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USA / Alemania, 2002 : Christian Bale (John Preston),
Emily Watson (Mary O'Brien), Taye Diggs (Brandt), Angus
McFadyen (Vice Consul Dupont), Sean Bean (Errol Partridge),
William Fichtner (Jurgen), Matthew Harbour (Robbie Preston),
Sean Pertwee (Padre) Director - Kurt Wimmer,
Guión - Kurt Wimmer, Musica - Klaus Badelt |
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TRAMA : La humanidad ha sobrevivido la tercera
guerra mundial, pero las secuelas son terribles. Decididos
a no repetir la devastadora experiencia, los hombres
se han organizado bajo el estado de Libria, al mando
de un líder conocido como Padre. Los dictámenes
de la sociedad libriana imponen el uso diario de una
droga llamada Prozium, que suprime las emociones humanas
- y a las que le adjudican el origen de todas las guerras
- . Todas las expresiones del sentimiento humano - incluyendo
las artes - son declaradas ilegales, y los infractores
son ejecutados en juicio sumario. Tras las fuerzas policiales
que combaten a la insurgencia, se encuentra un grupo
de elite conocido como los clérigos Tetra Grammaton.
John Preston es uno de los más destacados miembros
de dicha fuerza. Pero tras una serie de incidentes -
primero, eliminando a un colega del servicio que ha
comenzado a experimentar emociones; segundo, olvidando
por error tomar la dosis diaria de Prozium -, Preston
comienza a tener sentimientos, y a descubrir la realidad
oculta tras el régimen libriano.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Esta coproducción germano americana es uno de los
tantos clones surgidos en la era post Matrix.
Mientras que en Europa fue un hit, en las plateas yanquis
tuvo una tibia respuesta y fue rápidamente despachado
a video. Y no resulta muy difícil comprender el
por qué después de verla.
El concepto básico puede resumirse como Fahrenheit
451 encuentra a Matrix. De por sí
no hay nada malo en esto (hay muchos filmes memorables
que no son más que un collage de influencias);
el problema es que el comienzo del film es terrible.
Mientras que en Fahrenheit 451 el régimen
totalitario de turno ha suprimido la palabra escrita
(lo cual tiene cierto sentido, evitando la transmisión
de ideas o políticas), aquí el concepto
es llevado más allá hasta la supresión
de cualquier clase de sentimientos (lo que teoricamente
volvería a los humanos más humanos). No
sólo es absurdo tomarlo como premisa válida
- qué sentido tiene vivir sin experimentar felicidad,
amor o tristeza - sino que la película comienza
a demostrar la base de la teoría del modo más
ridículo posible, con guerrilleros de la resistencia
leyendo poemas y admirando obras de arte (y enfrascándose
en terribles balaceras segundos después). Ya
las sensaciones que uno siente en los minutos iniciales
es que va a ser un film absolutamente idiota. Sin embargo,
poco a poco la trama comienza a levantar algo de vuelo
- a pesar de su absurda premisa -, especialmente cuando
comenzamos a ver la vida de esta sociedad futurista
en movimiento. Sin duda hay un montón de desgastados
clisés que se han visto montones de veces en
otros filmes, como las sociedades uniformadas, las pantallas
gigantes con videos doctrinarios al estilo Gran Hermano
de 1984, las siglas T del Tetra Grammaton formando
una seudo esvástica, y la actitud tipo Gestapo
de los Clérigos. Pero hay algunos momentos inspirados,
en especial en las escenas de Preston con sus hijos,
que parecen estar tan adoctrinados y dispuestos a denunciarlo
al régimen si no toma su ración diaria
de Prozium, que transmiten cierta sensación de
paranoia urbana.
Es obvio que todo es un rejunte de ideas, desde las
obvias (toda la simbología nazi camuflada que
dice a gritos : "miren, esto es una metáfora
de un régimen totalitario") hasta algunas
más sutiles, como el nombre de la droga (que
recuerda al Prozac, el antidepresivo que millones
de americanos utilizan en su vida diaria), que podrían
resultar interesantes pero que el film no se embarca
en explorar. En muchos casos la premisa roza el disparate,
en especial cuando uno supone como pueden ser los matrimonios
en un mundo carente de emociones. Y otro tanto va por
errores u omisiones del director y guionista, ya que
lo obvio es que este mundo esté habitado por
autómatas humanos; pero mientras que Christian
Bale hace una composición elogiable, comenzando
a mutar lentamente desde su frialdad hasta la explosión
de sentimentos, Taye Diggs - que interpreta a su nuevo
compañero de fuerza - resulta terrible, con sonrisas
y bromas ocasionales, lo que sería una obvia
manifestación como "ofensor de los sentidos"
(y merecedor de ser eliminado).
El segundo tercio de la película está bien
llevado, en especial cuando Preston comienza a descubrir
sus sentimientos tras la omisión de su dosis diaria
de droga. A pesar de todos los huecos enormes de lógica
del guión - como por ejemplo, que en un estado
tan totalitario, las casas no cuenten con vigilancia interna
por cámaras de TV; o que cualquiera pueda obviar
la toma de Prozium, y comenzar a humanizarse súbitamente
- ciertos pasajes logran mantener la tensión, y
especialmente cuando se ingresa en el apartado acción,
que resulta inspirado. Wimmer evita el clisé del
bullet time, popularizado por Matrix,
y desarrolla una serie de coreografías excitantes.
Igual, a pesar de todo, insiste con algunos conceptos
absurdos - como el Kata con Armas, o que los clérigos
pueden realizar proezas sobrehumanas -, pero el gusto
con que están hechas estas secuencias hacen olvidar
las pifias argumentales. E incluso el film parece, en
un momento, intentar algun vuelo realmente serio - liquidando
a algunos de los protagonistas principales -, dotandolo
de cierto dramatismo y apartándose de los clisés...
pero termina por caer en todas las rutinas habidas y por
haber en el último tercio, donde los agujeros del
argumento son siderales. Es ridículo de que Preston
experimente sentimientos a flor de piel y, en determinados
momentos, regrese a su rutina de máquina despiadada
de matar, sin movérsele un pelo; el complot final
que se termina por ejecutar es absurdo, y Wimmer decide
caer en la obviedad del final feliz, incluyendo personajes
que cambian súbitamente de actitud - como el hijo
de Preston - y eligiendo vías fáciles para
llegar a una conclusión expeditiva que deje conforme
a la platea.
Si el director hubiera tomado el camino contrario -
en especial, en los diez minutos finales, y sin incluir
numerosos Deux Ex Machina -, Equilibrium
podría haberse redimido en el transcurso de su
proyección, a pesar de la ridícula base
de su historia. Lo lógico era que terminara todo
mal, y que los villanos hubieran ganado a la fuerza
de uno solo. Pero termina por ganar el disparate, con
lo cual Equilibrium termina siendo una película
muy despareja, entretenida por momentos, pero sin nada
que la rescate del montón. |