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USA, 1964 : Vic Savage [Art
J. Nelson] (Martin Gordon), Shannon O’Neil (Brett
Gordon), William Thourlby (Dr Bradford), John Caresio
(Coronel James Caldwell), Norman Boone (Barney)
Director - Art J. Nelson, Guión
- Robert Silliphant
TRAMA : De regreso de su luna
de miel, el alguacil Martin Gordon es interceptado por
el Sheriff para que lo acompañe a investigar
un objeto volador no identificado que pareciera haber
aterrizado en la zona. Pero al llegar encuentran una
nave espacial tripulada por una extraña criatura,
la que comienza a atacar a los pobladores del lugar.
Y, con cada humano que devora, el ser aumenta de tamaño.
Ahora Gordon deberá alertar a los locales mientras
intenta descifrar - con la ayuda del ejército
- la manera de destruir al monstruo.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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The Creeping Terror es un serio aspirante a la
corona de peor filme de la historia del cine, título
que se lo llevó de manera injustificada Plan
9 del Espacio Exterior. Al menos la película
de Ed. Wood Jr. resultaba más que entretenida como
comedia inintencional; pero aquí, en el debut y
despedida del auteur Art J. Nelson, prosperan los
tiempos muertos hasta grados soporíferos. Eso no
quita que cuando el director se despabila y decide mover
la cámara (cambiando de plano) no se mande un
moco tras otro, los que van de lo patético
a lo hilarante. De todos modos termina por resultar un
espectáculo que hay que ver para creerlo.
He aquí otra producción independiente
hecha con dos mangos, la que llega tarde para su época
- la moda de los intrépidos cineastas caseros
que soñaban con llegar Hollywood había
estado en auge en los 50, con gente como la que produjo
The
Blob, El
Carnaval de las Almas, o los filmes de Ed Wood -.
Aquí figura Art J. Nelson, quien logró
reunir a un puñado de pequeños inversores
y los entusiasmó con una historia épica
de terror y ciencia ficción. El argumento que
Nelson utilizaba era que disponía de un ambicioso
libreto escrito por Stirling Siliphant - un conocido
guionista de la serie Alfred Hitchcock Presenta,
que obtendría sus cinco minutos de fama en los
70 con los scripts de La Aventura del Poseidón
(1972) e Infierno
en la Torre (1974) -, ... lo que era verdadero
en un 50%. Lo real era que el único Siliphant
que Nelson tenía apalabrado era el hermano menor
de Stirling, Allan, el cual contaba con sólo
23 años de edad y experiencia cero en el desarrollo
de libretos (!!!). Buena parte de los inversores se
enteraron del timo y empezaron a demandarlo, con lo
cual el pobre Nelson perdió la mitad de los fondos.
A esto se suma que Allan (utilizando el nombre de otro
hermano, y que terminaría más tarde escribiendo
libretos de engendros tales como el clásico del
cine Z The Incredibly Strange Creatures Who Stopped
Living and Became Mixed-Up Zombies y The Beach
Girls and the Monster) redactó toda la historia
en 3 miseros días, y empezó a pelearse
con Nelson porque el director no respetaba su épica
visión artística. Siliphant se fue,
más inversores se fueron, y Nelson - que ya tenía
una credibilidad casi nula para ese momento - tuvo que
arreglárselas como pudo para rodar el filme.
Ya que el tipo era una mezcla de estafador y mentiroso
patológico, rodó la película sin
sonido para abaratar costos (bah, siempre dijo
que extravió la banda sonora, y por eso terminó
usando doblajes y voice overs en la post producción),
y tuvo que armar de manera casera un monstruo ya que
el original "se lo habían robado".
Lo más curioso de toda esta tramoya es que no
hay registros en ningún lado que The Creeping
Terror haya obtenido un estreno oficial en alguna
sala de cine. No sería de extrañar que
todo esto no haya sido mas que una elaborada estafa
y que el filme terminado fuera el justificativo que
Nelson mostraba a las victimas del engaño para
que no protestaran por el uso (y desaparición)
de su dinero. Esta teoría parece avalada por
el cineasta Pete Schuermann, quien se encuentra rodando
el documental Creep sobre la bizarra filmación
de The Creeping Terror y sobre la excentrica
vida de Art. J. Nelson, y que recién podremos
apreciar en el 2011.
Dejando de lado la parte histórica, lo cierto es
que The Creeping Terror (El Terror Reptante)
es un filme terrible por donde se lo mire. La secuencia
en donde llega el OVNI no es más que la filmación
del lanzamiento de un cohete del programa espacial norteamericano
proyectado a la inversa (ni siquiera camuflaron el
nombre de la nave ni el escudo yanqui!). Una vez en
tierra, la nave es mucho más pequeña de
lo que uno suponía, y parece ser una carpa oculta
entre las malezas (y uno se quejaba de los platos voladores
con paredes rectas de Ed Wood!). Hay poquísimo
diálogo y algo de narración en off,
pero lo cierto es que gran parte del tiempo el sonido
se limita a una musica chillona o a un largo silencio.
Los actores son de madera terciada (incluyendo al mismo
Nelson, que hace el protagónico bajo el seudónimo
Vic Savage) y los valores de producción son paupérrimos.
Por ejemplo, cuando llega el ejército a combatir
a la criatura, la toma se limita a 10 tipos arriba de
un camión vulgar y silvestre con ropa de fajina
y rifles de caza. Ello sin contar el patetismo de la estrella
principal - la criatura -, que es una alfombra
gigante con una decena de niños debajo, y cuyos
pies se pueden ver en la mitad de las secuencias (tsunami
de wtf!). La idea es que el monstruo sea una especie
de babosa reptante carnívora, pero sólo
se ve como una manta cosida con cables y tapones electricos
que, para colmo, carece de movilidad. Cada vez que
ataca el bicho, las víctimas se caen de espaldas
y se quedan gritando como unos idiotas mientras el monstruo
se acerca a 2 km por hora. Si ustedes se acuerdan
aquel gag gracioso de Austin
Powers - en donde un tipo gritaba media hora antes
de que lo aplastara una aplanadora que venía a
paso de hombre - aquí pasa lo mismo, con la
diferencia de que acá la gente se lo toma muy en
serio.
Todo este espectáculo barato de feria sería
muy divertido si no fuera porque el libreto es muy corto
de ideas y situaciones, con lo cual el auteur
Art J. Nelson decidió rellenar el tiempo con
tomas que duran una eternidad. Por ejemplo, para la
secuencia del ataque del monstruo a la discoteca (que
es lamentable y hay que verla para creerla) hay diez
minutos de escenas de baile sin diálogos. Luego
todos los asistentes al baile deciden caerse al mismo
tiempo y se dejan devorar por la alfombra carnívora.
Si no fuera esos tiempos muertos previos a cada escena,
The Creeping Terror sería un festival
de humor camp.
The Creeping Terror es muy recomendable. Ok,
hay que tolerarla en algunos momentos, pero la paciencia
tiene su recompensa y uno se deleita con una sarta de
atrocidades artísticas que terminan siendo muy
cómicas. Y desde ya, termina siendo una de las
elegidas de este portal. |