas de pescado pegadas a su nariz
y su frente, con dientes postizos y pura expresión
corporal, el Fantasma de Chaney es demoníaco
- es un esqueleto viviente -. Más allá
de la clásica escena entre Christine y Erik,
organo de por medio, la otra secuencia formidable es
el baile de disfraces donde el Fantasma aparece encarnando
a La Muerte Roja - el personaje de una obra de
Edgar Allan Poe -. Toda la escena con Christine y Raoul
en la azotea del Opera, cuchicheando sobre los planes
de Erik mientras éste los observa desde la enorme
estatua que tienen detrás, es formidable. Chaney
es una gárgola, envuelto en enormes telas que
parecen alas con el viento (y le dan un aire de angel
del infierno), mientras observa con una expresión
desquiciada los sucesos.
La trama es mucho más directa y simple que la
de otras versiones posteriores. No hay un ambiente romántico
aquí - Erik es un deforme demente obsesiona por
Christine -, ni un clima trágico - el Fantasma
ha nacido deforme, y no hay ningún tipo de venganza
contra la sociedad ni le han robado ninguna obra, por
ejemplo -. Es una historia policial con asesino sicótico
de turno. A lo sumo, el film agrega algunas excentricidades
que le dan un aura de misterio - que el Opera se haya
construido sobre catacumbas y antiguas cámaras
de tortura; o, como dice Erik en un momento, "el
mal y el odio de los hombres me ha transformado en esto",
con lo cual podría deducirse que él es
una criatura infernal -. El clímax es francamente
bizarro, con Chaney escapando de la horda parisina,
y amenazándolos con algo oculto en la mano -
¿una granada? - que resulta no ser nada
(¿un chiste negro del guión?) y
es linchado de modo salvaje. Le falta clase y es exageradamente
violento (¿cuantas veces usted vio en un film
de monstruos que la multitud logre linchar a la criatura?).
Es un film mediano que sólo el Señor
Lon Chaney (y no porque sea Lon Chaney Sr. sino porque
es una eminencia) logra hacerlo inmortal con su
perfomance. Pero salvo Chaney, el resto raya en lo bizarro. |