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Este es un formidable film que pasó desapercibido en su tiempo y terminó
por ganar un merecido status de culto con el paso de los años. Está
basado en la novela de 1966 de Dennis Feltham Jones, el que terminaría
por desarrollar una trilogía con sus siguientes novelas: The Fall of
Colossus (1974), y Colossus and the Crab (1977).
Las razones obvias para filmar el proyecto provienen de la obra maestra de
Stanley Kubrick, 2001: Odisea del Espacio. Si en aquel
film HAL 9000 ocupaba una parte secundaria en todo el peso de la trama,
aquí el concepto es convertido en protagonista. La idea de una super computadora
fuera de control es totalmente fascinante, y para su tiempo era revolucionario.
Imaginemos que éste es el abuelo (en tono serio) de filmes como Juegos
de Guerra, y padre de otros tantos conceptos como Terminator
(Colossus es un antecesor directo de la futura Skynet).
Para que haya una trama debe haber una premisa inicial, la cual aquí
es bastante floja - toda la estructura de defensa norteamericana queda a cargo
de una super computadora, la cual nunca ha sido testeada, y no posee un dispositivo
de apagado de emergencia -. Pero superado esto, comienza una lenta pero indetenible
escalada de extraños sucesos. El suspenso se basa en las sorpresas que
da Colossus en sus respuestas: inesperadas, amenazantes, irracionales.
La mayor parte del tiempo el espectador está pendiente de lo que la máquina
va a publicar en su cartel electrónico. En ese sentido el film posee un
sentido muy teatral - resultaría muy fácil adaptar la obra a un
escenario o un estudio de TV -, y respira un aire muy parecido a otros dramas
de cuarto como Fail Safe o partes de Dr.
Strangelove.
La película no pierde demasiado tiempo en entrar en su carril; al poco
tiempo de encendido, Colossus comienza a dar respuestas alarmantes. Primero, es
la detección del super ordenador ruso - algo totalmente imprevisto para
los americanos - , y después está su capricho por conectarse con
Guardián. Hay algo terrible en todas estas escenas, y es que el
ordenador va más rápido que los humanos en sus decisiones. Colossus
descubrió primero a Guardián; antes que los políticos
reaccionen, la computadora ya se está comunicando con él; cuando
se comunica, comienza un proceso de enseñanza y dominio acelerado de la
supercomputadora rusa (así lo entiendo yo, ya que la primera parte es un
largo monólogo de Colossus hasta que Guardián reacciona),
y por último la unión en un único super cerebro electrónico.
Hasta ese momento los protagonistas están preocupados pero no espantados,
cosa que sí sucede cuando el link entre las máquinas es cortado
y las computadoras deciden lanzar sus propios misiles para forzar a los humanos
a mantener la comunicación abierta.
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Quizás a partir de allí el film acelere su marcha un poco de
más, especialmente con la reunión entre Forbin y Kuprin (el padre
de Guardián) en Roma, que concluye con el asesinato del último,
ordenado por las super computadoras. Quizás precisaba un poco de tiempo
de exposición mayor, especialmente para escuchar las ideas de los científicos
antes de ser un pantallazo turístico. La película parece perder
tensión en esas escenas al aire libre - la reunión en Roma, o la
ejecución de los dos científicos que intentan sobrecargar a Colossus
-, cosa que no ocurre en la atmósfera claustrofóbica del centro
de mando del super ordenador. El pantallazo inicial (cuando Forbin la activa,
caminando solitario en gigantescos sets que recuerdan a la escena de las maquinas
Krell en Planeta Prohibido) es altamente sugerente
de todo el poder de inteligencia que posee la super computadora, además
de su inexpugnabilidad. A medida que Colossus progresa (llega a desarrollar
teorias matemáticas nunca antes vistas) se transforma en un villano formidable,
pendiente a cada momento de su supervivencia, de las acciones de Forbin, y de
expandir su propio poder. Sobre el final, establece su propósito de crear
un super ordenador aún más avanzado en la Isla de Creta, además
de percatarse de los planes de sabotaje en su contra, detonar algunos misiles
atómicos, y proclamarse como dominador del mundo. Forbin no ha construido
un monstruo (como Frankenstein) sino que ha dado a luz a un nuevo Dios.
Lamentablemente en su tiempo la Universal no supo muy bien como vender
el film, y fue lanzado sin demasiada publicidad, con lo cual pereció en
las taquillas. Al cabo de 10 años D.F. Jones continuaría la historia
en dos libros: en The Fall of Colossus, han pasado 20 años desde
el ascenso de la super computadora y rige un nuevo orden mundial al estilo 1984
de Orwell. Incluso Colossus ha creado una nueva religión, en la
cual Forbin es una especie de Papa. Mientras la humanidad se rige por la tiranía
de Colossus, una raza alienígena se contacta con Forbin ofreciéndole
ayuda para desactivar a la computadora. Cargándole un super programa, éste
genera una sobrecarga que apaga permanentemente al ordenador. El tema está
en que Forbin - demasiado tarde - comprende que todo esto no resulta más
que una treta para que los alienígenas puedan invadir la Tierra. Y en Colossus
and the Crab, dos negociadores alienígenas llegan a la Tierra y contactan
a Forbin. Le explican que son de Marte, y que su civilización está
pereciendo por las radiaciones de la Nebulosa del Cangrejo, por lo que precisan
tomar algunos recursos de la Tierra como parte de su vegetación y oxígeno.
Para ello, se construye una gigantesca máquina recolectora, mientras que
en secreto Forbin y sus colaboradores intentan poner en línea a Colossus
(con sus módulos inteligentes desactivados). Pero la máquina recolectora
es tremendamente dañina para nuestro planeta, y Forbin se lanza a destruirla
pereciendo en el intento. Mientras tanto, Colosus termina por ser revivido
en todo su poder para evitar la invasión marciana, y culmina negociando
con los alienígenas una forma de recuperar la salud de Marte.
Sin dudas estas secuelas son algo disparatadas, mientras que la novela original
es más sólida, fruto de los terrores de la guerra fría. Durante
años se habló de una remake, algo que parece imposible ahora,
ya que tanto el libro como el film son productos de su tiempo. Y, a pesar de su
informática arcaica, es un notable film que mantiene intactas sus cualidades
para sobrecoger al espectador. Una película realmente inteligente. |
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