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Italia / Alemania Occidental
/ España, 1965 : Clint Eastwood (Monco), Lee Van
Cleef (coronel Douglas Mortimer), Gian Maria Volonté
(El Indio), Luigi Pistilli (Groggy), Klaus Kinski (Salvaje)
Director - Sergio
Leone, Guión - Sergio Leone & Luciano Vincenzoni
TRAMA : Siglo XIX, el lejano
oeste, cerca de la frontera entre Estados Unidos y Mexico.
El destino de dos cazarecompensas - Monco y el coronel
Douglas Mortimer - va camino de entrecruzarse cuando
ambos deciden que su próxima presa será
el peligroso forajido conocido como El Indio. Ahora
el criminal y su banda se apresta a dar el mejor golpe
de sus carreras, robando la caja fuerte del banco de
El Paso, y haciéndose con un botín de
medio millón de dólares. Y si bien Monco
se ha infiltrado en la banda, el Indio es demasiado
listo como para no sospechar sus segundas intenciones.
Ahora el Indio ha decidido revelar sus cartas, emboscando
a los cazarecompensas en el pueblito de Aguas Calientes;
pero Monco y Mortimer tienen un par de ases en la manga
y las cosas no saldrán como lo planeado para
el desquiciado forajido y su pandilla.
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Este es el capítulo del medio de la llamada Trilogía
del Dólar de Sergio Leone. Cuenta la historia
que el estreno de Por un
Puñado de Dolares (1964) resultó en
un hit tan enorme e inesperado que los productores del
filme comenzaron a presionar a Leone para que generara
una secuela... y el único modo que tuvieron de
convencerlo fue reteniéndole la paga hasta que
firmara el contrato correspondiente. A su vez Clint Eastwood
no estaba interesado en rodar una continuación,
especialmente porque Por un Puñado de Dolares
aún no se había estrenado en Norteamérica
y no tenía ni idea del corte final de la película.
Los productores empaquetaron una versión italiana
de la película - aún no estaba listo
el corte con el doblaje en inglés, ya que el filme
no se había presentado aún en paises sajones
- y la despacharon a USA. Eastwood encerró a sus
amigos en la sala de proyecciones de su casa y - anticipando
que sería una película barata y mediocre,
como eran los filmes italianos de género de aquella
época -, se dispuso a torpedearla en una noche
de ronda de cervezas y chistes. Lo que no pudo imaginar
es que la platea se sumió en un silencio reverencial
y - aún sin entender un ápice de italiano
-, pudieron seguir la trama, excitándose con las
secuencias de acción. Al día siguiente Eastwood
estaba firmando el contrato para rodar la secuela.
Es imposible transmitir en palabras lo gloriosa que
es la Trilogia del Dólar de Leone. Es
un universo western completamente irreal, compuesto
por super hombres imperturbables, sagaces, y de moral
completamente turbia. Aquí hay un montón
de gags que en cualquier otro filme resultarían
atroces - gente volándole de un disparo la
punta del habano a Eastwood; duelos en salones cerrados
atestados de gente (como cuando el Indio liquida al
traidor que lo mandó a prisión); muertes
exageradas hasta el paroxismo; y un largo etcétera
- pero que uno termina por reverenciarlos simplemente
porque Leone hace la atmósfera adecuada con mayúsculas
y letras subrayadas. Es un comic viviente, de fuerzas
implacables y antagónicas, en donde uno se relame
anticipando el inevitable choque frontal que ocurrirá
en el climax.
Aquí el villano de marras es Gian Maria Volonté,
un actor de método cuya interpretación
es, por momentos, demasiado moderna para mi gusto. Su
Indio es un sicópata declarado, que cae en estados
de depresión repentinos y que vive drogado -
es el único del elenco que fuma "cigarrillos"
armados y, luego de un par de pitadas, queda en trance
-, y me jugaría la cabeza a que esos detalles
los agregó Volonte de su propio pecunio. Por
otra parte, es un villano cruel y sagaz, y su plan para
asaltar el banco de El Paso es brillante. No es el tipico
malvado de carton pintado sino un sadico ingenioso que
le complica la vida de sobremanera a nuestros héroes.
Es curioso notar cómo a Leone le gusta jugar con
la moralidad y el doble discurso. Los villanos viven en
una iglesia abandonada. La concepción del robo
es explicada por el Indio desde el púlpito de la
iglesia como si fuera un sermón. Por otra parte,
los planes de nuestros héroes van teniendo éxito...
hasta que se tientan con el dinero del botín y
deciden quedárselo (y es donde son descubiertos
por los pandilleros). Es como si los héroes fueran
castigados por haberse tentado con el pecado. Por último
está el incidente en donde Indio ataca sexualmente
a una chica, ésta le quita el arma... y en vez
de matar a su agresor, siente tanta vergüenza que
decide pegarse un tiro. Todos estos personajes se manejan
con códigos morales poco ortodoxos, a los cuales
respetan y por los cuales son castigados cuando los quiebran.
El otro punto curioso es ver cómo Leone decide
reprimir el tema de la venganza de Mortimer, dejándolo
como una sorpresa para el final en vez de explorarlo
o reiterarlo. En los filmes de venganza, el héroe
vive permanentemente torturado hasta que ajusticia al
asesino y puede recuperar el balance; pero aquí
Mortimer es un tipo con la cabeza fría, una máquina
de matar implacable y extremadamente calculadora.
Por Unos Dólares Más es entretenimiento
de gloriosa calidad. La música, los tiroteos,
los diálogos, el ambiente... como diría
Tarantino, cuando termina el filme y se prenden las
luces la gente no ha visto una pelicula sino que ha
vivido una experiencia que les ha dejado algo y que
permanecerá con ellos el resto de sus vidas.
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