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USA, 1999 : Edward Norton (Jack
/ narrador), Brad Pitt (Tyler Durden), Helena Bonham Carter
(Marla Singer), Meat Loaf Aday (Robert Paulson), Zach
Grenier (jefe de Jack) Director
- David Fincher, Guión - Jim Uhls, basado en
la novela homónima de Chuck Palahniuk
TRAMA : Jack es un oficinista
que comienza a padecer de insomnio crónico. Sin
obtener respuesta adecuada de los médicos, Jack
toma como terapia asistir a los grupos de ayuda de enfermos
terminales, donde descubre que presenciar sus dramas
personales le sirve para liberar sus propias emociones
reprimidas y le permite reconciliar el sueño.
Pero Jack se vuelve adicto a las reuniones, y comienza
a asistir todos los días a distintos grupos.
Cuando descubre que Marla - una chica dark a
la que siempre ve en las sesiones - es otra impostora
como él, la confronta. Dividiéndose días
y grupos las cosas parecen volver a la normalidad para
Jack... hasta que se encuentra en un viaje de trabajo
con Tyler Durden, un extraño hombre de negocios
que parece tener ideas muy particulares acerca de cómo
funciona el mundo. Cuando el departamento de Jack se
incendia, el único conocido que tiene para solicitar
ayuda es Tyler, quien le ofrece irse a vivir con él
temporalmente. Pero la amistad entre ambos comienza
a cimentarse, especialmente después que Tyler
le pidiera que lo golpeara como compensación
por el favor del hospedaje. Jack descubre que en la
lucha existe un sentimiento liberatorio superior al
que sentía con los grupos de auto ayuda. Y entre
Jack y Tyler terminan por fundar un grupo marginal conocido
como "el club de la pelea", que se encarga
de organizar riñas clandestinas y del cual participan
individuos desconformes con sus vidas. Pero el club
de la pelea comienza a crecer desproporcionadamente
y empieza a tener connotaciones totalmente diferentes
de las originales, un cambio que termina por alarmar
a Jack y por lo cual intentará detener a Tyler.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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La primera regla del club de la pelea es: no se habla
del club de la pelea. La segunda regla del club de la
pelea es: no se habla del club de la pelea. El
Club de la Pelea es un proyecto completamente inusual
proveniente de los rutinarios estudios de Hollywood.
Está basada en la novela de 1996 de Chuck Palahniuk,
la que en su momento generó cierto interés
en los estudios. Los productores pensaron en Peter Jackson,
Brian Synger e incluso Danny Boyle para adaptarla, pero
por desínterés o por complicadas agendas
de trabajo ninguno de ellos pudo acercarse al proyecto.
La cuarta opción fue David Fincher, quien ya
era un nombre destacado después del suceso de
Se7en - Pecados Capitales.
Pero aún con Fincher y con el elenco de estrellas
- Norton, Pitt, Bonham Carter - subido al carro, El
Club de la Pelea sería un proyecto resistido
por los estudios major. A regañadientes
la Fox aceptó, aún cuando el estudio
y Fincher tenían las heridas abiertas sobre la
caótica producción de Alien 3.
Tras varias reuniones de reconociliación las
cosas se enfriaron... por lo menos hasta que empezaron
a llegar los primeros cortes del rodaje. Una interminable
sucesión de disputas de uno y otro bando se sucedieron,
fundamentalmente por el salvajismo - en lo físico
y en lo intelectual - que estaba mostrando el filme.
Por suerte David Fincher logró salirse con la
suya y Fight Club se estrenaría en cines
con cambios mínimos. No obtuvo una gran respuesta
del público, y en general la crítica no
supo muy bien cómo catalogarla. Pero desde entonces
se ha convertido en un sólido suceso de culto.
Lo que más llama la atención sobre El
Club de la Pelea es el hecho de que un estudio hollywoodense
haya aceptado respaldar un proyecto claramente anarquista
y anti establishment. En el fondo la historia
no deja de ser la épica del nacimiento de un
grupo terrorista, bañada con citas nihilistas.
Es una trama sorprendente por el hecho de que uno no
tiene ni idea de cómo va a seguir evolucionando
la historia; y está integrada por una serie de
personajes totalmente carismáticos que no dejan
de ser profetas de la destrucción. Tal como dijimos
en otras reseñas, existe una fascinación
del mal entre el público y los villanos, especialmente
cuando éstos últimos generan una teoría
completamente coherente (en sus propios términos)
de por qué hacen lo que hacen. Si bien El
Club de la Pelea no tiene villanos formales, uno
podría despojar de sus personalidades a los caracteres
- dejando sólo sus acciones - y se daría
cuenta que son actos de villanía. Cuando uno
elabora un explicación comprensible sobre qué
los impulsa actuar así, no se ven tan oscuros.
