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TRAMA : China, año 849. Después
de siglos de expansión, el último emperador
ha demostrado tener mano débil y China comienza
su decadencia. El gobierno se infesta de corrupción,
y muy pronto surgen grupos armados que intentan derrocarlo.
El más peligroso de ellos es el conocido como
la Casa de las Dagas Voladoras, un grupo de asesinos
altamente entrenados. En un incidente en una casa de
te es arrestada Xiao Mei, una danzarina ciega acusada
de atentar contra uno de sus clientes. Pero en realidad
la guardia imperial sospecha que Mei es la hija del
recientemente asesinado lider de las Dagas Voladoras,
y pretende seguirle el rastro hasta el cuartel central
del grupo. Para ello, el capitán Jin se hace
pasar por Viento, un inconformista del régimen,
y rescata a Mei de las mazmorras imperiales. Muy pronto
ambos se encuentran escapando de la guardia imperial;
pero aunque Jin recibió ordenes precisas de no
involucrarse sentimentalmente con Mei, el capitán
terminará por enamorarse de la muchacha, con
insospechadas consecuencias.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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La Casa de las Dagas Voladoras fue concebido como
film de companía de Heroe
por parte del director Zhang Yimou. Ambos filmes tratan
sobre una visión estilizada de la China en la época
imperial - es la óptica refinada de Zhang Yimou
sobre el Wu Xia, el género de caballería
marcial china impregnado con ribetes fantásticos
-, y cuentan con Zhang Ziyi en el elenco. Y ambas películas
terminarían por ser nominadas al Oscar.
Pero así como sucedía con Heroe,
La Casa de las Dagas Voladoras falla en el último
acto, aunque por razones muy diferentes. Ciertamente
el clímax de Heroe era
incomprensible para el espectador occidental promedio,
que esperaba un baño de sangre de acuerdo a lo
que dictaba el género - sólo para terminar
sorprendido por una lección de sacrificio y hasta
de sabiduría, con lo cual el relato terminaba
por convertirse en una fábula con moraleja incluída
-. Pero en La Casa de las Dagas Voladoras, Yimou
utiliza una estructura mucho más tradicional,
con la cual la fuerza de los hechos debería llegar
a una conclusión previsible. El problema es que
a Yimou no le gustan los clisés, y se despacha
con una vuelca de tuerca absurda, que arruina todo lo
logrado durante los dos primeros tercios de la película,
encaja las sorpresas con calzador respecto del resto
de la historia y, para colmo, termina por incluir algunos
Deux Ex Machina que - en vez de realzar el sentido
del final - lastiman el climax del film.
La Casa de las Dagas Voladoras es una historia
de amor y tragedia con ribetes de épica. Acá
los protagonistas se enamoran en el contexto de una situación
dramáticamente acuciante. Desde el inicio - con
la falsa identidad del capitán Jin - uno sabe que
las cosas van a terminar mal y que el guerrero terminará
involucrado sentimentalmente con la doncella. En el medio,
las persecuciones, traiciones y acontecimientos inesperados
añaden tensión a la historia. Desde la magnífica
fotografía, inundada de colorido brillante, hasta
las fabulosas coreografías de las peleas, los FX
excelentes (al servicio de la historia) y las buenas interpretaciones,
el film es impecable. Mei es un personaje fascinante,
concebido como la versión femenina de Zatoichi
- el espadachin ciego que es figura recurrente en el cine
japones -. Y el capitan Jin es igual de aguerrido, sólo
que comienza a afligirse al verse afectado por la sensibilidad
de la doncella guerrera.
El problema es el final, que es un disparate.
(alerta: spoilers). Todo cuadraba en el film
para resultar en una tragedia. El tema principal de
la película era que, cuando un individuo miente,
traspasa ciertos límites y desencadena una sucesión
de actos basados en su mentira que lo lleva a un fin
irremediable y diferente al propuesto inicialmente.
Que Mei pudiera ver y todo resultara una trampa de las
Dagas Voladoras para atrapar a Jin, era previsible.
Pero lo ideal aquí hubiera sido que Jin - que
ya había quebrado todos sus tabues - incluso
matando incluso a guardias imperiales con tal de cumplir
su misión - hubiera llegado al punto sin retorno,
y terminara por aliarse con Mei, mientras le expresaba
su amor y eran emboscados por el ejército. Vale
decir, la presencia de Mei provocaba el fin trágico
de Jin. Pero, en vez de eso - y cuando una tonelada
de hechos empuja para que el film tome ese final o uno
similar -, el director Zhang Yimou se despacha con que
el capitán Leo (quien encargara la misión
a Jin) es un doble agente de las Dagas Voladoras, y
está enamorado de Mei desde hace años.
Es absurdo. Del mismo modo que la misión
principal - capturar a Jin - carece de sentido. ¿Para
sacarle información? ¿Para corromperlo?.
Uno ve a los cinco minutos que los asesinos dan la orden
de deshacerse de Jin (semejante esfuerzo y se ve que
no sirvió para mucho). Si uno lo ve en retrospectiva,
nada de esto tiene lógica - las pruebas de la
danza de los tambores en la casa de te a las que Mei
es forzada por el capitan Leo; las persecuciones de
los guardias imperiales -. Es como si Yimou quisiera
hacer un juego de cajas chinas, sacando más y
más sorpresas a cada instante, pero pasado cierto
punto, las revelaciones terminan por ser golpes de efecto
completamente absurdos. Para colmo el combate final
es ridículo, con Mei volviendo de la muerte y
un montón de disparates que podrían haberse
podado y expuesto de otra manera, como para sincronizar
que Mei muriera en los brazos de Jin - es que, desde
la revelación de Leo como agente comprado por
las Dagas Voladoras y enamorado de Mei, la película
arruinó el delicado equilibrio del grado de credibilidad
que venía manteniendo el director -. El último
tercio del film está desarrollado como el demonio,
y hubiera precisado una profunda pulida del libreto.
(fin de spoilers)
La Casa de las Dagas Voladoras tiene un 80%
de obra maestra y 20% de disparate. Tenía todo
para generar una tragedia memorable; pero el exceso
de rosca de Zhang Yimou por intentar salir de los estandares,
termina por conspirar contra la coherencia interna y
la calidad final del film. Es una verdadera lástima,
ya que tenía todas las condiciones para ser excelente. |