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Japon, 1966 : Miwa Takada
(Kozasa Hanabusa), Yoshihiko Aoyama (Tadafumi Hanabusa),
Jun Fujimaki (Kogenta), Yutaro Gomi (Samanosuke), Tatsuo
Endo (Gunjuro) Director - Kimiyoshi Yasuda,
Guión - Tetsuro Yoshida, Musica - Akira Ifukube |
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TRAMA : El espíritu del dios guerrero
Maijin se encuentra atrapado dentro de una gigantesca
estatua de piedra escondida en la montaña, y
su furia golpea como un terremoto a los pobladores de
una villa en plena era feudal japonesa. Los lugareños
celebran un ritual para aplacar la ira del dios; pero
dichos preparativos son aprovechados por Samanosuke,
el servidor de Lord Hanabusa, para dar un golpe contra
éste, asesinar a toda su familia, y hacerse cargo
del feudo. Kogenta, leal a Hanabusa, consigue escapar
de la matanza llevándose consigo a los pequeños
Kozasa y Tadafumi; pero la persecución de los
hombres de Samanosuke es implacable y sólo consiguen
ponerse a salvo en el templo de Maijin en la montaña
prohibida. Ahora han pasado diez años, y Kozasa
y Tadafumi se encuentran en su adolescencia. Samanosuke
maneja con crueldad a los pobladores mientras expande
su feudo y acumula poder militar. Tadafumi desea revancha
y recuperar el trono que le ha sido arrebatado a su
padre; y Kogenta decide ayudarlo. Pero al intentar contactar
a los rebeldes que combaten a Samanosuke, terminan por
caer en las manos de éste, y son sentenciados
a muerte para el amanecer del día siguiente.
Con todo perdido y enterándose de la suerte de
su hermano y de su protector, Kozasa suplica a los pies
de la estatua de Maijin que los proteja y termine el
reinado de terror de Samanosuke. Porque sólo
un milagro puede salvarlos en tan fatídica hora.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Daimajin es un producto realmente atípico
en el cine japonés de monstruos o kaiju eiga.
En realidad es la combinación de dos géneros:
el kaiju eiga con el chambara o cine de
samurais. Y es una mezcla que funciona increíblemente
bien, considerando las distancias temáticas de
los géneros así como la no muy diestra mano
de los estudios Daiei en el rubro fantástico.
Lo que aún es más sorprendente es que semejante
idea no haya prosperado nada más que en la Daiei
- Daimajin es el primer film de una trilogía
filmada en 1966, y que permanece como una rareza de culto
en un circulo pequeño de fans -.
Este es un kaiju eiga adulto y bien hecho. Con
facilidad lo podemos poner a la altura del Godzilla
de 1954, aunque no funciona en un sentido alegórico
sino como una historia épica lineal. Olvidémonos
de la bomba atómica, científicos bizarros,
o personajes rayando en lo ridículo. Aquí
hay sangre y muerte en primer plano; hay una masacre
del lord feudal y su familia al mejor estilo de los
filmes de Kurosawa. Hay traición y despotismo.
Es una película con un gran sentido de la urgencia;
nuestros héroes la pasan realmente mal, escapan
sobre el filo de la muerte, y los villanos son realmente
despiadados.
Daimajin está dirigido por Kimiyoshi
Yasuda, que es un veterano del chambara. Filmó
numerosas entregas de la saga de Zatoichi, el
espadachi ciego, resulta obvio que Yasuda la tiene clara.
Hay una recreación de época impecable,
una cinematografía hermosa (tanto en los colores
como en los rubros técnicos; sorprendentemente
el film está rodado de modo panorámico
en una época en que las proporciones 4:3 eran
lo más común para la cinematografía
japonesa) y una puesta en escena lujosa. No esperen
ver a lagartos gigantes peleando contra monstruos bizarros
en escenarios de carton y con malos FX; aquí
el tema central es venganza y represalia, y la criatura
está al servicio de la historia. Por ello es
que Majin aparece realmente en el último tercio
del film. Pero todo lo que sucede antes no es simple
relleno sino que es una historia plena y sólida.
Daimajin funciona perfectamente como historia épica,
ya que son minorías contra mayorías. Aquí
vemos a los fieles a Lord Hanabusa actuar con nobleza
- aún a costa de sus vidas - con tal de salvar
a los hijos de su señor feudal. Lord Samanosuke
se alza con el trono y establece un verdadero reino del
terror. Nuestros héroes siempre andan con lo justo;
ocultos, alimentándose con lo poco que el señor
feudal les deja - él acapara todo en concepto de
impuestos -, y protegidos por la tía de Kogenta,
quien también es una sacerdotisa que rinde culto
a Maijin. Existen revueltas pero son aisladas y esporádicas;
nadie puede detener el poder absoluto de Samanosuke que
crece día a día. Y todo se acelera en el
momento que el hijo de Hanabusa decide montar su propia
revolución y reclamar el trono. Las cosas se ponen
negras para nuestros héroes.
Todo el relato está llevado con holgura; pero
donde el film consigue su punto fuerte es cuando Maijin
es despertado. No sólo los efectos especiales
son muy buenos - siempre califiqué a la Daiei
de levemente superior en lo técnico frente a
la Toho, pero aquí realmente se lleva
los aplausos -, sino que la masacre que desata el ídolo
es espectacular. En vez de tanques y aviones combatiendo
a la criatura de turno, aquí tenemos la rudimentaria
tecnología medieval intentando detener a Maijin:
catapultas, mosquetes, barreras de fuego e incluso cadenas.
El final es realmente glorioso, con Maijin retribuyéndole
a Samanosuke un poco de su propia medicina.
Si hay alguna queja acerca de Daimajin, es que
el final suena algo abrupto (después de la masacre,
vienen enseguida los títulos de los créditos).
Así mismo, la naturaleza del dios guerrero no
queda muy explicitada que digamos. Por momentos la historia
hace pensar de que se trata de un ser maligno encerrado
por los dioses, y en otros momentos parece una figura
justiciera que merece el respeto de los pobladores.
Al mejor estilo King Kong,
aquí es Kozasa quien logra conmover al monstruo
y detener su furia - al final ya comienza a masacrar
a los mismos pobladores -. La naturaleza gris de la
conducta de Maijin es un punto realmente interesante
que el film no se encarga de explorar: ¿es
protector, justiciero o vengativo?. Pero dejando
de lado eso, Daimajin es realmente una película
más que interesante y digna de recomendación.
Es una lástima que las secuelas sean difíciles
de obtener en este lado del mundo, pero sin duda deben
ser tan apasionantes como esta entrega.
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