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USA, 1994 : Johnny Depp (Edward D. Wood
Jr), Martin Landau (Bela Lugosi), Sarah Jessica Parker (Dolores Fuller), Patricia
Arquette (Kathy O'Hara), Bill Murray (John 'Bunny' Breckinridge), Jeffrey Jones
(Criswell), Lisa Marie (Maila 'Vampira' Nurmi), George 'The Animal' Steele (Tor
Johnson), Juliet Landau (Loretta King), Mike Starr (George K. Weiss), Max Casella
(Paul Marco), Vincent D'Onofrio (Orson Welles) Director - Tim Burton,
Guión - Scott Alexander & Larry Karaszewski, Musica - Howard Shore |
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Edward D. Wood Junior es una figura que tiene poco y nada de legendaria o heroica.
Simplemente es uno de los tantos fracasados que han recorrido las calles y golpeado
las puertas de los estudios en Hollywood en busca de un sueño utópico,
pero sin el talento necesario como para transformarlo en algo más que una
fantasía. Al igual que innumerables directores de la serie B y Z de la
cinematografía de los 50, 60 y 70, era un creador de engendros que recibían
los abucheos masivos del público y la crítica. Sus obras no distan
de las de otros asesinos del celuloide como Ted V. Mikels o Phil Tucker (el director
de Robot Monster).
Y sus obras merecerían el olvido si no fuera por la dupla de hermanos
Harry y Michael Medved, críticos de cine que decidieron crear en los años
80 el premio Golden Turkeys Awards (los Pavos Dorados del Cine),
una suerte de Oscar para agasajar a las que consideraban las peores películas
de la historia. Y, como ganadora constante de la pulseada, terminaba resultando
elegida Plan 9 del Espacio Exterior, la que hoy es la
obra más conocida de Wood y que hemos comentado en este sitio.
Plan 9 del Espacio Exterior en realidad no es el peor filme de la historia;
sin duda es un compendio descomunal de gaffes cinematográficos hilados
por un guión totalmente absurdo, pero termina resultando un formidable
entretenimiento como comedia inintencional. Es un fantástico espectáculo
camp. Un film realmente malo es aquel que a los cinco minutos provoca el
odio o el aburrimiento feroz del espectador. No es ese el caso de Plan 9.
Pero si bien Wood siguió filmando obras cada vez peores y terminó
dirigiendo películas eróticas, sumido en la depresión, el
alcoholismo y el fracaso, lo que terminaba por fascinar a los editores de los
Golden Turkeys era el trasfondo bizarro de su vida personal: sus continuos
peregrinajes en búsqueda de las más impensables fuentes de financiamiento
para sus proyectos, su fetichismo por las prendas femeninas, y en especial la
delirante troupe que lo rodeó como núcleo artístico
y afectivo. Es precisamente allí donde Tim Burton dirige los dardos de
su obra.
Tim Burton es otro director bizarro, pero infinitamente más talentoso
que Edward Wood. Lo suyo es el gusto por lo macabro y el humor negro, y el afecto
por los personajes marginados que se transforman en héroes impensados.
Pero más allá de sus quilates artísticos, Burton no es un
director comercialmente exitoso: con la excepción de Batman,
los filmes de Pee Wee Herman y algún otro título como La Leyenda
de Sleepy Hollow, sus proyectos terminan por hundirse en la taquilla si bien
son aclamados por la crítica. Para la mentalidad pasatista del público
americano, Burton es demasiado intelectual. En todo caso, lo que ha hecho Burton
ha sido obtener fortuna de sus proyectos comerciales para financiar y presionar
a los estudios a que le den luz verde a obras más personales. En definitiva,
es un director de culto.
Eso explica las innumerables idas y venidas que tuvo el proyecto de filmar
la vida de Ed Wood entre los estudios de Hollywood. A pesar de su escaso costo
(sólo 6 millones de dólares), era considerado como un film para
fans, lo que implicaba una recaudación escasa. Ed Wood obtuvo un
tibio éxito con lo cual recuperó sus costos, pero distaba mucho
de ser un blockbuster. La filmación en blanco y negro, y su temática
bizarra y selecta era sólo apreciable para unos pocos elegidos.
