| |
USA, 2005 : Karl Urban (John
'Reaper' Grimm), The Rock (Sarge), Rosamund Pike (Dra Samantha Grimm),
Richard Brake (Portman), Al Weaver (Kid), DeObia Oparei (Destroyer),
Dexter Fletcher (Marcus 'Pinky' Perzowski), Ben Daniels (Goat), Raz
Adoti (Duke), Yao Chin (Mac), Robert Russell (Dr Carmack), Sara Houghton
(Dra Jenna Willits) Director - Andrzej Bartkowiak, Guión
- David Callaham & Wesley Strick, inspirados en el videogame
de ID Software, Musica - Clint Mansell |
|
| |
Wolfenstein 3D fue el primer juego en tres dimensiones lanzado
el mercado en 1992, e impuso un cambio revolucionario que continúa
hasta nuestros días. Aún con su tecnología prehistórica
para el nivel actual, fue un juego que encendió los ánimos
en todo el mundo, principalmente porque era lo más parecido
a una realidad virtual, donde el jugador en primera persona lidiaba
con enemigos y monstruos. El soft fue creado por la gente de Apogee,
pero un pequeño grupo de programadores (los centrales, quienes
habían concebido el juego) se sintió disconforme con
la empresa y decidieron independizarse, creando ID Software.
Y el primer videogame que lanzaron fue el revolucionario Doom.
Doom era el paso siguiente de los juegos 3D. Tanto éste
como su secuela (Doom II) contaban con unos gráficos
excelentes, y sumergían al jugador en la historia. Si Wolfenstein
3D seguía ciertos clisés propios del cine bizarro
de los 60 (nazis experimentando con fuerzas sobrenaturales), Doom
era vivir en carne propia la experiencia de Aliens - de James
Cameron -. Hordas de creaturas se lanzaban a atacar al jugador,
mientras éste se dedicaba a masacrarlos con un interminable
arsenal. Sin duda Doom I y II son juegos de culto.
El problema comenzó con los desarrollos posteriores de ID
Software; sin duda el engine del juego fue perfeccionándose
hasta lograr gráficos cada vez más reales, y los monstruos
del infierno fueron reemplazados por robots y otras creaturas parte
cibernéticas en la otra saga famosa de la casa, llamada Quake.
Pero de algún modo el concepto ha ido agotándose con
el tiempo, en parte porque los esquemas básicos del juego
- una batalla campal en corredores cerrados - termina por ser repetitivo.
Ya en las últimas entregas ID ha intentando aportarle
algo de frescura a la jugabilidad, básicamente cambiando
el concepto de la misma: si en los primeros juegos la idea era masacrar
oleadas interminables de monstruos, en los últimos ya se
impone la idea del sigilo, el combate en las sombras, y el enfrentamiento
cuerpo a cuerpo. Ha aumentado el realismo pero ha perdido la adrenalina.
 |
Todo esto viene a cuento de esta adaptación cinematográfica
del 2005. Doom es un proyecto que se barajó mucho
tiempo en la industria cinematográfica - prácticamente
desde el lanzamiento de Doom II en 1994 -, pero como ID
Software se terminó por encargar de la saga de Quake,
el proyecto fue perdiendo el interés. Recién cuando
ID decidió volver a sus raíces (y refrescar el
valor de la marca), la adaptación a la pantalla grande del
videogame pudo concretarse, coincidiendo con el lanzamiento
del esperado Doom III. Como se ve, una jugada realmente inteligente
de marketing.
El tema es que Doom III difiere tanto en estilo de sus predecesores,
que al ver la película basada en dicha versión el
espectador que ha jugado a las versiones I y II siente
cierta desilusión. Los enormes demonios de decenas de metros
de altura han desaparecido, junto con otros seres infernales que
poblaban al juego original; y si bien el film es fiel a la tercera
entrega, el caracter demoníaco de las creaturas ha mutado
en simples monstruos alienígenas. En el juego original, los
científicos abrían un portal hacia el infierno; en
el filme, se topan con un gen marciano que muta a los humanos en
horrendas creaturas.
