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USA, 2008 : Sam Huntingdon (Eric
Bottler), Dan Fogler (Harold ‘Hutch’ Hutchinson),
Jay Baruchel (Windows), Chris Marquette (Linus), Kristen
Bell (Zoe), Seth Rogen (Almirante Seasholtz / Cucaracha),
Ethan Suplee (Harry Knowles), Danny Trejo (el Jefe), William
Shatner (como él mismo) Director
- Kyle Newman, Guión - Ernest Cline & Adam
F. Goldberg
TRAMA : Año 1998.Eric,
Hutch y Windows son unos amigos ultrafanáticos
de Star Wars, y que ahora fantasean sobre el inminente
estreno de la precuela Episodio I: La Amenaza Fantasma.
Al grupo se suma el cínico Linus, con el cual
Eric mantiene una disputa que lo ha distanciado en los
últimos tres años. Pero Linus padece un
cáncer terminal, y posiblemente no llegue vivo
al momento del estreno de Episodio I. Ante semejante
dilema, al grupo se le ocurre la arriesgada idea de
viajar al otro extremo del país - hasta los estudios
de George Lucas - para infiltrarse en el lugar, robar
una copia (aún no terminada) y hacer que Linus
vea el filme antes que nadie. Los cuatro se embarcan
en la camioneta de Hutch y están listos para
la aventura; pero deberán sortear numerosas dificultades
en el camino.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Fanboys es una pequeña película
independiente que vino cargada con su cuota de polémica.
En un principio Ernest Cline y Dan Pulick decidieron
crear una oda a las comunidades de fans que pululan
en Estados Unidos desde hace décadas - que comenzaron
con Star Trek, y después
se formaron con cada filme o serie importante de ciencia
ficción y fantasía que ha surgido desde
entonces -. El director Kyle Newman fue asignado al
proyecto, y todo se encaró como una road movie
tragicómica situada en 1998, en donde uno de
los personajes quería ver Episodio
I: La Amenaza Fantasma antes de morir. Los productores
del filme - los hermanos Weinstein, ex dueños
de Miramax - sintieron de que se trataba de una
obra muy nerd y trajeron a otro director, Steven
Brill, que cortó secuencias, quitó gran
parte de las referencias cinéfilas, cercenó
la subtrama del chico enfermo de cáncer, y agregó
escenas con un humor más picante como para perfilarla
en la onda de las comedias de Judd Apatow (de hecho,
el poster del filme es idéntico a Virgen a
los 40, sólo que con una máscara de
Darth Vader). Cuando la comunidad de fans de
Star Wars se enteró de los cambios, produjeron
una movilización masiva y amenazaron a los Weinstein
con boicotear el estreno de otra comedia producida por
el dúo - Superhero Movie (2008) -. Por
si el escándalo no fuera suficiente, el nuevo
director Steven Brill se encargó de tirar combustible
al fuego, al empezar a bardear muy mal a los fans que
protestaron por los cambios ... y esos emails se filtraron
en la prensa y en Internet. Los Weinstein recularon,
trajeron de vuelta a Kyle Newman, pero le sacaron todo
el apoyo a la película. Le dieron tan sólo
36 horas al director para reeditar todo el filme (!),
y la estrenaron de apuro en un puñado de cines.
De más está decir que a Fanboys
no le fue nada bien en la taquilla.
Con semejante historia de origen resulta obvio que es
un filme plagado de problemas. El corte final (hasta ahora)
es un mix de cosas que toma elementos de las versiones
de Newman y Brill, a veces no muy compatibles entre sí.
Hay escenas que sobran. Hay problemas de timing y, sobre
todo, el elemento sentimental de la trama - el fan que
quiere ver la nueva película de Star Wars
antes de morir - se va por el drenaje. La subtrama del
cancer dura menos de cinco minutos en pantalla en todo
el filme.
Pero aún cuando el elemento dramático
no funcione, Fanboys podría haber resultado
como comedia. Pero son muchísimos más
los fallos que los aciertos. Es todo una sanatería
muy nerd - del estilo "¿cúal
es el planeta natal de Chewbacca?" - que, aún
para el que algo conoce de la mitología Star
Wars, tampoco resulta demasiado graciosa como chiste
privado. Pero la sensación más fuerte
que deja en la boca es que se trata de un filme muy
mal manejado. Digo: cosas similares a ésta ha
hecho Kevin Smith en ocasiones anteriores (como Clerks
y todo su universo de Nueva Jersey) y con muchísima
más gracia - esas cómicas desconstrucciones
de la mitología Star Wars de la cual el
mismo Smith es una gran fanático -. Si Smith
(que acá hace un cameo) hubiera rodado Fanboys,
hubiera ganado en comicidad, puntería y carga
dramática.
Pero el dúo de directores Newman y Brill pifian
más de lo que aciertan. Todo es muy traído
de los pelos. Los cameos de turno son graciosos - William
Shatner, Carrie Fisher, Ray Park -, pero los protagonistas
no. La secuencia en el bar gay es de muy mal gusto y
no lleva a ningún lado (debería haber
sido amputada). El climax carece de fuerza dramática.
Y el 90% de los chistes dan por tierra.
Lo que no entiende Fanboys es que una road
movie no deja de ser una especie de ritual de iniciación,
en donde los protagonistas aprenden algo en la ruta
y terminan siendo diferentes al final de la aventura.
Acá el guión se ensalsa demasiado con
intentar ser gracioso y nerd, y falla miserablemente.
El lado humano termina devorado por los malos chistes
(o el exceso de referencias cinéfilas), y la
resolución es de una chatura descomunal. También
la historia queda lastrada por el hecho de que los protagonistas
no son más que estereotipos - Dan Fogler hace
una imitación de cuarta de un híbrido
entre John Belushi y Jack Black (el típico gordito
sacado de las estudiantinas); Jay Baruchel es el habitual
nerd; etc - y a veces resultan irritantes. Y si los
directores de Fanboys fallaron en imitar a Kevin
Smith, al menos podrían haber intentado copiar
a Judd Apatow, que siempre muestra personajes excéntricos
que tienen un lado entrañable. Pero en vez de
encariñarse con los caracteres, Fanboys
se empeña en caricaturizarlos y reírse
de ellos (en vez de "con" ellos). Así
que cuando el filme termina, no sólo al espectador
no se le cayó ni una lágrima por la suerte
de Linus, sino que también se limitó a
reírse en 4 o 5 ocasiones en los 90 minutos de
duración del largometraje, lo cual es una perfomance
muy pobre para una comedia.
Fanboys podría haber sido mucho más
afilada y graciosa, y la carga sentimental podría
haber estado mucho más pulida. Así como
está, es desprolija y apenas efectiva. Hay algún
que otro momento, pero en el final se desinfla rotúndamente.
Y sólo resulta interesante de ver como una curiosidad. |