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TRAMA : Rob Hawkins y Beth McIntyre tienen un
romance, el cual registran en video. Un mes después,
usando la misma cámara y cinta, Hud Platt - amigo
de Rob - comienza a filmar lo que es una fiesta sorpresa
para éste, ya que ha sido ascendido en su empresa
y debe viajar a Japón al día siguiente.
Pero Rob descubre que Beth ha ido a la fiesta acompañada
de un hombre, y ambos se ponen a discutir en uno de
los pasillos - ya ha pasado mucho tiempo y Beth sentía
que Rob había perdido el interés en ella
-. La chica se retira del festejo antes de tiempo, mientras
Rob permanece lacónico en un rincón y
comienzan a discutir el inconveniente amoroso con sus
amigos. Pero un estruendo estremece a Nueva York, y
noticias de un accidente naval en la bahía alarman
a la población. Rob, Hud y el resto de los amigos
corre a la azotea para ver al barco siniestrado, pero
gigantescas explosiones provocan una estampida general.
Al ver la cabeza de la estatua de la libertad arrancada
de cuajo en medio de la calle, cunde el pánico.
En el trayecto, Rob recibe una llamada de Beth, que
ha quedado atrapada en el departamento de su padre.
Pero mientras intentan huir, alcanzan a ver a una gigantesca
criatura, que destroza el puente de Brooklyn y que parece
inmune a la artillería. En contra de la sensatez
que indica el momento, Rob, Hud y un par de amigos deciden
ir al rescate de Beth mientras el monstruo arrasa de
manera imparable la ciudad de Nueva York.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Cloverfield (Monstruoso) es un film de J.J. Abrams,
por más que en los títulos figure Matt Reeves
como realizador. Hay pocos casos en la historia del cine
en que un productor resulta más importante que
el director, y se me ocurre compararlo a las producciones
de George Pal o Ray Harryhausen. Y esto suele suceder
porque el talento creativo pasa por Abrams más
que por ningún otro. J.J. Abrams era un joven escritor
de guiones que comenzó a tener éxito con
la serie de TV Felicity. Pero la fama de Abrams
quedó establecida en el status de culto a partir
de los sucesos de las series Alias y Lost.
La industria apañó lo que consideraba un
talento incipiente, y le dió un presupuesto multimillonario
para su film debut como director que fue Mision
Imposible III. De allí en más, las puertas
del cine mainstream se abrieron para Abrams, anotándolo
para la dirección de la inminente precuela de Star
Trek (2008).
Cloverfield ("campo de tréboles")
es un proyecto pergueñado por Abrams durante
una gira de promoción de Mision Imposible
III que hizo en Japón. Al llegar a tierras
niponas, se sintió fascinado por la enorme cantidad
de merchandising de Godzilla,
y pensó que los americanos no tenían un
monstruo representativo. Existe King
Kong, pero como figura romántica; Abrams
pensaba algo en terminos más apocalípticos
y comenzó a desarrollar en secreto el proyecto,
utilizando técnicas de encubrimiento del libreto
que serían la envidia de la CIA. En todo
momento el guión se mantuvo en secreto, incluso
durante las audiciones de los actores que luego interpretarían
el film (escribiendo escenas totalmente falsas para
el test screen, o reciclando tomas de algunas
de sus series). Después desarrolló una
campaña publicitaria de guerrilla, con falsos
websites, trailers que no explicitaban en absoluto
nada de la historia - simplemente usando su nombre como
marca: "el proyecto sin nombre de J.J. Abrams"
-, y desarrollando una aura de misterio que terminó
por generar una enorme expectativa. Los métodos
de Abrams no son nuevos - El
Proyecto Blair Witch fue uno de los precursores
en implementar dicho tipo de campañas -. Sin
dudas el esfuerzo resultó productivo, ya que
Cloverfield abrió con 41 millones de dolares
de recaudación en su fin de semana de apertura,
cifra record para esta altura del año en el calendario
norteamericano. Todo indica que es un blockbuster
imparable y, posiblemente, un film de culto.
Pero en sí, no hay nada excesivamente original
en Cloverfield. Bien se puede resumir como Godzilla
1954 encuentra a El Proyecto Blair Witch. Hay una
puesta en escena realmente bien orquestada, un argumento
correcto y un collage de ideas ya antes vistas,
hecho prolijamente. Pero los caminos que recorre ya
se han visto en otros films, sólo que aquí
se produce un conglomerado de influencias que termina
por generar un producto nuevo pero no revolucionario.
