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TRAMA : La madre de Donna ha muerto, y decide
llevar a cabo una sesión espiritista para contactarla,
guiada por el misterioso conde Yorga. Varios amigos
de Donna asisten a la sesión, pero la misma se
ve interrumpida cuando la chica sufre una crisis y se
desmaya. Después de la reunión, Paul y
Erica deciden alcanzar a Yorga hasta su casa, una enorme
mansión en las afueras de Los Angeles. Al intentar
regresar, la camioneta de los jóvenes queda atascada,
así que deciden pasar la noche en el paraje.
Pero Paul y Erica son atacados por Yorga, y a la mañana
siguiente ambos no recuerdan nada. El doctor Jim Hays,
amigo personal del grupo, revisa a Erica y descubre
marcas de colmillos en el cuello. Hays comienza a sospechar
de Yorga, pero no hay pruebas concluyentes acerca del
misterioso conde. Pero cuando Erica es encontrada a
la mañana siguiente, ensangrentada después
de haber devorado a su gato, Hays comienza a convencer
al resto de los amigos que Yorga es un vampiro y debe
ser eliminado para liberar a Erica de su siniestra condición.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Conde Yorga, Vampiro es un pequeño clásico
subvalorado que la AIP produjo en 1970, y que le
diera sus quince minutos de fama a Robert Quarry. Quarry
- que venía de una larga carrera como actor secundario
en la TV - se vió súbitamente puesto en
el lugar de heredero del trono de Vincent Price en la
American International Pictures, especialmente
después del suceso de Dr.
Phibes Rises Again y The Return of Count Yorga.
Pero la AIP, después de la partida de su
socio fundador James H. Nicholson, decidiría archivar
los filmes de terror para dedicarse a la producción
de cintas blaxpoitation. Sumado a eso un brutal
accidente automovilístico, la mala suerte de Quarry
arruinaría lo que prometía ser una interesante
carrera como estrella del género.
En un principio Conde Yorga, Vampiro fue planeada
como un producto softcore. Incluso el título
original - Los Amores del Conde Iorga - y algunas
escenas de sexo subsisten de lo que fué el proyecto
al principio. Pero el director Bob Kelijan y la AIP
transformaron el libreto en un film de terror puro y
duro, que obtuvo un moderado éxito de público
y crítica. En sí la historia no es tan
original como parece; es un reciclado de Drácula
pero adaptado al mundo moderno. Las premisas básicas
de la novela de Bran Stoker están aquí
- vampiro que seduce a una muchacha, el novio que investiga
y va a destruir al conde a la mansión, el ambiente
gótico, la corte de vampiresas que acompañan
al vampiro -, con la diferencia de que el setup
está enmarcado dentro de la ciudad de Los Angeles
en la década del 70. Hasta entonces, el género
de los vampiros había quedado enclaustrado dentro
del período gótico, tal como las producciones
habituales de la Hammer con Christopher Lee.
La Hammer nunca supo muy bien como aggiornar
el género - Dracula 1972 A.D. fué
un intento frustrado de traer a Dracula a la época
actual, pero el vampiro permanecía encerrado
en una iglesia todo el tiempo, aislado de tomar contacto
con el mundo exterior -. El gran mérito de Count
Yorga, Vampire es adaptar la idea para las nuevas
generaciones, integrando a los vampiros con la época
actual. El otro film basal que terminaría por
encontrar la vuelta sería la película
para la TV Kolchak, The
Night Stalker, la que terminaría por renovar
el género.
Pero Conde Yorga, Vampiro no es tan pulida como
parece. Tiene un actor interesante, excelentes escenas,
y bastante salvajismo, pero a su vez la estructura básica
es algo traída de los pelos. Parece un compendio
de grandes momentos planeados para la pantalla, pero la
lógica interna de la sucesión de los hechos
es bastante débil. Que el doctor Hays se transforme
en un ferviente destructor de vampiros de una escena a
la otra es algo abrupto, del mismo modo que las sospechas
e invasiones a la mansion Yorga no están tan bien
fundamentadas - el espectador sabe que el conde es el
responsable de los hechos, pero los protagonistas no -.
Además el escenario gótico que tiene armado
Yorga dentro de su mansión parece pertenecer a
otra película - mazmorras, antorchas encendidas
-, y la inclusión del deforme sirviente Brudah
es un clisé demasiado remanido y hasta ridículo.
Brudah se exhibe por allí con un moderno traje
cruzado arruinado que me hace acordar al estado actual
de mi traje de casamiento.
Donde Conde Yorga, Vampiro se luce es en sus
escenas intermedias. El grupo de muchachos se comporta
con bastante naturalidad - en especial el caracter de
Paul -, y la presencia en pantalla de Robert Quarry
destila el carisma que el film requiere. Si uno analiza
al personaje, puede asumir que Yorga es el primer vampiro
gay de la pantalla - si bien está rodeado
de mujeres, nunca hace nada, y en una escena
se lo ve como un voyeur de las orgías
que sus esclavas realizan en la mansión -. Aunque
uno no tenga datos concretos, siempre asumí que
Quarry es gay en la vida real - y eso se transpira en
la pantalla, tanto en este film como en Dr.
Phibes Rises Again -. Uno no tiene nada en contra
de los personajes y actores gays - le dan un toque de
extravagancia y estilo a sus interpretaciones -, pero
ciertamente Quarry no despide el mismo sex appeal
que, por ejemplo, Christopher Lee. Y si bien la interpretación
de Quarry es muy buena, calificarlo como sucesor de
Vincent Price le queda algo grande; el actor no llega
al 80% del carisma que tenía Price en la pantalla.
El film tiene un puñado de grandes momentos
y excelentes sorpresas. El espectador salta de su butaca
cuando descubre que Erica se ha devorado a su gatito
- una escena que en el film original fue podada por
la censura -. El despedazamiento de uno de nuestros
héroes (cerca del final) por parte de la horda
de vampiresas de Yorga es formidable. Así mismo
los choques entre Hays y Yorga están bien escritos
- el film se preocupa por construir al conde como un
villano clásico, casi al estilo de Goldfinger,
en donde el héroe tiene tiempo de conocerlo y
uno puede profundizar en cómo piensa y se comporta
el personaje -. Incluso en el ataque final, Yorga se
toma su tiempo para charlar con Hays y hasta de evaluar
el tipo de estaca con la cual vino a derrotarlo - en
una secuencia realmente muy fina -. El personaje sin
dudas se las trae, exhibiendo en todo momento una gran
dosis de inteligencia salpicada con toques de humor
negro - como cuando al principio se desata una tormenta,
y le preguntan al conde si tiene abrigo, a lo que responde
"sí, creo que traje mi capa" -.
Y como todo film inteligente termina mal. El costo para
vencer a Yorga resulta muy alto y es lógico.
Conde Yorga, Vampiro es un gran título
del cine de terror. Sus shocks no han perdido efecto
en todos estos años, tiene un personaje central
carismático, muy buenas escenas y diálogos,
y excelente clima. El hilo central que encadena las
escenas tiene sus debilidades, pero es una película
que triunfa sobre sus defectos en base a pura inteligencia.
Yorga es despiadado y refinado, excéntrico y
carismático, inteligente y autoreferencial. Es
un excelente film que merece ser rescatado del olvido.
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