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TRAMA
: Siglo XVIII, aguas del caribe. El barco pirata del capitán
Vallo (también conocido como el pirata carmesí) ha
capturado un buque inglés que tenía como destino la
Isla de Cobra, y que lleva un enorme cargamento de armas y municiones
para aprovisionar a las fuerzas militares que intentan reprimir
los intentos independentistas de los lugareños. Vallo se
queda con el cargamento y libera al Barón Gruda con la idea
de hacer un juego de múltiples traiciones: primero vender
las armas a los revolucionarios, y después entregar el paradero
de su lider - llamado El Libre - a los ingleses y recuperar las
armas. Pero las cosas se complican cuando contacta a las fuerzas
revolucionarias: primero porque El Libre está prisionero
en una cárcel inglesa cercana (y sin su visto bueno, los
revolucionarios no le comprarán las armas); segundo, porque
en el proceso de rescate se enamora de Consuelo, la hija del líder
independentista, y decide apoyar a la revuelta. Pero la tripulación
de su barco - influenciada por Gruda - anticipa su movida, se amotina
y lo abandona en alta mar. Apoyado por los separatistas - débilmente
armados -, Consuelo y su fiel teniente Ojo, deberá urdir
un plan para liberar a la isla del dominio tiránico del Barón
Gruda, además de recuperar el control de su barco pirata
y la confianza de su tripulación.
NOTA : como siempre, desarrollamos este sitio
desde fans hacia fans del buen cine. Por ello, se pueden mencionar
partes del film que pueden develar el final (spoilers), pero asumimos
a esta altura que los lectores han visto el film o se encuentran
familiarizados con la historia. |
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"Recuerda que en un barco pirata, en aguas piratas, en un mundo
de piratas no hay preguntas. Sólo cree lo que veas... ¡No!,
¡Mejor cree la mitad de los que veas!" (El Capitán
Vallo, después de saltar acrobáticamente entre varios
mástiles de su nave, y dirigiéndose directamente a
la platea).
Nota del autor: amo a los españoles.
De verdad. Pero hace tiempo que me estoy frenando y ya no puedo
contenerlo. Hacen atrocidades con las traducciones y los doblajes.
Desde mutar el clásico "hasta la vista, baby!"
de Terminator a un ridículo
"sayonara,baby!", hasta doblar íntegramente las
canciones de Gene Kelly en Cantando bajo la Lluvia - matando
la voz original del actor -. El último colmo es cambiar el
título de The Crimson Pirate por El Temible Burlón
(nada que ver). ¿Tanto odian los subtítulos o
ver un poco del film para ponerle un título más apropiado?.
Imagino que continuarán por la misma senda, así que
no me extrañaría que cambien a la futura Terminator
4 por "el robot cachas que mola un montón".
Los años 50 son la época de oro de Hollywood. El
auge del Star System, que era una idea de marketing pergueñada
por los ejecutivos de los estudios (en especial Louis B. Mayer)
donde los actores eran prácticamente dioses caminando en
la Tierra (y esa etapa de intensa publicidad también servía
para disfrazar los escándalos sexuales tras bambalinas).
Es también el auge económico de la sociedad norteamericana
de la post guerra, y una etapa bastante naif en la cinematografía
- a excepción de la serie B que daba señales camufladas
sobre la presencia de la Guerra Fría, el resto de los filmes
eran esencialmente escapistas -. Los músicales, las super
producciones a todo color, los intachables libretos... en fin.
Como todas las modas que van y vienen, el género de piratas
era popular en aquel momento. El Capitán Kidd, el
Capitán Blood... y en 1952 apareció el Capitán
Vallo. Uno no es un especialista en el género, pero bien
puede afirmar sobre bases ciertas que The Crimson Pirate
es una de las mejores películas de piratas de la historia
sin duda alguna.
Hay algo muy particular en el film, que es lo que nos obliga a
incluirlo en nuestra web. Sin ir más lejos, es el abuelo
directo de Piratas del Caribe
- obviamente sin elementos fantásticos -. Christopher Lee
tiene aquí un papel pequeño en el film, y cuenta que
Robert Siodmak - que era un típico director serie B, especializado
en policiales negros, y que regresaría a Europa ni bien terminó
el rodaje - leyó el argumento y le pareció demasiado
solemne, e inmediatamente introdujo un montón de cambios
que lo convirtieron en una comedia. Y terminó por dirigir
este pequeño clásico.
