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TRAMA : Es el año 1991. En este futuro
alternativo, perros y gatos han desaparecido de la faz
de la Tierra hace 8 años a causa de un virus
desconocido. Los seres humanos han adoptado a los simios
como mascotas, y su extrema facilidad para aprender
los ha hecho evolucionar, siendo adiestrados para realizar
tareas complejas. Pero en vez de ser ayudantes de las
tareas humanas, con el paso del tiempo se han transformado
en verdaderos esclavos. La humanidad también
ha cambiado: ahora Norteamérica está regida
por un gobierno autoritario que poda las libertades
civiles y vive en permanente estado de alerta. Es que
ya han pasado 20 años desde que Cornelius y Zira
llegaran a la Tierra desde el futuro en la nave espacial
de Taylor, y profetizaran un mundo dominado por los
simios. Ellos fueron asesinados pero su hijo ha crecido
bajo el cuidado de Armando, el compasivo dueño
de un circo. Pero cuando Armando y el simio parlante
llegan a la ciudad, sólo ven violencia extrema
aplicada a los primates, lo que motiva la protesta del
simio en voz alta. Su identidad secreta - la que celosamente
guardaba Armando todos estos años - queda revelada,
y se desata una búsqueda implacable del simio
parlante. Este logra huir y se infiltra en un cargamento
de simios recién llegado para adiestramiento.
Pero Armando es apresado y sometido a extremos interrogatorios;
en uno de ellos intenta escapar y perece. El simio se
entera y en su furia comienza a una revolución,
la que terminará con el dominio de los seres
humanos sobre la superficie de la Tierra.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Esta es la cuarta y penúltima secuela del blockbuster
de 1968 El Planeta de
los Simios. Hasta este punto todas las entregas de
la saga han mantenido un nivel de calidad bastante constante,
con la particularidad de hacer evolucionar la historia
en tiempo y espacio de modo significativo.
Hay mucho de mito y charlatanería respecto a
la evolución de la serie. Por ejemplo, que la
calidad y los presupuestos fueron disminuyendo drásticamente,
lo cual no es cierto. El Planeta de los Simios
(1968) no es un filme perfecto ni tampoco uno costoso
- solo contaba con tres escenarios, y el poblado simio
no era precisamente un lujo de escenografía -.
El gran mérito del film es el shock de
ver el maquillaje y, por supuesto, la mítica
escena de la Estatua de la Libertad. Pero las secuelas,
si bien no tuvieron el mismo impacto que el primer filme,
tuvieron el valor de crear una enorme y original historia
épica que abarcaba miles de años y una
gran cantidad de protagonistas diferentes, algo que
ninguna saga conocida hasta este momento se ha animado
a realizar - imaginen como seguiría Star
Wars si Luke Skywalker hubiera muerto en la primera
entrega, o Matrix Recargado
sin Neo, Morpheus y Trinity -.
Otra característica de la saga es que, con mayor
o menor calidad, nunca perdió sus ribetes de
alegoría. En Regreso
al Planeta de los Simios (1970) había visos
torpes, pero en esta entrega hay repercusiones evidentes
de lo que fueron los movimientos raciales de la Norteamérica
de los 60 - y es por ello que la tercera secuela siempre
resultó popular entre la audiencia negra -. De
los filmes de la saga vistos hasta ahora, es quizás
el más evidente y redondo en ese aspecto.
Y otra particularidad de la serie es que siempre tiene
rasgos ridículos. Son los menos, pero siempre
en cada uno de los filmes hay momentos más breves
o más extendidos en donde los guionistas piden
una suspensión exagerada de la credibilidad a
la audiencia, cuando no generan directamente escenas
camp. Pero donde la saga de El Planeta de los
Simios triunfa es por atmósfera obtenida
o por bombardeo de creatividad, lo que logra superar
habitualmente los errores de pulimiento de los guiones.
