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Aunque resulte cómico, esta es la primera vez que escribo una review con
escalofríos que me corren la espalda. No es para menos; aún rondando
los 40, el recuerdo de mi niñez sobre el filme aún me persigue.
Las interminables noches de pesadilla, veladas en blanco con absoluto terror a
la oscuridad... todas, secuelas de haber visto Don´t be Afraid of The
Dark.
Don´t be Afraid of The Dark es una de las pruebas más firmes
que en los 70, la TV podía asustar mucho más que el cine. Pocos
filmes son tan legendarios como éste, comparable a la ya comentada Trilogía
del Terror de Dan Curtis, o la próxima a comentar Las Gargolas.
Quizás no sean realmente buenos filmes - si hubieran sido estrenados en
la pantalla grande, quizás los defectos y los huecos de guión hubieran
resultado más evidentes -, pero son increíbles ejercicios en estilo.
Precisamente ayer estuve viendo la remake 2004 de Dawn of the Dead, y a
pesar de las tripas, la sangre y la violencia, no me resultó shockeante.
Don´t be Afraid of The Dark, por el contrario, sin mostrar sangre,
es perturbadora. Es decididamente terrible, una experiencia que permanece con
uno terminada la cinta.
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Posiblemente el impacto del film tenga que ver con la naturaleza del horror,
que aparentemente nadie entiende. Horror es amenaza, y horror tiene que ver con
los miedos más profundos y ancestrales que tenemos todos los seres humanos.
Posiblemente quien más sepa de esto sea Stephen King, que habla de los
horrores infantiles - It, por ejemplo, donde representaba a los payasos
como figuras demoníacas, y que es lo que habitualmente sucede : todos los
niños somos impresionables con los payasos -. Pero lamentablemente pocos
entienden esto, y menos saben traducirlo a la pantalla. Un enmascarado con un
machete, un hombre quemado con garras de navaja, un vampiro no representan horror
de por sí. Los efectos especiales no son horror; toneladas de sangre o
crueles matanzas no representan horror. Pero lo desconocido, aquello que no tiene
explicación, lo que repta por el piso en la oscuridad mientras dormimos...
eso es verdadero horror. Porque no sabemos qué es, porque imaginamos que
puede ser cualquier cosa. Es interesante en este punto comparar cualquier film
moderno de horror con The Blair Witch Project, y ver que en realidad el
horror tiene que ver con atmósferas que con demostraciones explícitas.
Lo que no vemos es lo que nos aterroriza.
Ciertamente Don´t be Afraid of The Dark tiene errores de lógica.
No hay explicaciones coherentes. ¿De dónde provienen los demonios?.
¿Acaso la casa está construida sobre un portal a otra dimensión?.
¿Por qué se selló el portal?. Quizás la respuesta
sea : no importa. Explicar el horror es una idiotez, porque cualquier historia
sonaría idiota. ¿Qué mejor que el horror por el horror
mismo?. Es un error intentar ceñir algo fantástico dentro de
los términos de la lógica. Simplemente se ha cometido una torpeza,
se ha liberado algo desconocido. Y el film, hábilmente, se encarga de regodearse
en este último punto. Susurros, ruidos lejanos, sucesos extraños,
y una sensación de amenaza cada vez más opresiva. Sally ha liberado
el sello que retenía a los demonios, y estos quieren apoderarse de la chica.
¿Por qué?¿Acaso interesa la causa?.
Lo que es brillante del film, es que se dedica pura y exclusivamente a explotar
este punto, sin distracciones. Uno ve a los demonios corretear en las sombras,
susurrar llamando a la chica, rozándola, discutir planes de cómo
atraparla. El maquillaje es realmente impresionante, y más aún son
los efectos de fotografía, con los demonios vistos fugazmente en sus correrías.
Sally le comenta sus temores a los conocidos, pero nadie le cree. En un momento,
cuando ella toma una ducha, los demonios apagan la luz e intentan atraparla. Es
espeluznante. O cuando le tienden una trampa con una cuerda en la escaleras, que
termina resultando víctima el decorador de la casa. Y Sally toma la cuerda,
forcejeando con algo desconocido que termina por ganarle (y la cuerda que le quema
las manos). O el impresionante final, cuando la encierran en la casa y la atrapan...
y pronto escuchamos las voces de los demonios, pero esta vez la deformada voz
de Sally se encuentra con ellos. Es realmente shockeante. Es terror puro. Es un
final terriblemente pesimista, pero es el que corresponde a los grandes filmes
de terror. Nada de idioteces hollywoodenses de finales felices. Las películas
más memorables de horror de la historia del cine terminan mal. Y esta no
es una excepción.
Es un film fascinante, y un producto realmente extraño. No hay grandes
genios creativos detrás : el director John Newland es un habitual de multitud
de series de TV, con algunas participaciones en el género en episodios
de Galeria Nocturna y alguna otra serie de horror. Nigel McKeand trabajaría
esporádicamente como guionista para otras series, alejadas del género.
Ninguno de los dos produciría algo tan memorable como este filme. Pero
en esta ocasión, en 1973, crearon una atmósfera infernal que quitó
el sueño a más de uno durante muchos años. Y yo me incluyo
en la lista. |
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