Pero apartándonos de esa decepción para todos los
jugadores del mundo que hemos adorado a Doom, la película
es bastante aceptable dentro de sus propios términos. Como
hemos explicado antes, los videogames son versiones de segunda
mano de éxitos cinematográficos; y cuando un juego
llega a la pantalla, ya hablamos de una tercera generación
de las mismas historias, con lo cual lo que uno termina por ver
es cierto refrito de clisés de los filmes más populares.
Pero además de la falta de originalidad, el otro grave problema
es que estos filmes suelen quedar en manos de directores novatos,
generalmente especialistas en efectos especiales, que pueden obtener
unos rubros técnicos impecables pero no tienen idea de como
narrar una historia de modo decente. Hasta ahora la historia de
las adaptaciones de videogames al celuloide ha sido bastante negra,
y sólo Tomb Raider tuvo el tino de respetar la estética
del juego con una historia medianamente interesante; el otro filme
destacable es Resident Evil 2. Pero después, es una
larga sucesión de fracasos, y la versión filmica de
Doom termina por engrosar la lista de éstos últimos.
Y es que la primera mitad del film funciona bastante bien, dentro
de toda la rutina vista en cientos de filmes previamente y repetida
de nuevo aquí. Hay un equipo de militares duros y renegados,
del mismo modo que Depredador; se van a una base a pelear
con monstruos, al estilo Aliens; y existe toda clase de poses
heroicas y machistas, saturada de frases como para que el público
las recuerde y adore. Hasta allí, es bastante efectivo, gracias
en parte a The Rock que es un héroe de acción ideal
y el digno sucesor de Stallone y Schwarzenegger, aunque con mayor
histrionismo. Algunas de sus líneas (en especial cuando encuentra
al BFG 9000, "la gran jodida arma"; o cuando es
atrapado y dice que se supone que no debía morir) son realmente
graciosas.
Pero donde las cosas empiezan a salirse de madre es cuando se empiezan
a dar las explicaciones del caso. La teoría de Samantha Grimm
acerca de que el virus convierte en superhumanos a unos y en monstruos
a otros es espectacularmente ridícula. Y la súbita conversión
de Sarge en un sicótico obsesionado con su misión es
ilógica, simplemente para poder crear un enemigo poderoso para
el final. Otro de los problemas del filme es John Grimm, que cómo
héroe no destaca (Karl Urban es idéntico al soldado
que uno encarnaba en el juego), y uno desea que Sarge termine por
triunfar. Y el último tema es que la transformación
de Sarge en monstruo es tan superficial (The Rock con algunos maquillajes
de colores) que no impresiona a nadie.
Hay por supuesto guiños de todo tipo para los aficionados
al juego. El científico principal se llama igual que el programador
líder que creara al juego, y está la famosa secuencia
en primera persona, que recrea fielmente la experiencia 3D del video
game - especialmente cuando Grimm agarra la motosierra -. Está
el uso de los anabólicos que uno podía encontrar en
el juego, y hay un par de creaturas salidas directamente de la pantalla
de la computadora. El tema es que en la primera mitad del film,
cuando éste recrea los clisés de las películas
de Alien, la trama funciona; pero cuando decide seguir con
fidelidad al juego, pierde toda lógica y cae en el ridículo.
Y se suma a esto lo repetitivo (y hasta aburrido) de los eternos
combates en corredores y lugares cerrados. Le falta más atmósfera
y más creatividad en los enfrentamientos.
No es un filme terrible, pero en otras manos podría haber
quedado como una buena rutina de acción, bien hecha aunque
no original. Pero con este producto final, sólo queda como
algo apenas pasable, que no lastima pero tampoco entretiene demasiado. |
|