El tema pasa por una compleja teoría que desarrolla
Palahniuk acerca de cómo el hombre de la sociedad
moderna ha perdido sus emociones e instintos naturales.
La razón es simple: el mercado. El consumismo
ha sustituído la naturaleza instintiva del hombre
(y sus valores morales) por la superficialidad de los
productos que compra. Uno es valorado de acuerdo a lo
que posee, y a la posición de poder en la escala
de consumidores. Aquí es donde resulta indispensable
comparar a Fight Club con otra obra controversial
como es American Psycho. Mientras que en Psicópata
Americano (cuya novela data de 1991, y puede haber
sido influencial en la obra de Palahniuk), el yuppie
Patrick Bateman se encontraba en la misma sensación
de vacío emocional que el narrador de El Club
de la Pelea, allí optaba por permanecer en
ese universo - regodeándose con productos y marcas
- y en donde el asesinato era una experiencia orgásmica
que rompía la monotonía de su vida. En cambio,
en El Club de la Pelea, los personajes deciden
despertar de la fantasía artificial del mundo del
consumo, e intentar recuperar su naturaleza humana. Pero
el giro que toma la historia no es menos salvaje y brutal
que American Psycho: acá el dolor de los
violentos combates los despabila de sus vidas ordinarias,
pero termina siendo una forma de vida contagiosa. Los
clubes de lucha empiezan a diseminarse y a expandirse
en proporciones inimaginables, demostrando que hay muchísima
gente que siente lo mismo sobre el vacío de sus
propias existencias. Esa necesidad de sentir, de salir
de su estado de zombies, de ganar respeto y seguridad
a partir de ese centro de poder que es la arena callejera.
En el fondo no deja de ser una teoría basada en
la testosterona pura, donde los machos más fuertes
merecen gobernar al resto.
El otro tema pasa por estos individuos que han despertado
con la lucha, que en vez de mantenerse en sus vidas,
han decidido ir más allá y salir a combatir
a los causantes de sus desgracias. Allí la película
toma un rumbo claramente anarquista, lo cual la convierte
en una experiencia única. Imaginar hoy en día
a un film donde el héroe es un terrorista que
bombardea centros comerciales y corporaciones de tarjetas
de créditos resultaría imposible - El
Club de la Pelea no podría haber sido producida
en el mundo posterior al 11 de Setiembre -. Es un film
completamente autodestructivo, que ataca a las marcas
y corporaciones que usualmente respalda a la industria
del cine. Quizás el punto aquí pase por
esa misión de revancha hacia aquellos a los que
se les imputa haber matado los ideales americanos. No
existen ideologías; existe el mercado; pero el
mercado ha tergiversado las cosas que , en vez de transformarse
en accesorios, se han convertido en objetivos de nuestra
propia vida; y toda su esencia ha sido alterada. La
escena clave es el ataque de Jack y Tyler a los autos
estacionados; y con el que particularmente se ensañan
es con un Volkswagen New Beetle - un auto que
había nacido con propósitos prácticos
para la clase media (y que incluso fué uno de
los simbolos del flower power de los hippies
en los 60), y que se ha sofisticado para transformarse
en un producto para ricos -. Pero al momento de atacar
marcas y productos, el filme corre el riesgo de lanzarse
de manera suicida para cumplir sus propósitos.
En vistas de su plataforma pro terrorista, El Club
de la Pelea podría haberse transformado en
un producto execrable si no fuera por la inteligencia
de la construcción de sus teorías y por
el sentido de humor negro que empapa el guión.
Fincher y los libretistas transitan por una cuerda delgadísima
tendida sobre un enorme precipicio, a la cual logran
sortear con éxito.
(alerta spoilers) El
ultimo punto es el tema de la personalidad dividida,
que es un giro de tuerca brillante. En una segunda visión
del filme uno descubre las alertas que Fincher va dando
sobre el asunto, con las apariciones subliminales de
Tyler Durden mientras Edward Norton está en el
hospital tratándose del insomnio. Es como si
el insomnio fuera el proceso de gestación de
la personalidad de Tyler, el otro yo que hace lo que
Jack no puede. Es una revelación sorprendente
y construída de manera inteligente, ya que recapitulando
la historia calza perfectamente en todas las escenas.
(fin de spoilers)
El Club de la Pelea es un filme brillante en
su oscuridad. Es una teoría fascinante acerca
del funcionamiento del mundo en que vivimos. Quizás
su tesis sea salvaje; pero está tan genialmente
ejecutada que resulta imposible no aplaudirla. |