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La Maldición
de la Viuda Negra es otro opus televisivo
de Dan Curtis, el que en los años 70 era
el dios del cine de horror de la pantalla
chica. A Curtis le debemos Sombras
Tenebrosas, Kolchak,
el Cazador Nocturno y Trilogía
del Terror, y nunca nos cansaremos de agradecerle.
Es cierto que a veces los filmes de Curtis son un
pastiche - como en el caso que ahora nos ocupa
- pero siempre son espectáculos eminentemente
mirables. Aun en un mal día creativo Curtis
lograba captar nuestra atención y nos daba
una hora y media de entretenimiento puro.
La Maldición de la Viuda Negra
tiene un fuerte tufo a capítulo reciclado
de Kolchak, el Cazador
Nocturno. El protagonista es otro simpático
caradura (Tony Franciosa, en una excelente decisión
de casting), el que incluso maneja otro
Ford Mustang descapotable. Acá
el héroe no es un periodista sino un detective
privado, el cual que investiga la muerte de su
mejor amigo - vaya cliché - y
que sigue el molde típico de Mike
Hammer: secretaria bonita y eternamente
enamorada de su jefe, amigos en la policía
y en los bajos fondos que le brindan información
importante sin que él tenga que trabajar
demasiado, un capitán que siempre amenaza
con ponerlo a la sombra si le boconea a la prensa
lo que sabe del caso, etc, etc. La diferencia
entre Mark Higbie y Carl Kolchak es que Higbie
es un escéptico medianamente incompetente:
todo el mundo le da las pistas servidas en bandeja,
pero él jamás termina por aceptarlas.
Hasta la secretaria la planta en la cara la teoría
de la doble personalidad del asesino y él
termina por tomarla con pinzas.
Ciertamente la simpatía natural de Franciosa
contribuye a hacer digerible a semejante zopenco,
pero los problemas del filme no se restringen
sólo a ello. La historia es extremadamente
rebuscada, y la leyenda de turno suena medio estúpida.
Cuando las hermanas Lockwood eran chicas sufrieron
un serio accidente aéreo que las dejó
varadas en medio de la jungla tropical. Una de
ellas fue atacada masivamente por arañas,
lo cual la dejó más cerca de tocar
el arpa que de seguir en este mundo. La chica
sobrevivió pero en el interín fue
violada, lo cual le disparó la génetica
mutante X - su capacidad de convertirse en
araña gigante durante las noches de luna
llena -, amén de quemarle el marulo
y dejarla con doble personalidad. Así que
cuando sale de caza, se transforma en una morocha
vamp que no deja títere con cabeza...
literalmente.
Uno puede percibir a la legua los defectos de
La Maldición de la Viuda Negra,
y su fracaso como piloto para una posible serie.
Franciosa, Morrow & cía están
más que ok, pero la credibilidad queda
resentida por los vericuetos de la historia. El
éxito de Kolchak,
el Cazador Nocturno se basaba en que la trama
era lineal y fácil de aceptar, especialmente
porque se basaba en algo que toda la vida tomamos
como standard y es la mitologia de los vampiros.
En cambio es muy dificil tener éxito cuando
uno se mete de lleno a inventar de cero otra mitología
/ monstruo, primero, porque las reglas deben ser
sencillas y segundo, porque se precisa tiempo
y mano diestra para que la platea pueda digerir
semejante huevada. Acá todo el
elenco le pone garra pero la historia no termina
de cuajar.
Aún con todos sus problemas La
Maldición de la Viuda Negra le
saca varios cuerpos de ventaja a cualquier bodoque
de terror de esos que pululan en las estanterías
de los videoclubes hoy en día. Ciertamente
no asusta, pero es muy entretenida, tiene ritmo,
buenas actuaciones y personajes interesantes.
Es una macana que no le hayan dado una segunda
oportunidad al personaje, ya que me hubiera gustado
verlo una vez más en otra aventura. Pero
aún así, con todos sus defectos
y con toda su familiaridad con obras
superiores del mismo director, La Maldición
de la Viuda Negra es un telefilme que
merece ser rescatado del olvido. |