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DR.
STRANGELOVE (or how i learned to stop worrying and love the bomb) |
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una crítica
del film, por Alejandro Franco |
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USA, 1964 : Peter Sellers (Capitán
Lionel Mandrake / Presidente Mirkin Muffley / Dr Strangelove), George C. Scott
(General Buck Turgidson), Sterling Hayden (General Jack D. Ripper), Keenan Wynn
(Coronel Bat Guano), Slim Pickens (Mayor T.J. 'King' Kong), Peter Bull (Embajador
Sadesky) Director - Stanley Kubrick, Guión - Kubrick, Peter George
& Terry Southern, basados en la novela Alerta Roja de George, Productor -
Stanley Kubrick, Musica - Laurie Johnson |
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TRAMA : Un escuadrón de B-52 es enviado a
realizar un ataque nuclear sobre Rusia. El responsable es el General Jack Ripper,
que se ha vuelto loco y sospecha que los comunistas han comenzado silenciosamente
una invasión, comenzando por contaminar los "fluidos vitales".
El Capitán de la Fuerza Aérea Británica Lionel Mandrake,
que se encuentra en pasantía en la base, comienza a espantarse de los razonamientos
del General, e intenta por todos los medios obtener el código para anular
el ataque. Pero la base es prontamente sitiada y, ante la inminencia de la rendición,
Ripper se suicida. Mientras, en Washington, el presidente de EEUU Mirkin Muffley
advierte a los rusos sobre el ataque imparable, mientras lidia con sus generales,
que ven en el incidente la oportunidad para lanzar un ataque demoledor sobre la
Unión Soviética. |
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| NOTA :
como siempre, desarrollamos este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden develar el final (spoilers),
pero asumimos a esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran
familiarizados con la historia. |
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Stanley Kubrick posiblemente sea el mayor director de cine de la historia. Hay,
ciertamente, otros genios que pueden pelear dicho lugar de privilegio (como Orson
Welles, sin ir mas lejos). Pero ninguno tuvo una producción tan pareja
de obras monumentales como Kubrick. Echados por el Macartismo, abominados por
los estudios, o con problemas para financiar sus proyectos, ninguno pudo hacer
lo que hizo Kubrick, de obtener contratos exclusivos y tener manos libres para
realizar lo que quisiere. Esto no siempre significó una carta blanca (los
retrasos y presiones sobre el rodaje de 2001 fueron memorables).
Pero dentro de lo que significa la maquinaria cinematográfica comercial,
Kubrick resultó siendo un privilegiado. Al momento de filmar Dr. Strangelove,
ya había captado la atención internacional con Espartaco
y con Lolita (una turbulenta historia de amores pedofílicos), y
seguiría con 2001, Odisea del Espacio y La Naranja Mecánica,
que culminarían con la época de apogeo del director. El resto de
sus obras, a partir de Barry Lyndon no son tan redondas, amén de
que Kubrick desarrollaría una conducta cada vez más reclusiva y
obsesiva, y los intervalos en su producción serían cada vez más
largos.
Cuando filma Eyes Wide Shut en 1999 - su última película
-, hacía más de 12 años que no rodaba.
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El tema de la Guerra Fría fue una pesadilla constante en la mente de
los norteamericanos hasta la caída del muro de Berlín. Pensemos
que a mitad de los sesenta, aún las aguas se encontraban turbias por la
crisis de los misiles cubanos de Octubre de 1962; que es el auge de la "familia
nuclear" - donde todos los hogares poseían refugios atómicos
- y donde los resultados de la refriega de Vietnam (una guerra camuflada entre
las dos super potencias) era aún incierto. La ciencia ficción se
nutrió con abundancia de estos temores, desde el bizarro Godzilla
hasta obras más serias como On The Beach o Fail Safe, film
este último que toca el mismo tema de Dr. Strangelove desde una
óptica dramática. Comentario aparte, es interesante observar que
la dualidad de Fail Safe y Dr. Strangelove es uno de los casos más
extraños de la historia del cine, que sólo se ha repetido en los
últimos tiempos - sobre otro tema, como una posible invasión alienígena
- con Día de la Independencia y Marte
Ataca; historias similares desde puntos de vista diferentes y rodados con
escasa diferencia de tiempo.
Si bien Alerta Roja es una novela dramática, Kubrick decide transformarla
en una comedia negra - caso contrario, hubiera resultado ser otro Fail Safe
-. Lo interesante de ambos filmes es que demuestran la fragilidad de la estructura
de defensa nuclear de Norteamérica - un error de comunicación, un
apresuramiento, ... o un loco, como en este caso, pueden desatar el holocausto
-. Pero mientras que Fail Safe se centra en el dramatismo y los cargos
de conciencia de los hombres a cargo de la seguridad nacional americana, Dr.
Strangelove se regodea con lo absurdo de la guerra nuclear. El caso más
típico es el del General Turgidson, que es el paroxismo del militar patriota
y descerebrado. No importan las vidas humanas, son solo números con tal
de derrotar a los comunistas. No es la primera ni la última vez que se
muestran a los militares como idiotas con poder, encerrados en su propio mundillo
de estrategias y politiquerías, ajenos al sentido real de lo que estan
hablando. Es allí donde Kubrick hunde el escalpelo hasta el fondo : desde
Turgidson peleándose con el embajador ruso en el salón de guerra
- ajeno a las urgencias por el bombardeo inminente - hasta Bat Guano, que cumple
sus órdenes militares como un autista, a pesar de los ruegos de Mandrake
para contactar a Washington y detener el ataque.
Dr. Strangelove es una comedia muy inteligente, pero no es un film que
haga reír. Lo triste del tema es que muchos personajes que deambulan por
el film deben ser ciertos, y eso impide la carcajada. Es una comedia que funciona
a nivel cerebral, como los filmes de Wes Anderson. Ciertamente hay momentos que
uno disfruta más que otros, como el mítico diálogo de Mirkin
Muffley con el premier ruso, o la caída de la bomba con el Mayor Kong cabalgándola
como si fuera un rodeo, escenas que ya pertenecen a los anales del cine (curiosamente
el personaje de Kong debería haber sido el cuarto papel que debía
interpretar Sellers, pero por un capricho del divo, simuló tener una pierna
quebrada para escapar del autoritarismo de Kubrick durante el rodaje). Pero en
general, el tono es muy oscuro, demasiado para sonreír con los diálogos.
Posiblemente sea porque uno ve un desfile de necios con poder, y eso resulta ser
un tema atemporal, tal como pasa actualmente con la posguerra en Irak y la política
expansionista de Bush. Es un film implosivo, donde todos los personajes se encuentran
en estado de histerismo contenido - especialmente las tomas en el salón
de guerra -, y que posa una mirada despiadada sobre los personajillos que ilustra.
Pero todo resulta ser demasiado cínico como para ser gracioso. |
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