Director
- Elio Petri, Guión - Elio Petri, Ennio Flaiano,
Tonino Guerra & Giorgio Salvoni, basados en el cuento
La Séptima Victima de Robert Sheckley
TRAMA : En el futuro la guerra
no existe y los conflictos son resueltos a través
de un concurso patrocinado por el estado y llamado la
cacería, en donde la gente se asesina entre
sí y alterna los roles de victima y cazador.
Los que hayan sobrevivido 10 cacerías se llevan
un premio de un millón de dolares. Caroline Meredith
ha culminado su novena cacería y recibe una oferta
millonaria por parte de una empresa multinacional para
televisar su próximo encuentro y realizar publicidad
de sus productos durante la emisión. La víctima
en este caso es el italiano Marcello Polletti, cuya
vida sentimental y financiera es un desastre y depende
de la obtención de las recompensas en el concurso
para poder subsistir. Pero una vez iniciada la cacería,
Caroline y Marcello comenzarán a sentirse atraídos
entre sí; y aunque las reglas dicen lo contrario,
muy pronto quedará en evidencia de que ambos
participantes intentarán torcer el curso de los
acontecimientos del concurso en su propio beneficio.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
trailer
de La Décima Víctima
En un principio fue El Malvado Conde Zaroff / El Juego
Más Peligroso (1932) - realizada por los padres
de King Kong, Ernest
B. Schoedsack y Merian C. Cooper - la primera pelicula
que vino con el argumento de la caza del hombre por el
hombre mismo. The Most Dangerous Game sufrió
un par de remakes con el paso del tiempo, pero
no sería sino hasta la aparición de La
Décima Víctima que alguien intentaría
expandir la premisa para darle otras lecturas. Y si bien
el filme de Elio Petri es una comedia liviana centrada
en una visión alegórica de la batalla
de los sexos (tal como estaba planteada en la década
del 60), lo cierto es que un aspecto secundario (el contrato
que firma Ursula Andress para televisar su próximo
asesinato) terminarían por convertir a la película
en un clásico menor. Decenas de filmes posteriores
tomarían dicha idea para crear todo un subgénero
especializado - competencias a muerte televisadas
-, que van desde Robot Jox,
Rollerball, The Running Man hasta Carrera
de la Muerte (original y remake),
y un largo etcétera.
Pero en realidad el tema de la acción es un
aspecto secundario en La Décima Víctima.
Quiten los disparos, y les queda una comedia intelectualoide
y snob propia de los sicodélicos años
sesenta - por momentos me hace pensar en algún
experimento teatral salido del Instituto Di Tella,
o en filmes argentinos extremadamente pop como Psexoanálisis
(1968) -. Acá hay mucho vestuario fashion,
excesivos diálogos (aunque delirantes en la mayoría
de los casos), puras poses, y personajes de cartón
pintado que sólo sirvern para espetar las teorías
intelectuales de los autores de turno en medio del desarrollo
de la trama. Marcello Mastroianni es el típico
charlatán italiano, que tiene a su ex esposa
y a su amante detrás de él, no le termina
de gustar ninguna de ellas, y el juicio de divorcio
le devora todas las ganancias que le genera el concurso.
Por su lado Ursula Andress (más radiante que
nunca) parece dedicada a la cacería simplemente
por una cuestión de adrenalina. La excusa es
el contrato de televisación de Andress, por el
cual la chica debe seducir a la victima para llevarla
a un estudio y allí rematarla delante de cámaras.
Pero en ese coqueteo algo empieza a surgir entre ambos,
y ello terminará por cambiar el desenlace en
más de un sentido.
En realidad lo más interesante del filme son los
aspectos secundarios, como las absurdas reglas de esa
sociedad que ha legalizado el asesinato ... siempre que
sea dentro del concurso de marras. Si usted mata a otra
persona que no es la victima asignada, le caen 30 años
de cárcel. Usted puede estar tomando algo en la
vereda de un bar, y ver pasar a gente corriendo y disparándose
entre sí todo el tiempo. La policía tolera
los homicidios generados por la cacería, pero no
el mal estacionamiento. A esto se suma una proliferación
de decorados sicodélicos, ropas extremadamente
pop, e inventos futuristas e inútiles, como
una mascota robot que no sirve para nada o un televisor
cuya señal fija es un ojo gigante pestañeando.
Pero si bien esos son condimentos del relato, cuando el
filme llega al último acto se pone aún más
delirante, especialmente con la salvaje sátira
sobre los comerciales de TV y el marketing en general
(por ejemplo, Mastroianni firma su propio contrato de
publicidad, y debe llevar a Ursula Andress a una mansión
en donde la va a devorar un cocodrilo mientras que él
levanta un vaso y debe decir "Coca 80, un sabor
realmente salvaje" !). Si bien la historia principal
no es tan interesante como uno podría suponer,
hay tantas perlitas sembradas a lo largo de la película
(y tiene tanto ritmo) que uno siempre termina descubriendo
algo y se la pasa bastante entretenido.
La Décima Víctima es rara, curiosa,
y está tan llena de material que termina siendo
divertida. Si no es el argumento, es la visión
de la diosa Ursula Andress en paños menores,
o los decorados colorinches, o las ropas pop... pero
siempre hay algo que nos llama la atención. Quizás
su discurso sobre la batalla de los sexos quede un poco
diluído en semejante contexto saturado de ideas,
pero eso significa que el filme es tan rico que permite
varias lecturas... o que es una deliciosa golosina visual
que nunca termina por desagradar.
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