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TRAMA : Henry Spencer se encuentra actualmente
de vacaciones y vive solo en su pequeño departamento
de un ambiente. Sorpreseivamente es invitado a cenar
por Mary, su novia, con quien Henry creía haber
terminado. En la cena la madre de Mary le comunica que
la chica ha dado a luz - en un plazo de tiempo sorpresivamente
corto -, y que debe hacerse cargo de la situación.
Henry y Mary conviven en el departamento del primero
mientras la criatura - un horrible feto que llora todo
el tiempo - termina por agotar los nervios de la pareja,
y Mary abandona a su marido. Haciéndose cargo
del bebé, Henry pronto comenzará a tener
visiones delirantes que culminarán con la muerte
de la criatura.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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No soy un particular fan de David Lynch. No considero
que su obra sea pedante, como pasa con la mayoría
del cine de autor - que a veces muestra una soberbia intelectual
desmesurada y termina por aburrir de una manera soberana
-. A su favor puedo decir que Lynch es un creativo que
provoca, en contra de otros insufribles como Godard. Pero
si bien Lynch es un artista que sabe captar la atención,
eso no significa que su mensaje o su obra sean digeribles
de entender. Cuando uno ve una película de David
Lynch sabe que va a ver algo interesante... pero no sabe
si, al final, va a poder comprender todo lo que ha visto.
En ese sentido Lynch tiene la habilidad de un artista
circense, que sabe fascinar al público con espectáculos
bizarros. No estoy seguro de que, técnicamente
hablando, Lynch sea un buen director : muchas veces
sus tomas parecen amateurs y las interpretaciones,
del nivel del teatro de aficionados del barrio. Donde
Lynch es formidable es como guionista y creativo; es
fácil percibir a un artista con un torbellino
de ideas en la cabeza que terminan por agolparse en
la pantalla.
Eraserhead es el primer largometraje de David
Lynch. Le tomó seis años completarlo,
ya que para ese entonces era un desconocido y la idea
del proyecto no le cayó en gracia a nadie, terminando
por financiarlo con la ayuda de amigos y familiares.
Lo que ocurre es que se trata de un guión francamente
bizarro, donde sólo los dos primeros tercios
de la historia parecen tener algún sentido y
después se pierde en el delirio. Aún con
los increíbles obstáculos que debió
superar el film, terminó por constituírse
en una de las películas de culto más apreciadas
de la historia : Stanley Kubrick, Alejandro Jodorowsky
y Terry Gilliam la han alabado y la han ubicado entre
sus favoritas.
Como película, Eraserhead tiene todas
las virtudes y defectos que serán evidentes en
el resto de la obra de Lynch. Comienzo digerible, final
críptico. Momentos de superposición de
ideas que pasan a 2.000 km sobre la cabeza del espectador.
Escenas de indudable magnetismo, con atmósferas
brillantemente concebidas. Imaginería sexual
concebida del modo más bizarro posible. Clima
surrealista in crescendo hasta el límite
de lo comprensible. Individuos con actitudes bizarras
en atmósferas alienadas. Hay muchos elementos
que uno puede distinguir como antecesores de otras obras
del director. Todo el hall del edificio donde
vive Henry parece el decorado del final de Twin Peaks;
Henry flotando en el espacio y vomitando un espermatozoide
recuerda a la imaginería del viaje (por doblamiento
del espacio) de Duna. Las actitudes
imprevistas y bizarras de los caracteres son una marca
de fábrica de su estilo.
Pero lo que me parece más fascinante de Eraserhead
es su caracter pictórico. Es un brillante
ejemplo de cine arte en el estricto sentido de la palabra;
tal como un cuadro (abstracto), cada espectador puede
interpretar un significado diferente para la misma escena.
El tema de las interpretaciones dispares pasa aquí
por el clima eminentemente onírico del film.
Resulta obvio que lo que estamos viendo no puede suceder
en el mundo real porque ni los escenarios ni las actitudes
de la gente son normales. Mientras que unos ven en la
película una obra de ciencia ficción post
apocaliptica - ciudad abandonada en ruinas; bebés
deformes; gente alienada -, otros pueden interpretarla
como la crónica del descenso hacia la locura
por parte del protagonista. Debido al amplio caleidoscopio
que cuenta la perspectiva de Lynch, cualquier punto
de vista es válido.
