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TRAMA
: Jonathan Harker acude al castillo del conde Dracula para comenzar
a trabajar en la clasificación de su extensa biblioteca;
pero en realidad Harker es un cazador de vampiros que viene a matar
al conde y su compañera, y a acabar con su reinado de terror.
Descubierto por Dracula, éste termina por apresarlo. Con
el paso de los días el Dr. Van Helsing comienza a investigar
sobre el paradero de su amigo Harker, y cuando llega al castillo
del conde, descubre que ha sido transformado en vampiro. Van Helsing
se ve obligado a matarlo y se lanza a la búsqueda de Drácula.
Pero el conde - que ha perdido a su compañera a manos de
Harker - desata una oleada de venganza y destrucción, primero
convirtiendo a Lucy,la futura esposa de Harker, en vampiro, y después
atacando a su cuñada, Mina Holmwood. Van Helsing y Arthur
Holmwood deberán destruir al conde antes que la conversión
vampírica de Mina sea irreversible.
NOTA : como siempre, desarrollamos este sitio
desde fans hacia fans del buen cine. Por ello, se pueden mencionar
partes del film que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran
familiarizados con la historia. |
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Junto con La Maldición de Frankenstein (1957), estos
son los filmes que pusieron a los estudios Hammer a competir
en las grandes ligas. Durante 15 años la Hammer impondría
su marca en el género del terror y tendría un dominio
casi absoluto, siendo seguida de cerca por estudios menores (Amicus,
AIP, etc) que copiarían su estilo pero que no podrían
obtener la misma resonancia del estudio inglés.
Pero Drácula (o El Horror de Dracula, como
también se la conoce) no es un filme que haya resistido muy
bien el paso del tiempo. En todo caso, queda como una adaptación
muy digna, seria y bien interpretada, pero carece de efecto de shock
y bien podría ser exhibida en una matiné sin
corte alguno.
El problema pasa por la cuestión de cómo ha evolucionado
el lenguaje cinematográfico del terror. Comparada con la
versión de la Universal de 1931 es superior; es una
película mucho más explícita en cuanto a violencia,
sangre y sexo. Pero a los estándares de hoy, se ve rutinaria.
Un podría decir que la versión
1931 es muy teatral, inmóvil y con escaso horror - a
lo sumo, algo de misterio sobre el personaje -; y la versión
de Fisher es en todo caso más operística : hay escenarios
enormes, mayor lujo, brillantes colores, y un sentido del destino
mucho mayor en los personajes. Van Helsing es una fuerza implacable
que simboliza al bien, un héroe sagaz que no se anda con
medias tintas y que se encuentra totalmente convencido de conseguir
sus objetivos. Por el contrario, Dracula es la encarnación
del mal, un animal sediento de sangre decidido a castigar a sus
cazadores. El tema está en que en la cinta esto se traduce
más por los diálogos de los caracteres y algunas escenas
ocasionales, que por una sensación abrumadora que pueda transpirar
la pantalla. Es un filme sin atmósfera, sin suspenso, y sin
capacidad de impacto.
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Obviamente en los años 50 los códigos cinematográficos
eran distintos, y para su época era una película shockeante.
Este Drácula es un distinguido aristócrata que se
transforma en una bestia demoníaca, con enormes colmillos
y sus ojos inyectados en sangre. Es también una figura distinguida
que destila sex appeal, y ataques como el que ocurre en la
alcoba de Lucy o al comienzo del filme - con la compañera
del vampiro exhibiendose en sensuales gasas transparentes - dejan
traslucir el erotismo del carácter. Uno supone como ésto
pudo haber caído en el conservadurismo de la época,
sumándole además un par de escenas de violencia explícita
- como cuando Van Helsing estaquea a Lucy en la cripta -, que sin
duda deben haber tenido un fuerte impacto.
