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USA, 1971 : Dennis Weaver (David
Mann) Director - Steven
Spielberg, Guión - Richard Matheson, basado en
su propia historia
TRAMA : Daniel Mann es un hombre
de negocios que debe recorrer un largo camino por el
desierto de California a fin de llegar a tiempo para
la cita con un cliente y mantener su cuenta con la empresa
que trabaja. Pero en el trayecto, Mann se topa con un
viejo camión que le entorpece el paso en la ruta.
Mann lo sobrepasa, pero el camión empieza a seguirlo
y a sobrepasarlo varias veces. Las cosas empiezan a
ir cada vez peor cuando Mann percibe que la competencia
con el camión se ha vuelto personal, y que su
conductor está realizando maniobras riesgosas
para sacarle del camino. Y la persecución terminará
por transformarse en un duelo a muerte entre el pequeño
sedán de Mann y el gigantesco e implacable camión
que lo acosa.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Steven Spielberg era un director televisivo del montón
que, a fuerza de insistencia, logró hacerse con
su primer proyecto de importancia: este telefilm basado
en un relato que Richard Matheson había publicado
en la revista Playboy, y que representaba una versión
ficticia de un incidente real que Matheson había
sufrido en las carreteras californianas durante 1963.
Lo cierto es que tras su exhibición en la pantalla
chica, Duelo a Muerte se transformó en un
enorme suceso, objeto de culto instantáneo e incluso
se hizo merecedora de su estreno en cine en Europa. Y
de allí en más Spielberg pasaría
a la pantalla grande: primero con el fracaso de Sugarland
Express en 1974, y por último con el megahit
Tiburón en 1975. El
resto es historia.
En sí Duelo a Muerte no es más
que un intento exploitation de aprovechar el
furor del momento que eran las Car Operas - que
comenzarían con las persecuciones de Bullit
(1968) y Los
Diamantes son Eternos (1971) se transformarían
en un género propio con Carrera
contra el Destino (1971, la obra maestra del género)
y la independiente Gone in
60 Seconds (1974), y que terminarían por
degenerarse con aventuras como Smokey and the Bandit
(1977) y toda la producción del auteur
Hal Needham -. Lo único que hace Duel
es convertir la persecución - usualmente, el
momento de acción de cualquier filme - en su
tema exclusivo y desarrollarlo en un escenario minimalista
como es el desierto de California. Los críticos
europeos, saturados de fumar cosas raras, creyeron
ver numerosas lecturas en la pelicula - como un duelo
entre hombre y máquina (el personaje de Dennis
Weaver se llama precisamente Mann) hasta de que se trataba
de un filme fantástico y el camión era
una entidad demoníaca -. En todo caso es un duelo
entre el cazador y su presa. El camión se comporta
como un depredador (ello explica la numerosa cantidad
de matrículas que exhibe, que provienen de sus
víctimas) y persigue rabiosamente al autito
de Weaver a todo lo largo del desierto. Pero eso es
una faceta que uno termina de percibir recién
sobre el final; al principio de la película,
lo aparente es que se trata de un conductor algo desquiciado
que se ha obsesionado con Dennis Weaver y pretende asustarlo.
Cuando Weaver decide asistir al autobus escolar y le grita
a los niños que salgan de la carretera, uno parece
ver a Roy Scheider diciéndole a la gente que salga
del agua en las playas de Amity. Hay mucho suspenso y
buena dosis de sorpresas en un relato que genera numerosas
vueltas de tuerca con tan pocos elementos narrativos a
mano - el desierto, un auto, un camión -, y basandose
en situaciones posibles y creíbles - el acoso a
más de 150 km por hora; la secuencia de la vía
de tren, en donde el camión empuja al auto de Weaver
contra el convoy que está pasando; el clímax
en donde los adversarios quedan cara a cara en el mencionado
duelo a muerte -. El gran mérito de Spielberg es
hacer un manejo excepcional de la fotografía, desde
las tomas de las persecuciones hasta los encuadres del
desierto, que lo convierten en un escenario desolador
y cómplice. Si a uno le llega a pasar algo allí,
nadie vendrá en nuestra ayuda.
El mayor
detalle que le encuentro al relato es el personaje de
Dennis Weaver, que es un blando de aquellos.
Weaver - con la excepción de la excelente serie
McCloud (1970 - 1977) - terminaría por
especializar en este tipo de roles. Pero es un carácter
tan pusilánime que resulta irritante. Es una
mezcla de timidez extrema y paranoia, en especial en
la escena en la cantina. Pero ni aún con su victoria
sobre la bestia termina por ganarse la simpatía
del público; y en algunos momentos sus manerismos
son ridículos. Si uno lo analiza desde ese punto
de vista, el duelo a muerte entre él y el camión
no deja de ser un rito de iniciación, en donde
los individuos se transforman en hombres (o en guerreros)
a costa de superar una prueba extrema.
Duelo a Muerte es una muy buena película
y un pequeño clásico. Pero el relato podría
haber sido más redondo si en vez de un guiñapo
sin personalidad hubieran colocado a una persona corriente
al volante del pequeño Plymouth anaranjado.
Aún con ese detalle, no deja de ser un filme
notable. |