Pero a pesar de todas las controversias, Ed Wood es un filme delicioso.
Sin duda tiene toda la memorabilia y los cameos que corresponden y que sólo
un fan puede valorar, como Conrad Brooks haciendo de barman o el protagonista
de Plan 9 del Espacio Exterior interpretando al financista
en la fiesta donde aparece Vampira. Es también el show de freaks
que uno espera en una obra de Burton, como Bunny - el amigo gay de Wood que iba
a cambiar de sexo -, la decadente estrella cinematográfica de Bela Lugosi,
el descomunal luchador sueco Tor Johnson, la fantasmagórica presentadora
de televisión Vampira, y el mismo Wood, que termina por dirigir sus películas
vestido de mujer. La obra de Ed Wood Jr. está reflejada en todo su brillo;
incluso cuando el filme trata sobre la vida real, utiliza decorados tan obviamente
falsos como los que Wood usaba en sus películas (noten los escuetos mobiliarios,
los ambientes en penumbras, las paredes simil cartón). Los intérpretes
recitan sus parlamentos con la misma cadencia que los filmes clase B de los cincuenta;
e incluso en la apertura y cierre del film emplean una maqueta notoriamente falsa
de Hollywood para realizar el paneo general de la ciudad.
En donde reside el corazón de la obra es incuestionablemente en la relación
entre Ed Wood y Bela Lugosi. Todo el circo de fenómenos podía dar
lugar a una comedia absurda o a una satira filosa sobre Hollywood, pero Burton
decide privilegiar la relación entre el artista sin talento y el actor
en decadencia. Es un vínculo de profunda simpatía y respeto, realzado
por las interpretaciones de Deep y fundamentalmente de Martin Landau. Landau es
un descomunal ladrón de escenas, repitiendo de un modo espeluznante todos
los manerismos de Lugosi, la pronunciación afectada (cuando está
por filmar la escena del lago con el pulpo falso y pide un "visky"),
y dotándolo de un profundo sentido trágico. Uno debe recordar aspectos
de la historia de Lugosi para iluminar mejor pasajes del filme; el húngaro
vino a Hollywood a interpretar a Drácula
sin conocer inglés, aprendió sus parlamentos fonéticamente,
y después del éxito de la obra comenzó un lento e inevitable
declive. Lugosi era un actor pésimo pero sin duda era un hombre de una
presencia impresionante. Sus limitades cualidades actorales y su arrogancia lo
llevaron a rechazar papeles muy importantes que fueron aprovechados por otros
intérpretes (en especial por Boris Karloff - que obtuvo el protagónico
de Frankenstein a costa de Lugosi -, que era un actor con mucho más
talento, con el cual tuvo una rivalidad permanente y terminó por opacarlo
como estrella del género de terror), y en su decadencia Lugosi terminó
por parodiarse a sí mismo en comedias espantosas con Abbott y Costello.
Tal como muestra el film, al momento de que Wood conoce a Lugosi éste se
encuentra en la ruina, enfermo y adicto a la morfina. Y es entre estos dos perdedores
que se desarrolla un vínculo de profunda ternura, admiración y nobleza.
Es claro que el guión no se ensaña en los aspectos más oscuros
de los personajes, sino que lo transforma en una historia de amistad. Tal como
lo presenta Burton, Wood es un soñador que decide darle los últimos
minutos de gloria a Lugosi. Plan 9 del Espacio Exterior es el regalo póstumo
que el director le brinda a su amigo.
Ed Wood es una película hecha con mucha sensibilidad, con mucho cariño
del director hacia sus personajes. No funciona tan bien como metáfora de
hombres luchando por sus sueños - los personajes eran y siguen siendo unos
fracasados al final del film -; pero sí lo hace como pantallazo al submundo
del cine Z, y como una profunda historia de amistad. Sin dudas es una verdadera
obra maestra. |
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