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Francia, 2008 : Lambert Wilson
(San Jorge), Linh Dan Pham (Elisa), Simona Maicanescu
(Perséphone), Dominique Pinon (César), Bruno
Lochet (Buda), François Levantal (Lázaro)
Director - Marc Caro, Guión
- Marc Caro & Pierre Bordage
TRAMA : En órbita del
ardiente planeta Dante se encuentra una estación
espacial dedicada a la experimentación con criminales
sicóticos. A ella llega un prisionero de identidad
desconocida, único superviviente del encuentro
de un carguero con una entidad alienígena. La
Dra. Elisa le acompaña y está dispuesta
a experimentar tanto con él como con el resto
de los reclusos, utilizando una droga basada en nanotecnología
que corregiría el causante genético de
su violencia. Pero el nuevo recluso - al que llaman
San Jorge, debido a la figura del tatuaje de su hombro
- comienza a producir acontecimientos inexplicables.
Prisioneros muertos o gravemente enfermos son sanados
después de tocarlo. La Dra. Perséphone
está convencida que se encuentra frente a la
presencia de alguien extraordinario; pero el férreo
mandato de Elisa impulsa a que ésta se encuentre
a punto de inyectar nanotecnología en San Jorge...
lo cual puede anular el increíble y desconocido
poder que posee.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Este es el primer film en solitario de Marc Caro, quien
formaba una reconocida dupla de cineastas con Jean-Pierre
Jeunet (Delicatessen). La carrera de Jeunet en
solitario es bastante conocida: Alien: Resurrección,
Amélie y A Very Long Engagement;
pero Caro se encontraba sin filmar nada desde 1995, precisamente
con La Ciudad de los Niños Perdidos (la
última obra que rodara el dúo de cineastas).
Después de trece años Caro salió
del ostracismo y se despachó con Dante 01,
que es un filme de ciencia ficción ciertamente
ambicioso. Pero tuvo un rodaje muy accidentado, y las
secuelas quedan a la vista en el largometraje. Con el
presupuesto recortado a la mitad a último momento,
Dante 01 es una película inconclusa -
el final no era el deseado por el director y, aunque
es espectacular, deja muchísimos cabos sueltos
en una historia que prometía mucho más
-. A uno le da la impresión que a la cinta le
falta media hora más de metraje para explicar
la mayoría de las inquietudes que deja abiertas.
Aquí Caro se sube el carro de la sci fi
pensante, que viene resucitando en los últimos
tiempos con obras como Sunshine:
Alerta Solar de Danny Boyle, Solaris
de Steven Soderbergh, y La Fuente
de la Vida de Darren Aronofsky. Es un género
que parecia haber entrado en el freezer desde
los años 70; y lo que tienen en común
todas estas obras es que siguen - de algún modo
- patrones temáticos y de estilo de los dos máximos
referentes del rubro: Solaris de Andrei Tartosky
y 2001, Odisea del Espacio de
Stanley Kubrick. Acá hay una estación
espacial donde se hacen experimentos genéticos
con criminales sicóticos y que está a
la vera de un planeta ardiente. Las tomas, los silencios,
la escasa locuacidad, los ambientes oscuros, y la visión
infernal de ese sol contenido hacen presagiar que el
film va a tomar uno u otro camino: o el planeta es algún
tipo de entidad, o bien algo desconocido va a suceder
en la estación y el planeta juega un rol importante.
Dicho y hecho, Dante 01 toma la segunda opción.
El film pone un montón de empeño en el simbolismo,
pero al final no queda muy claro cuál es el sentido
de todo ello - salvo identificar en una palabra la personalidad
de cada caracter -. El planeta se llama Dante, las órbitas
son descriptas como círculos (como los del infierno
de la Divina Comedia), los reclusos y la tripulación
tienen todo tipo de nombres que van desde los cristianos
(San Jorge, Lázaro), los históricos (Cesar,
Buda) a los literarios (Caronte, los guardias cuyos nombres
juntos forman CanceRBeRo, CR y BR), la estación
tiene forma de cruz, y así un largo etcétera.
A uno le queda claro que el nuevo, llamado San Jorge (interpretado
por Lambert Wilson, el Merovingio de Matrix
Recargado y Matrix
Revoluciones) no es un individuo corriente. Resucita
a los muertos y, a los que están en agonía
les quita el dolor. Puede ver a través de ellos,
y ve al mal como si fueran criaturas dentro de sus cuerpos.
En el acto de sanación el personaje termina por
actuar como una especie de devorador de pecados
- toma la fuente del mal y se la come, quitando la impureza
espiritual del damnificado -. Uno descubre después
que él es el único superviviente de una
nave que tuvo un encuentro alienígena. Es obvio
que tiene una misión, pero San Jorge aún
está en estado de shock; y tanto él como
el espectador va tomando consciencia del alcance de sus
poderes a medida que pasa la proyección.
El problema es que Caro construye un lento pero formidable
clima para terminar por quedarse sin balas sobre el
final. (alerta: spoilers)
Las cosas se salen de control, y la estación
va en trayectoria de colisión contra el planeta;
pero la intervención milagrosa de San Jorge no
tiene sentido. Convertir al Sol apagado en un vergel
no impide que la estación deba impactarse contra
él, aunque el último fotograma demuestre
lo contrario. Aquí es cuando Caro se quedó
sin presupuesto y decidió despacharse con un
final alucinógeno a la 2001,
pero termina por resultar incoherente. Y más
shockeante aún es que, después de la secuencia,
vienen inmediatamente los créditos finales. No
sabemos por qué existe San Jorge, ni por qué
hace lo que hace, ni qué sucedió con el
resto de la tripulación. Al menos hubiera sido
más coherente desaparecer al planeta, así
la estación no colisionaba con nada en el espacio.(fin
de spoilers)
Dante 01 podría haber resultado deslumbrante,
quizás una obra maestra. El final abrupto e inconsistente
con la coherencia y la trayectoria de la historia termina
por resultar molesto, aunque hay que comprender que
no es la visión final del director. Pero aún
así, existían otras vías de resolver
la trama por medios económicos. Así como
está es interesante, extraña pero incompleta. |