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TRAMA : En el futuro la sociedad ha sido shockeada
por una guerra mundial, y Estados Unidos se rige ahora
bajo una dictadura. Para entretener a las masas, el
presidente vitalicio celebra una carrera anual donde
los participantes son considerados héroes de
la nación. Los corredores deben atravesar el
país en doce horas, pero antes deben acumular
700 puntos para que su victoria sea válida. Y
la única manera de aumentar el score es
atropellando transeúntes a diestra y siniestra.
El piloto más afamado de la carrera, Frankenstein
- apodado así por haber padecido numerosos accidentes
y tener la mayoría de su cuerpo reconstruído
con implantes - parece ser el candidato más firme
a ganarla. Pero un movimiento rebelde amenaza la contienda,
decidido a acabar con los pilotos y la carrera, ya que
la consideran una demostración sangrienta del
régimen autoritario establecido.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Este es un pequeño film producido por Roger Corman
como la respuesta barata al hit de aquél momento,
Rollerball (1975). La costumbre de Corman siempre
fué clonar los éxitos de taquilla con versiones
rodadas con dos pesos con cincuenta, y a veces lograba
dar en el blanco con algo realmente destacable. Si bien
Death Race 2000 no fué un gran suceso, conseguiría
status de culto con el correr de los años. Tal
como Rollerball, aquí hay otro futuro post
apocalíptico en donde el entretenimiento de las
masas es algún deporte extremadamente sangriento
- al estilo del antiguo circo romano -, y abundantemente
cubierto por la prensa.
He aquí cómo ha evolucionado esta idea.
Primero fue The Most Dangerous Game (1932, y
rodada por los autores de King
Kong), en donde un conde se dedicaba a cazar humanos
en una isla abandonada. Después vino La Decima
Vittima (1965) en donde los humanos se organizaban
en clubes de caza de otros humanos, sólo que
ahora la historia estaba situada en el futuro. Y con
la salida de Rollerball y Death Race 2000,
ahora la caza pasa a ser un deporte masificado, en donde
las audiencias celebran las muertes más sangrientas.
The Running Man (1987) sería otro título
más que seguiría la misma tendencia -
entre multitud de clones y variantes de la idea -; la
idea del hombre cazando al hombre por el simple hecho
de matar a la presa más inteligente y difícil.
Ciertamente Death Race 2000 no es tan pretensiosa.
Toma un par de ideas de esa premisa, las mezcla en una
coctelera con muchas tripas y humor negro y la sirve
bien fría en una bandeja de plata. Es una película
barata por donde se la mire - la fotografía,
el elenco, el libreto, los escenarios -, y si fuera
hecha en serio sería un bodrio insufrible. Afortunadamente
el guión tiene su chispa y logra entretener,
aunque no logra mantener su ritmo de manera pareja a
lo largo de la duración. El primer acto es muy
bueno, con sorpresas a cada rato - después de
varios minutos vemos que el puntaje para ganar la carrera
se basa en la cantidad y calidad de transeúntes
que debe atropellar -. La gracia de Death Race 2000
reside en lo salvaje de su premisa y en lo monumentalmente
ridículo que es todo este universo - corredores
nazis, un piloto deforme que se hace llamar Frankenstein
(y al cual le reemplazaron ambos ojos, tres cuartos
de cráneo, una pierna, un brazo, etc por partes
ortopédicas!), autos con atemorizantes guardagolpes
en forma de mandíbulas, un cura bendiciendo la
carrera, entrevistas al momento con las inmediatas viudas
de los peatones recien atropellados por los corredores
-. Las muertes son realmente violentas, y a nadie parece
interesarle demasiado las mismas. En todo caso, a lo
que podría haber apuntado en mayor profundidad
el film es a crear una sátira salvaje de los
medios de prensa, las figuras públicas a quienes
los cholulos endiosan, y a los espectáculos mediáticos
creados con el fin de distraer a las masas de la verdadera
realidad (¿alguien dijo Mundial 78?).
Pero como es un producto serie B, simplemente se queda
con el propósito más modesto de ofrecer
un entretenimiento pasable durante una hora y media.
El problema con el film es que, después del primer
tercio de su duración, pareciera perder su rumbo.
Mientras que los minutos iniciales están recargados
de humor negro, la película comienza a hundirse
de nariz al intentar crear algun tipo de historia (y de
trasfondo dramático para los personajes). Es obvio
que en semejante contexto absurdo resulta imposible hacer
algo serio; y se nota. La cantidad de diálogos
atroces que tienen que despachar los actores es monumental,
y están dichos sin demasiada convicción.
David Carradine - recién salido de la serie de
culto Kung Fu - intenta abandonar su imagen televisiva
abordando este disparate, pero termina siendo otro anti
héroe reflexivo. Como dice Richard Scheib, con
el tiempo Carradine terminaría por convertirse
en una especie de Clint Eastwood Zen de la serie
B. Mientras que el esquema de los rebeldes que atentan
contra la carrera está ok, la humanización
de Frankenstein es sosa y aburrida, y parece pertenecer
a otro film. Quizás el tema pase porque la premisa
de la historia es muy efectiva para hacer un cortometraje
pero no para llenar una hora y media de película.
Es una broma de humor negro que puede durar 15 minutos...
pero ¿cómo llenamos el resto?.
Death Race 2000 es un film bizarro. Tiene su
gracia, pero no tanta como debiera. Tiene agujeros enormes
del guión, una dirección mediocre, actuaciones
estoicas y un libreto pleno de ridículeces. Aún
así, no es tan mala como para ser brillante como
comedia inintencional. Pero tampoco es una película
bien hecha. Es una rareza apenas pasable, que tiene
sus momentos inspirados y que, si a usted le sobra una
hora y media de tiempo de su vida, le dará un
entretenimiento medianamente aceptable. Pero, si no
se esfuerza por conseguirla, tampoco se perderá
algo memorable.
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