A esta altura Paul Dehn ya estaba diestro en manejar la
saga, y comienza a ir cerrando el círculo. Han
pasado 20 años desde que Zira y Cornelius fueran
exterminados, y el bondadoso Armando refugiara y criara
a César, el hijo de éstos. En este futuro
alternativo hay un gobierno totalitario que cumple todos
los clisés de turno - uniformes neo nazis,
población vestida con ropa idéntica, poda
salvaje de libertades civiles, paranoia acerca de posibles
conspiraciones / revoluciones en su contra -. Al frente
está el gobernador Breck - un medido Don Murray
- que no es el peor déspota cinematográfico
de la pantalla pero al menos uno bastante inteligente
y expeditivo. A esta altura ya sabemos que los perros
y gatos desaparecieron de la Tierra a causa de una plaga
- la que indirectamente podría ser un virus que
la misión de Zira y Cornelius hayan traído
del futuro simio -, y la humanidad adopta a los primates
como mascotas. Muy al pasar se menciona que este proceso
de domesticación provocó cierta evolución
de los mismos - algo que explicaría su aumento
de tamaño respecto de los animales reales -. Los
simios son adiestrados en un campamento de enseñanza
bastante rudimentario, que es donde el filme desarrolla
posiblemente sus peores escenas.
Allí es donde aparecen los momentos camp
del filme, en particular la escena del apareamiento
de Milo con una chimpacé que le hace ojitos.
Lo mismo pasa con el aprendizaje de las tareas habituales
- la realidad es que muchas de esas cosas son bastante
complejas para que las realice un simio normal -, en
donde Roddy McDowall hace un par de monigotadas, como
la secuencia donde aprende a lavarse las manos. Pero
en general el flujo de la historia va muy bien, en especial
con el duelo invisible entre Breck y Milo. La escena
en donde Milo elige su apelativo en un libro de nombres
- y decide llamarse Cesar - tiene buena tensión.
Obviamente no puede haber una evolución muy
fluída en los preparativos de la revolución
que arma Milo - por una cuestión de tiempos cinematográficos,
donde los simios aprenden a obedecer a Cesar y son capacitados
por éste -, pero también son buenas escenas.
Pero los mayores méritos del filme estriban en
la alegoría social y racial. Los nuevos esclavos
que pasan a ser los simios, la violencia desatada contra
éstos, su confinamiento a realizar trabajos simples,
su situación de indefensión, y por supuesto
el surgimiento del líder revolucionario. En particular
en el choque de ideas entre MacDonald - el ayudante
negro de Breck - y César, que lamentablemente
es más breve de lo que uno quisiera. En un momento
MacDonald le recuerda que su raza también fue
esclava pero no por ello ha sido inhumana. El discurso
final de Roddy McDowall es especialmente potente, y
quizás uno de los mejores parlamentos de la saga.
O por lo menos su gran mayoría. Todo el clímax
es ultraviolento, y el final debería ser - como
es habitual en la saga - pesimista. El filme debería
haber terminado con un Cesar eufórico y autoritario,
linchando a Breck y desafiando a la humanidad. Pero
el estudio forzó al director a añadir
minutos finales en donde Cesar tiene un ataque de conciencia
y resulta algo más compasivo, si bien su intención
final es esclavizar a los humanos.
Como todos los filmes de la serie, logra superar sus
propios errores con creces. Los decorados se ven bien
- se filmó en la Universidad de California, en
un sector de diseño futurista que incluso no
estaba terminado al momento del rodaje -, y aunque hay
escenas masivas, no son precisamente Spartacus.
Las perfomances son sólidas, destacándose
Roddy McDowell que pasa de la ingenuidad a la soberbia
con gran facilidad. Cabría destacar que quizás
la moraleja sea que uno termina convirtiéndose
en aquello que combate. El Cesar del final del filme
no se diferencia demasiado del totalitarismo de Breck
de principios de la cinta.
Es una película bastante lograda, a pesar de
J. Lee Thompson. En general considero que Thompson,
después de la original Cabo de Miedo,
comenzó un declive terrible, llegando a dirigir
algunas bazofias como los vehículos cinematográficos
de Charles Bronson o la blanda Las Minas del Ray
Salomón (y secuela). Pero en 1972 aún
tenía algo de talento, y aquí consigue
un producto superior a la media.
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