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TRAMA
: El vasto circuito de radares que comprende el proyecto de defensa
de Alerta Temprana contra ataques aéreos enemigos, ubicado
al norte de los Estados Unidos, ha detectado misteriosos movimientos
cerca del polo. Un puesto de observación es arrasado y, al
poco tiempo, un avión de transporte es derribado. El Coronel
Joe Parkman se encarga de la investigación y, entre los restos
del aeroplano, encuentra un espolón gigante. El objeto es enviado
al Pentágono para su investigación, y los militares
piden ayuda al famoso paleontólogo Nedrick Jackson, quien con
su asistente Marge Blaine, terminan por deducir que se trata de una
Mantis gigante. Por el rastro de accidentes y avistamientos, Jackson
concluye que la mantis se dirige hacia el sur. Todos los intentos
de interceptar al animal han sido en vano, hasta que la criatura arriba
a Washington, desatando una oleada de destrucción que parece
imparable. |
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Esta es otra producción de William Alland, el creativo detrás de
algunos de los mejores títulos de la sci fi de los cincuenta como El
Monstruo de la Laguna Negra, This Island Earth, Tarantula
y El Coloso de Nueva York entre muchos otros.
The Deadly Mantis es una entrada algo floja en la era de los monstruos
atómicos de la decada. Particularmente porque la criatura se ve algo inmovil
y no desata una vorágine de destrucción que, por ejemplo, el clásico
El Monstruo de los Tiempos Remotos (1953). La
mantis destroza algunos autobuses, aviones, tiendas y pequeños edificios,
pero no es la máquina de arrasar rascacielos ni de generar el pánico
masivo característico de otras monster movies de la época.
Además carece de originalidad, ya que repite linealmente todo el argumento
de The Beast From 20.000 Fathoms, con criatura
descongelada en el ártico, sendero de destrucción, militar que encuentra
el rastro y que terminará por destruir al bicho, paleontólogo invitado
que posee una hermosa asistente, peregrinaje al sur de la criatura, matanza del
bicho acorralado en algún monumento nacional, etc, solo que cambia al Rhedosaurio
del film de Eugene Lourie por una mantis religiosa.
Pero aún con sus limitaciones en cuanto a escala de destrucción
y espectacularidad, The Deadly Mantis se puede considerar como The Beast
From 20.000 Fathoms versión 2.0. Es ligeramente mejor en cuanto a la
dirección, actuación y rubros técnicos. La mantis es una
marioneta y, por ser un insecto, su limitada capacidad de movimientos se ve más
realista que el stop motion de Ray Harryhausen en el mencionado film. El
trío de Craig Nelson (posteriormente será el Peter Gunn de
la serie de TV), Alix Talton y William Hopper se desenvuelve con más naturalidad,
y posee más química. No hay escenas ni diálogos particularmente
terribles. Hay algo de suspenso, y el director Nathan Juran se asegura de obtener
buenas tomas, de modo de que las limitaciones de los FX no resulten harto evidentes.
Muchas escenas transcurren entre la niebla, y hay algunas superposiciones de film
de stock (con aviones despegando y volando, movilizaciones militares, etc) con
la mantis que están bien hechas.
Eso no significa que deje de ser una película rutinaria en su género,
pero al menos la dirección es bastante diestra. Nathan Juran es otro cineasta
que generaría sus perlitas en el rubro como 20 Million Miles to Earth
(1957), El Séptimo Viaje de Simbad (1958), o Attack of the 50
Foot Woman (1958), filmes que van de lo brillante a lo bizarro pero al menos
se destacan del pelotón de películas similares de la época.
Lo que es interesante notar es que la película funciona como un gran
film de propaganda del ejército norteamericano. En general todos los films
de la época funcionan de manera similar, pero pocos de un modo tan optimista
y didáctico como The Deadly Mantis. Aquí hay una explicación
realmente detallada de cómo funciona el Sistema de Alerta Temprana, instalado
al norte de Estados Unidos, con una red gigante de radares y un sistema de comunicaciones
realmente ágil. Además, cuando el ejército descubre la naturaleza
del monstruo, se dedica a explicar en cadena nacional todos los detalles del mismo
- en contra de un posible encubrimiento -, algo que suena hasta ingenuo si uno
piensa en que ello puede desatar toda una histeria masiva. Pero más allá
de eso, de su falta de originalidad y de destrucción, es una película
bien dirigida y que vale la pena volver a verla. |
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