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TRAMA
: Alex y Sally Farnham se mudan a la casa de la abuela de Sally,
quien ha fallecido recientemente. Mientras se encuentran en proceso
de reacondicionar la casa, Sally se topa con una chimenea sellada
en el estudio de su abuela. Contratando a Mr. Harris, un carpintero
que había trabajado en esa casa cuando la abuela de Sally
la habitaba, le piden que derribe el sello. Pero Harris le advierte
que algunas cosas deben quedarse como están. Sally comienza
a percibir voces que provienen de la chimenea. Finalmente Sally
consigue que la chimenea sea demolida, sin saber que ha liberado
un portal donde moran unos pequeños demonios, que comienzan
a deambular por la casa, y quieren apoderarse de Sally a toda costa.
NOTA : como siempre, desarrollamos este sitio
desde fans hacia fans del buen cine. Por ello, se pueden mencionar
partes del film que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran
familiarizados con la historia. |
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Aunque resulte cómico, esta es la primera vez que escribo una
review con escalofríos que me corren la espalda. No es para
menos; aún rondando los 40, el recuerdo de mi niñez
sobre el filme aún me persigue. Las interminables noches de
pesadilla, veladas en blanco con absoluto terror a la oscuridad...
todas, secuelas de haber visto Don´t be Afraid of The Dark.
Don´t be Afraid of The Dark es una de las pruebas
más firmes que en los 70, la TV podía asustar mucho
más que el cine. Pocos filmes son tan legendarios como éste,
comparable a la ya comentada Trilogía
del Terror de Dan Curtis, o la próxima a comentar Las
Gargolas. Quizás no sean realmente buenos filmes - si
hubieran sido estrenados en la pantalla grande, quizás los
defectos y los huecos de guión hubieran resultado más
evidentes -, pero son increíbles ejercicios en estilo. Precisamente
ayer estuve viendo la remake 2004 de Dawn of the Dead, y
a pesar de las tripas, la sangre y la violencia, no me resultó
shockeante. Don´t be Afraid of The Dark, por el contrario,
sin mostrar sangre, es perturbadora. Es decididamente terrible,
una experiencia que permanece con uno terminada la cinta.
Posiblemente el impacto del film tenga que ver con la naturaleza
del horror, que aparentemente nadie entiende. Horror es amenaza,
y horror tiene que ver con los miedos más profundos y ancestrales
que tenemos todos los seres humanos. Posiblemente quien más
sepa de esto sea Stephen King, que habla de los horrores infantiles
- It, por ejemplo, donde representaba a los payasos como
figuras demoníacas, y que es lo que habitualmente sucede
: todos los niños somos impresionables con los payasos -.
Pero lamentablemente pocos entienden esto, y menos saben traducirlo
a la pantalla. Un enmascarado con un machete, un hombre quemado
con garras de navaja, un vampiro no representan horror de por sí.
Los efectos especiales no son horror; toneladas de sangre o crueles
matanzas no representan horror. Pero lo desconocido, aquello que
no tiene explicación, lo que repta por el piso en la oscuridad
mientras dormimos... eso es verdadero horror. Porque no sabemos
qué es, porque imaginamos que puede ser cualquier cosa. Es
interesante en este punto comparar cualquier film moderno de horror
con The Blair Witch Project, y ver que en realidad el horror
tiene que ver con atmósferas que con demostraciones explícitas.
Lo que no vemos es lo que nos aterroriza.
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Ciertamente Don´t be Afraid of The Dark tiene
errores de lógica. No hay explicaciones coherentes. ¿De
dónde provienen los demonios?. ¿Acaso la casa está
construida sobre un portal a otra dimensión?. ¿Por qué
se selló el portal?. Quizás la respuesta sea : no importa.
Explicar el horror es una idiotez, porque cualquier historia sonaría
idiota. ¿Qué mejor que el horror por el horror mismo?.
Es un error intentar ceñir algo fantástico dentro de
los términos de la lógica. Simplemente se ha cometido
una torpeza, se ha liberado algo desconocido. Y el film, hábilmente,
se encarga de regodearse en este último punto. Susurros, ruidos
lejanos, sucesos extraños, y una sensación de amenaza
cada vez más opresiva. Sally ha liberado el sello que retenía
a los demonios, y estos quieren apoderarse de la chica. ¿Por
qué?¿Acaso interesa la causa?.
Lo que es brillante del film, es que se dedica pura y exclusivamente
a explotar este punto, sin distracciones. Uno ve a los demonios
corretear en las sombras, susurrar llamando a la chica, rozándola,
discutir planes de cómo atraparla. El maquillaje es realmente
impresionante, y más aún son los efectos de fotografía,
con los demonios vistos fugazmente en sus correrías. Sally
le comenta sus temores a los conocidos, pero nadie le cree. En un
momento, cuando ella toma una ducha, los demonios apagan la luz
e intentan atraparla. Es espeluznante. O cuando le tienden una trampa
con una cuerda en la escaleras, que termina resultando víctima
el decorador de la casa. Y Sally toma la cuerda, forcejeando con
algo desconocido que termina por ganarle (y la cuerda que le quema
las manos). O el impresionante final, cuando la encierran en la
casa y la atrapan... y pronto escuchamos las voces de los demonios,
pero esta vez la deformada voz de Sally se encuentra con ellos.
Es realmente shockeante. Es terror puro. Es un final terriblemente
pesimista, pero es el que corresponde a los grandes filmes de terror.
Nada de idioteces hollywoodenses de finales felices. Las películas
más memorables de horror de la historia del cine terminan
mal. Y esta no es una excepción.
Es un film fascinante, y un producto realmente extraño.
No hay grandes genios creativos detrás : el director John
Newland es un habitual de multitud de series de TV, con algunas
participaciones en el género en episodios de Galeria Nocturna
y alguna otra serie de horror. Nigel McKeand trabajaría esporádicamente
como guionista para otras series, alejadas del género. Ninguno
de los dos produciría algo tan memorable como este filme.
Pero en esta ocasión, en 1973, crearon una atmósfera
infernal que quitó el sueño a más de uno durante
muchos años. Y yo me incluyo en la lista. |
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