En lo personal lo considero como un sueño compuesto
de varios sueños intermedios - como las mamushkas
rusas, esas muñecas que caben una dentro de la
otra -, donde cada estamento interior es más críptico
que el anterior. Ya desde el inicio comenzamos con un
sueño, donde Henry expulsa su espermatozoide mientras
que una especie de Dios lejano parece gobernar los hilos
del destino. La Tierra parece un planeta devastado - es
ilustrado como un asteroide con algunas casas en la superficie
-, y en una de ellas habita Henry -. Salvo los pasajes
iniciales por el parque industrial abandonado, las escenas
de interior son realmente claustrofóbicas - todos
los pasillos parecen tener la mitad del ancho normal;
la habitación de Henry es increíblemente
pequeña, y la única ventana parece clausurada
con un muro -. Existe un clima de abandono y pesadumbre
general que resulta opresivo, en especial por la formidable
banda sonora que se compone de zumbidos y silencios. Como
en un sueño, todos los rasgos de la realidad parecen
exagerados - no sería excesivo comparar la concepción
artística del film con la obra de Dalí,
por ejemplo -. Y a esto se suma los elementos fantásticos
y bizarros que va incorporando el film: la cita con la
novia, donde Lynch dispara mucha de su imaginería.
Desde los pollos asados microscópicos que vuelven
a la vida en plena cena, hasta la aparición del
suegro de Henry - que parece hablar desde un espejo -,
sumando a la abuela de Mary (absolutamente catatónica),
el acoso sexual de la suegra hacia Henry, la gigantesca
timidez del protagonista y su estoica actitud frente a
todos los disparates que ocurren, etc.
Lo que podría interpretarse es que la historia
trata en realidad de una pesadilla masculina convertida
en realidad. Acá todo pareciera tener que ver
con el tema del sexo y la paternidad (que cuesta o no
se desea asumir). El bebe puede ser normal pero a los
ojos de los padres es un feto monstruoso que no para
de torturarlos con su llanto constante, amén
de que por momentos (quizás por la falta de sueño
de Henry, que le provoque alucinaciones) pareciera que
se riera y disfrutara de la situación. La inmadurez
de Mary hace que se marche y los abandone. Para un individuo
como Henry es una tarea que excede su capacidad. Y lo
que vemos todo el tiempo es la vision de Henry sobre
el mundo que lo rodea - presiente que su suegra lo desea;
no ve al bebe sino como un espermatozoide materializado;
crea una fantasía escapista con la irreal chica
que vive en su radiador, la que sería su mujer
ideal ya que en un momento esquiva y destroza espermatozoides
que llueven del cielo como si fuera un juego de Space
Invaders; vale decir, es una mujer que rechaza las
posibles responsabilidades que Henry debe asumir en
este momento -. Es cierto que esta interpretación
puede ser algo limitada desde el momento en que Lynch
lleva a veces el relato hacia un exceso de vuelta de
rosca (como cuando Henry pierde la cabeza, otro sueño
dentro del sueño), pero puede ser considerada
válida.
Lo que tendría que objetar es, en todo caso,
el incremento radical de simbolismo que sufre el relato
hacia el final, que llega (o supera) los límites
de lo comprensible. Uno no entiende por qué la
chica del radiador es deforme, o por qué cuando
Henry mata al bebé éste se transforma
en una cabeza gigante, o qué papel le toca al
seudo Dios que gobierna el mundo en toda esta historia.
Sin dudas es un film formidable, desafiante, y una auténtica
experiencia en lo visual y auditivo; pero a su vez parece
ser una experiencia incompleta. Me da la impresión
que David Lynch construyó de modo muy sólido
las dos terceras partes iniciales del relato pero, a
partir de la soledad de Henry y el bebé y desde
la relación con la vecina de al lado, pareciera
que el director empezó a improvisar ideas sin
tener tan claro el rumbo a seguir. A partir de esa secuencia
el film pierde su intensidad - ese desfile continuo
de sorpresas bizarras - y se aploma mucho, recuperando
parte del brío sobre el clímax. Polémico
o no, lejos de la perfección, Eraserhead
es una película que merece experimentarse (ya
no hablo de ver o disfrutar) sencillamente por el reto
intelectual que plantea. |