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USA, 1996 : Robin Tunney (Sarah
Bailey), Fairuza Balk (Nancy Downs), Neve Campbell (Bonnie),
Rachel True (Rochelle), Skeet Ulrich (Chris Cooper), Assumpta
Serna (Lerya), Christine Taylor (Laura) Director
- Andrew Fleming, Guión - Andrew Fleming &
Peter Filardi
TRAMA : Sarah Bailey es una
chica conflictuada que se muda a Los Angeles junto con
su familia. En el pasado Sarah ha intentado suicidarse
y ahora los Bailey se esperanzan de poder recomenzar
sus vidas en una nueva ciudad. Pero en el secundario
Sarah no termina de integrarse,... al menos hasta que
conoce a Nancy Downs y sus amigas Bonnie y Rochelle.
El trío tiene su propia carga de problemas -
padrastros alcoholicos y abusivos, cicatrices fisicas
y emocionales, compañeras de escuela que las
discriminan por su raza -, con lo cual no tardan
demasiado en volverse buenas amigas. Pero la verdadera
intención de Nancy es reclutar a Sarah para completar
un cuarteto y, de ese modo, cumplir con los ritos de
iniciacion en las artes de la brujería. Sarah
está de acuerdo y pronto el cuarteto descubre
el enorme poder de la magia, lo que sirve para reestablecer
el equilibrio en sus vidas. Pero Nancy desea más
y ahora ha involucrado al Gran Espiritu, el cual la
ha poseído y le ha dado dones descomunales; pero
semejante poder la está enloqueciendo y se está
convirtiendo en una amenaza tanto para sus amigas como
para ella misma... a menos que Sarah encuentre el modo
de poder detenerla.
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Antes de la idiotez pasteurizada de Charmed, existió
esta pequeña comedia adolescente con ribetes oscuros
que cautivó al público y se convirtió
en un éxito de taquilla. Aquí hay una combinación
de talentos que logran resultados superlativos con lo
que, en otras manos, hubiera sido una película
corriente. Y si no fuera por el forzado tercer acto, Jovenes
Brujas hubiera podido ser un pequeño clásico.
Ok, quizás la historia no es enteramente original,
pero está orquestada con intensidad y el libreto
es inteligente. Y todo eso ya es demasiado inusual en
el cine que nos toca ver hoy en día.
The Craft no deja de ser una típica estudiantina
yanqui. Están los segregados y están los
chicos / chicas con clase que se dedican a hacerle la
vida imposible a los primeros. A esto se le incorpora
la magia y ¡voilá!, la situación
se da vuelta. No hay mucha diferencia entre lo que hacen
estas brujas adolescentes y lo que le ocurría
a Carrie, en donde los poderes
sobrenaturales de turno servían para que la protagonista
se ganara el respeto social. Y si bien esta película
no llega al nivel de análisis sicológico
que el filme de Brian de Palma, Jovenes Brujas
tiene su propio perfil humano - algo más light
pero muy bien desarrollado -. Estas chicas viven
vidas desastrosas por una u otra razón, y la
magia (como si fueran superpoderes) les brinda la oportunidad
de tener un balance. Hasta uno llega a aplaudir cuando
las chicas desatan su galería de pequeñas
venganzas sociales, algunas más crueles que otras.
Ciertamente el show está ayudado por un casting
impecable. Robin Tunney es muy sólida como protagonista,
mostrando un buen rango tanto cuando hace de chica débil
y traumatizada como cuando se convierte en una persona
decidida, gracias a la seguridad en sí misma que
le transmiten sus poderes. Está Neve Campbell -
demostrando una vez más que sólo tiene talento
para lloriquear -, en dupla con su futuro coprotagonista
en Scream, Skeet Ulrich. Pero
quien se roba el show es, por lejos, Fairuza Balk. Con
su maquillaje dark, Balk posee una presencia salvaje
y dominante, y cuando el filme la decanta en villana a
modo full, pareciera la encarnación femenina
del Joker de Batman.
Pero la Balk tiene un rango interpretativo enorme, y puede
cambiar de sicótica cínica a desprotegida
adolescente en cuestión de segundos. Es una lástima
que no haya obtenido la carrera posterior que su talento
merecía.
Por supuesto, el problema con Jóvenes Brujas
es el último acto, que se ve forzado y excesivamente
recargado de efectos especiales. Hasta ese momento la
historia era impecable - uno sentía compasión
por estas chicas, y se alegraba que obtuvieran una merecida
revancha gracias a sus poderes -, pero el libreto
decide forzar la marcha y convertir a Fairuza Balk en
una sicótica asesina en cuestión de un
par de escenas. Si bien uno puede ver de lejos el desequilibrio
del personaje - desde el momento en que invoca al
Gran Espiritu y provoca una matanza de animales marinos
en la playa en donde realizan la ceremonia -, el
ensañamiento con el caracter de Robin Tunney
tiene algo de gratuito. A esto se suma tanto el duelo
final como la revelación a último momento
que Robin Tunney es una superhechicera clase A. Y
si, los tiempos están un poco forzados... de
más.
Aún con ese detalle, Jóvenes Brujas
es una película excelente. Tiene ese mojo
de los grandes filmes, en donde uno queda atrapado con
la trama y disfruta la historia. Después, si
hay desprolijidades o si le falta originalidad en algunos
momentos, no interesa: el resultado final es muy gratificante,
y eso es lo que importa. |