La Hammer había obtenido los derechos para adaptar
la novela; pero la Universal tenía los derechos sobre su
versión de 1931, con lo cual debía encarar las cosas
de un modo muy diferente para no sufrir un juicio por violación
de derechos. Así es que este Dracula 1958 no es una
remake de la versión de Bela Lugosi, sino que funciona
como una reimaginación de la historia donde algunas cosas
y personajes coinciden, pero el enfoque es diferente. Harker está
aquí, pero ya no es la inocente víctima que llega
al castillo del conde, sino un cazador de vampiros. El tema es que
la secuencia inicial está filmada de un modo terrible; no
sólo Harker se ve muy torpe - confía en el conde,
se toma sus tiempos para llenar su diario, deja pasar las horas
alegremente -, sino que en el momento que decide atacar la cripta
opta por liquidar a la compañera de Drácula antes
que terminar con la vida de éste, que debería ser
el personaje más peligroso. El maquillaje de Christopher
Lee tampoco ayuda, con unas absurdas entrecejas que hacen que su
primer plano inicial resulte inintencionalmente cómico. El
encierro de Harker en su cuarto, y el pasar todo el día escribiendo
su diario para atacar a los vampiros sobre el atardecer es de una
estupidez colosal.
Pero como es habitual en los productos de la Hammer, si
los actores secundarios son terribles y sus escenas malas, las cosas
salen a flote cuando Christopher Lee o Peter Cushing están
en pantalla. El Van Helsing de Cushing es un personaje inteligente,
sin medias tintas, estoico frente a la adversidad. Cuando él
ingresa al relato, es cuando el filme eleva su calidad. El problema
es que hay poca acción (y eso que el enfoque de que Harker
y Van Helsing ya son cazadores de vampiros, lo que debería
sumergir al espectador inmediatamente en una aventura trepidante),
y la que hay está filmada sin mucho nervio. Los ataques de
Dracula son expeditivos pero carecen de shock. A lo sumo la única
escena bien filmada en tal sentido es el enfrentamiento final entre
Van Helsing y Dracula, que es original y disfrutable. Pero el resto
termina por resultar anodino.
Es una película sólida aunque algo tediosa. Hay una
gran economía de medios que provoca que porciones enteras del
relato clásico desaparezcan - no está el personaje de
Reinfeld; el supuesto viaje de Drácula a Inglaterra en el Demeter
se resuelve expeditivamente con un ataud montado en una carroza funebre
sin conductor -; pero en cuanto a terror, hay poco y nada. El color
de la sangre es risible, los ataques de los vampiros no impresionan,
y sólo quedan las buenas actuaciones y un guión serio
como rescatables.
El problema es Terence Fisher, que a mi gusto siempre fue un director
sobrevaluado. El estilo de filmación de la película
no difiere demasiado de los rutinarios policiales de los años
50: actores recitando largos parlamentos del guión, escasa
acción, personajes estoicos, resolución expeditiva.
Precisamente este estilo es el que terminaría por derrumbar
a la Hammer con el paso de los años, con su incapacidad
para superar (o al menos equiparar) el nivel de violencia, erotismo
o siquiera suspenso que otras películas iban forzando sobre
los códigos morales (y cinematográficos) de la época.
Uno puede comparar este filme (o uno de los últimos de la
Hammer en los 70) con El Exorcista,
o yendo más atrás, con The Tingler de William
Castle, El Hombre de los Ojos de Rayos
X de Roger Corman - películas de esa misma época
y que aún hoy tienen capacidad de impacto - ... y puede apreciar
que el horror Hammer es infantil. El otro problema pasa por
la familiaridad con la historia : la Hammer se dedicaría
a canibalizar a Dracula en 8 filmes más, cada vez
de peor calidad, intentando seguir haciendo caja con el personaje.
Es explotar una marca, es cierto, pero también uno se pregunta
si no se puede crear otra mitología relacionada con un vampiro,
algo que resulte fresco y original como fue la brillante Conde
Yorga. Lo que terminaría por hacer la Hammer es
saturar el mercado y quemar la impronta que ellos mismos habían
creado. No hay demasiada evolución en su enfoque del terror.
Terminan siendo obras serias, con un estilo propio, pero con una
muy diluída capacidad de shock. |
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