Director
- Ishiro Honda, Guión - Shinichi Sekizawa
TRAMA : En todas partes del
mundo se suceden robos de diamantes de manera casi simultánea.
En Japón el inexperiente inspector Kommei es
asignado a rastrear una banda de ladrones de piedras
preciosas, quienes se cree que son los principales responsables
a nivel local. Pero en el camino se le cruza el misterioso
Mark Jackson, un americano que trabaja para una agencia
de seguros internacional y que parece tener sus propios
planes. Pero a medida que avanza la investigación,
Jackson y Kommei empiezan a relacionar la desaparición
de los diamantes con la presencia de un gigantesco monstruo
espacial que se encuentra en la órbita de la
Tierra. Y es que la ameba gigante parece alimentarse
de todos los derivados de carbono. La inquietud que
acosa a la humanidad es qué pasara cuando las
reservas de carbón y diamantes se agoten en el
planeta. Y la sospecha puntual es que Dogora comience
a asimilar seres humanos, cuyos cuerpos están
también compuestos de carbono.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
trailer
de Space Monster Dogora
En los sesentas la Toho parecía haber entrado
en una etapa de experimentación en el género
fantástico. En algunos casos le había salido
bien - El Hombre H, Matango,
que mezclaban ciencia ficción con el cine de aventuras
o el policial; la combinación de space opera
con kaiju eiga, que
terminaría por convertirse en algo standard en
la serie de Godzilla -,
y en otros casos el resultado final no era muy feliz como
en El Vapor Humano o Dogora,
el Monstruo del Espacio. Aquí el cóctel
bizarro de turno es revolver partes iguales de kaiju
eiga y cine policial con algunas gotas de intriga
internacional. Y el resultado final deja muchísimo
que desear.
Algunos consideran que Dogora es en realidad
una comedia. Ciertamente hay algunos momentos muy disparatados
- como en una escena en que Kommei está atado
y libera a Mark Jackson, disparándole a sus esposas
... con el detalle que Kommei está de espaldas
(wtf!) y no tiene
manera de ver a dónde apunta -, pero son muy
aislados. Pero los mayores problemas de Space Monster
Dogora son que es incoherente y aburrida. Aún
para los delirios fumados del género fantástico
japonés, éste es un argumento que no pega
ni con moco - cada vez que los ladrones van a
robar diamantes, aparece la ameba gigante dispuesta
a devorarse las piedras -; y como la mayor parte del
tiempo la historia se centra en los anodinos humanos,
el monstruo se ve poco y nada.
Y es que en realidad a uno le da la impresión de
que la historia era en realidad un policial a la que le
metieron con calzador un monstruo. El bicho de turno está
más que ok, una medusa espacial que aparece entre
las nubes y absorbe como una aspiradora gigante yacimientos
de carbón y diamantes para su desayuno. La visión
del monstruo flotando en el cielo y lanzando sus tentáculos
hacia puentes y edificios es casi lovecraftiana - me hace
acordar al clímax de la primera entrega de Hellboy
-. Eiji Tsuburaya estaba inspirado con los efectos especiales.
El tema es que Dogora aparece 5 minutos en toda la película,
así que tenemos que tragarnos una trama larga y
disparatada. La gente hace proezas físicas imposibles.
El americano de turno en el casting juega a varias puntas.
Hay dobles y triples traiciones sin demasiado sentido.
Criminales y policías parecen omniscientes y saben
lo que va hacer uno u otro, y a dónde se van a
ir - la fuga final de la muchacha es el colmo de la incoherencia
-. Y todos deambulan por ahí sin darle mucha bola
al monstruo gigante. La deducción final - que
el monstruo es alérgico al veneno de avispa (!!)
- es la cereza del postre. Da la impresión que
el libretista de turno no tuvo mucha voluntad de revisar
si el guión tenía sentido o no.
Obviamente Ishiro Honda se destaca con las escenas
de FX, pero como el resto se basa en diálogos
- lo cual no es el punto fuerte del director -, termina
siendo anodino. Es más aburrida que El
Vapor Humano, que era otro punto bajo de la carrera
de Honda. Los ejecutivos de la Toho también
debían haber consumido droga de la mala,
ya que pensaron que Space Monster Dogora sería
un éxito y planeaban lanzar una saga basada en
el personaje de Mark Jackson - interpretado por Robert
Dunham, uno de los pocos americanos residentes en Japón
que sabía actuar y hablar fluídamente
japonés -. Pero Dunham - que parece una versión
monótona de Simon Pegg - no es muy interesante
que digamos.
Como curiosidad para los fans de la obra de Ishiro
Honda, Dogora el Monstruo del Espacio es una
entrada diferente en su filmografía. Pero aburre
y a veces es demasiado ridícula. Y si un kaiju
eiga no entretiene, significa que su factura es
lamentable. Los problemas pasan por el libreto, que
pretende mezclar peras con batatas y disfrazarlo como
si fuera algo coherente.
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