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TRAMA
: El policía neoyorkino John McClane llega a Los Angeles,
a visitar a sus hijos y a su esposa, CEO en la multinacional japonesa
Nakatomi. La situación del matrimonio está al borde
de la ruptura, y McClane asiste a una fiesta en el Nakatomi Plaza
para intentar aclarar las cosas con Holly. Pero un grupo terrorista
toma por asalto el edificio, y McClane se escabulle justo a tiempo.
Los terroristas - liderados por Hans Gruber - comienzan a presionar
a los rehenes, mientras McClane intenta desesperadamente dar la
alarma a la Policía. Pero en realidad Gruber no es un terrorista
sino un brillante criminal que intenta apoderarse de más
de 600 millones de dólares que la firma japonesa posee en
su caja fuerte. Y mientras el Nakatomi Plaza es sitiado por las
fuerzas policiales, McClane deberá librar una guerra personal
con Gruber y sus matones, evitando que el lider de la banda sepa
que su esposa está entre los rehenes.
NOTA : como siempre, desarrollamos este sitio
desde fans hacia fans del buen cine. Por ello, se pueden mencionar
partes del film que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran
familiarizados con la historia. |
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Duro de Matar es un clásico moderno. A pesar de sus
fallas, de personajes secundarios completamente idiotas y de algunas
proezas disparatadas, es el modelo de cine de acción de los
80. Es un ejemplo de maestría narrativa; nunca la trama decae
lo suficiente como para permitirnos darnos cuenta de lo absurda que
es.
Posiblemente hasta los productores se hayan sorprendido del éxito
obtenido. Después de todo, en Hollywood se incuban muchas
superproducciones que parecen hacer historia y terminan por hundirse
en las taquillas. Consideremos el elenco : una casta de desconocidos
y actores secundarios que llegarían al estrellato después
del film. John McTiernan había tenido un éxito previo
con Depredador, pero seguramente éste es el film por
el cual será recordado siempre. Bruce Willis había
flirteado con el cine sin mucho éxito, y recién había
encontrado la fama en la serie de TV Moonlighting. Pero sus
papeles siempre fueron de comedia. Resulta inimaginable poner a
un cómico a realizar papeles de acción, pero este
fue el caso. Y desarrollaría una carrera espectacular, plena
de éxitos, experimentos y fracasos. Es posiblemente el actor
de clase A que ha arriesgado más en sus papeles, tomando
roles grandes y pequeños, dramáticos y cómicos,
normales y bizarros. Quizás no tenga un gran rango dramático,
pero posee lo que las estrellas auténticas deben tener :
carisma. Cuando uno ve el film de una estrella, no va a ver actuaciones
camaleónicas, sino a festejar los tics de la estrella. Schwarzenegger
ha hecho una carrera con ello; Stallone... De Niro, Nicholson, Hoffman...
todos repiten manerismos en uno y otro film hasta el hartazgo, con
la diferencia que los últimos actores citados ocasionalmente
abandonan su representación de sí mismos en escena
y realmente actúan. Y si bien Willis no posee dicho rango
interpretativo, se arriesga como ninguno al tomar papeles que no
son para él. En buena parte sus roles en filmes independientes
le han servido para mantener fresca su carrera. Pero nada de esto
sería posible sin el respaldo que le significó Duro
de Matar.
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El otro beneficiado es Alan Rickman. Pero el tema es que Rickman
es esencialmente un hombre de teatro, que le escapó al encasillamiento
Hollywoodense como villano, y prefirió actuar en obras y
papeles menores que le resultaran más interesantes en lo
personal. Como dijimos alguna vez, un gran héroe necesita
un gran villano y su Hans Gruber es magistral. Es sofisticado, es
simpático, es siniestro y, fundamentalmente, es inteligente.
La trama es brillante porque los personajes son inteligentes, razonan,
cambian de planes, toman medidas extremas. Es cierto que la mayor
parte del elenco secundario (el jefe de policía, los agentes
del FBI, el yuppie idiota compañero de Holly) son
pésimos personajes, diciendo estupideces a cada rato, pero
aún así tienen momentos disfrutables. Quizás
estén perfilados ex-profeso, de modo de resaltar el duelo
de ingenios entre Gruber y McClane. La pelea por los detonadores,
las improvisaciones de Gruber ante la aparición de la policía,
la latente amenaza de descubrir la identidad de la esposa de McClane..
son momentos de tensión y sorpresa memorables. No hay pausa
en el film, no hay momento desperdiciado en no ser acción,
sorpresa o darle buena carnadura a los personajes. Y McTiernan le
da un tono de humor zumbón a toda la película, donde
uno termina festejando las muertes y las explosiones.
Hasta ese entonces, los filmes sobre secuestros habían resultado
terriblemente aburridos. El protagonista debía sufrir todo
el tiempo a manos de los criminales, intentan negociar la liberación
de los rehenes. McTiernan da vuelta totalmente al género
y lo hace potable como vehículo de acción. Ciertamente
toma cosas de otros filmes - a pesar de los golpes brutales, McClane
siempre permanece de pie, al mejor estilo Indiana Jones; o toma
también elementos del cine catástrofe -, y establece
rápidamente el seteo de la situación para desarrollar
un perfecto juego del gato y del ratón. La historia es simple,
uno sabe cómo va a terminar todo esto; pero es el estilo
y la buena narrativa (e inventiva) de los guionistas y del director
en provocar sorpresas a cada rato. El placer está en el viaje,
no en el destino que es por todos conocido.
Duro de Matar creó todo un subgénero, donde los
mismos esquemas se repiten en distintos escenarios : Máxima
Velocidad (en un omnibus), Alerta Máxima (en un
tren), Executive Decision (en un avión), Air Force
One (en el avión presidencial con el Presidente como héroe
!), o Toy Soldiers (ambientado en una universidad), además
de sus secuelas - que poseen buena calidad pero no llegan a la frescura
de la entrega inicial -. Y posiblemente en el 2007 tengamos la entrega
de Duro de Matar 4.0, ya en pre producción. Mientras
los filmes - y el género - continúen siendo tan entretenidos,
no tengo problemas de mi parte que se sigan produciendo. En la mayoría
de los casos ha resultado en espectáculos que valen la pena,
superiores al grueso de descerebrados filmes de acción que
se producen hoy en día. |
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