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La primera parte del film es bastante lineal. Básicamente
Vallo quiere pasarse de rosca, vendiendo, robando, revendiendo y
traicionando a medio mundo. El tema es que termina por enredarse
en sus propias tramoyas - especialmente cuando conoce a la hija
de El Libre, de la cual se enamora -, lo que lo obliga a
echarse atrás y culmina por ser traicionado por su tripulación
amotinada - díganme si esto no les suena conocido...
-. Cuando los personajes de El Libre y el profesor Prudence
aparecen en escena es cuando el filme se vuelve más disparatado
y desata lo mejor de su comedia.
Básicamente es un vehículo para el lucimiento de Burt
Lancaster. Lancaster ya era una estrella de acción - especialmente
con su anterior entrega El Halcón y La Flecha de 1950
-, que a diferencia de los actores comunes, solía realizar
impresionantes destrezas físicas en pantalla - algo únicamente
comparable con Douglas Fairbanks padre -. Y esto se debe a su formación
como acróbata circense, oficio del cual vivió hasta
cerca de los 30 años hasta que una lesión lo obligó
a abandonar. Precisamente el acto de circo de Lancaster estaba complementado
por Nick Cravat - un amigo de infancia de Lancaster, que llegaría
a filmar nueve películas con la estrella inclusive en su vejez
como La Isla del Doctor Moreau (1977) -, quienes se presentaban
como Lang & Cravat.
Y aquí Lancaster y Cravat tienen excusas de sobra para exhibirse.
Saltando por los techos, haciendo payasadas, volteando decenas de
soldados en sus correrías por el poblado de la Isla de Cobra.
La química entre los actores es perfecta; y Cravat se roba
las escenas con facilidad, a pesar de no emitir ni un sonido - contrariamente
a lo que se cree, Nick Cravat no era mudo, sino que simplemente
poseía un marcado acento de Brooklyn que resultaba inapropiado
para los filmes de época -.
Obviamente los personajes no son tridimensionales. Están
pensados como figuras épicas: el pirata de noble corazón,
el emisario gubernamental retorcido y tan malo como el diablo, la
bella idealista que hace cambiar de idea al pirata, los bucaneros
anónimos que se rigen por sus propios códigos, etc.
En algunos casos los caracteres son puro cartón pintado:
en especial, El Libre (que es el líder de la revolución)
y que desaparece de la trama en un suspiro - en una escena tan veloz
que uno se pregunta minutos después que pasó con el
personaje -. Consuelo, la hija de El Libre, tampoco es un
modelo de profundidad sicológica, y el romance es puro clisé
sin demasiada química entre los protagonistas. El malévolo
Barón Gruda - que pasa en mitad del filme de ser un rencoroso
enviado de la majestad a virtual tirano de la Isla - resulta bastante
inteligente pero no posee mucho carisma (y sus primeros actos de
tiranía son bastante patéticos). Y prácticamente
todo el filme se centra en Vallo y Ojo - donde Cravat hace su mejor
imitación de Harpo Marx -.
Pero si bien Lancaster y Cravat son simpáticos en la primera
parte de la película, la acción se dispara en la segunda
mitad. Con el personaje del Profesor Prudence aparecen los anacronismos
y las escenas locas, como los piratas caminando por el fondo del
mar (y usando el bote dado vuelta como campana de oxígeno),
el globo aeronáutico, los tanques montados sobre carretas,
el submarino o los bombardeos con nitroglicerina. Podría
haber sido un filme de piratas más, con Nick Cravat como
comic relief, pero uno se da cuenta de que todas las cosas
no van en serio cuando el barco de Vallo dispara una andanada contra
la costa y los soldados ingleses quedan en paños menores;
o cuando Vallo, Ojo y Prudence son dejados a la deriva en alta mar
y uno de los piratas llora. Por momentos el filme parece un cartoon
hecho con actores.
Es una película realmente entretenida, si bien hay algunos
momentos serios que por suerte no duran demasiado. Desde el motín
y el abandono en el mar del capitán pirata hasta el clímax
con los bucaneros nadando por debajo del buque inglés y tomando
por sorpresa a los marineros, hay bastantes ideas que sin duda "inspiraron"
a Ted Elliot y Terry Rossio para escribir el guión de la
afamada trilogía de la Disney. Narrativamente es muy
ágil y muy moderna para su época, con todo el despliegue
que Hollywood hacía en aquél entonces, y con la sonrisa
respladesciente de Burt Lancaster más brillante que nunca. |
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