El tema es que, lo que hace Cloverfield, es
tomar un típico film de monstruos y narrarlo
enteramente desde la perspectiva (y el caos) que sufren
los protagonistas. Aquí hay cero explicaciones
científicas de dónde, cómo y qué
es el monstruo - por otro lado, no siempre es necesario
explicar todo -. Es simplemente una fuerza devastadora
de la naturaleza desatada en Nueva York - en cierto
punto, uno podría compararlo con la perspectiva
que padece Tom Cruise en La
Guerra de los Mundos -. Lo que agrega Abrams es
que todo el film es rodado a traves de la video cámara
hogareña de uno de los protagonistas. Esto lo
convierte más en un documental filmado con técnicas
de guerrilla que en una película con guión
tradicional, y es lo que lo asemeja a un Kaiju Eiga
rodado a la Blair Witch:
la cámara se mueve todo el tiempo, hay corridas,
respiraciones agitadas (incluso una despedida similar
a la de Heather Donahue en la carpa), planos sorpresivos
donde se ven amenazas y horrores, y una tensión
constante que se puede cortar con un cuchillo.
En ese sentido, Cloverfield es obviamente la antítesis
de El Proyecto Blair Witch:
mientras que el film de Daniel Myrick y Eduardo Sanchez
operaba de forma subconsciente - existe una amenaza latente
y del cual sólo se ven señales esporádicas
-, aquí la naturaleza de dichas señales
es mucho más explícita y frecuente. Edificios
enteros vuelan por los aires; el puente de Brooklyn es
partido a la mitad, o la cabeza de la Estatua de la Libertad
es cercenada y lanzada por las avenidas. Lo que la cámara
en mano le agrega es un sentido de inmediatez y caos que
un rodaje tradicional no podría obtener. Además,
las tomas del monstruo sólo duran unos escasos
segundos - en algún caso, un poco más -,
pero nunca pasa de ser un vistazo (y cuando algo se ve,
se lo ve parecido a la criatura que enfrentaba Luke Skywalker
en el foso de Jabba the Hutt en El
Regreso del Jedi). Tal como Tiburón,
el director Reeves sigue el viejo axioma de "menos
es más" (y algo que también había
usado con los episodios iniciales de Lost, donde
otra criatura no visible asolaba a los naúfragos
en la isla), lo cual no agota la exposición del
monstruo y mantiene el halo de misterio. Además,
agrega a la trama el concepto de que el monstruo posee
parásitos en forma de arañas del tamaño
de un hombre, que matan o contaminan a aquello que las
toque - la idea de la contaminación también
parece captada de The Host
-.
Es un film de guerrilla, pensado para el shock. El
resultado es efectivo. A diferencia de otros críticos,
no encontré el preambulo largo y aburrido, aunque
sí algo vacío. La película falla
en darle algún carisma de importancia a los caracteres
centrales (o al menos, a alguien), y los retrata como
yuppies superfluos. Quizás el enfoque del director
sea ese - ver a un grupo de gente vacía, que
de pronto se vuelven personas cuando sucede el desastre
-. Sí es así, no sería raro concluír
que todo el proyecto es una especie de racconto
no oficial del 11 de Setiembre del 2001, reemplazando
aviones suicidas por un monstruo descomunal. Los neoyorkinos
abstraídos en su rutina, aislados del mundo en
su propia burbuja hasta que la realidad se los lleva
por delante.
Es allí donde Cloverfield se aproxima
muy cerca de la estatura de Godzilla
1954. Rob y sus amigos huyen en el caos del polvo
y los edificios desintegrándose; las ventanas
estallan, hay muertos y socorristas por doquier. Mientras
que Godzilla 1954 era la catarsis japonesa de
la bomba, sustituyendo al dispositivo atómico
por un monstruo irreal (una alegoría), Abrams
reemplaza aquí a los terroristas por otra criatura
gigante y produce la catarsis norteamericana. Las imagenes
del film son idénticas a lo que mostraba la CNN
en aquella mañana fatídica de setiembre
2001.
El problema de Cloverfield es que no pasa mucho
más de eso. Mientras que Godzilla proveía
la figura del científico armamentista, que construía
otro dispositivo peor a la bomba atómica - que
podía vencer a la criatura -, se atormentaba
por ello (y por los posibles usos malintencionados)
y decidía morir con él, Cloverfield
no provee ningun otro tipo de conclusión
más que una recreación masiva de los atentados
terroristas. Es así como si fuera : 11/9:
The Joy Ride, un espectáculo animado
de los estudios de cine, donde el espectador corre en
medio de la muchedumbre en pánico mientras los
rascacielos se desmoronan. Si Cloverfield seguía
los conceptos básicos del film original de Godzilla
(el único serio), podría haber desarrollado
una conclusión relativamente similar (y obvio
punto de polémica), como que el monstruo (los
terroristas) fueron producto de la misma nación
que sufrió el ataque. Se puede decir que es una
tesis paranoica y que se entraría en terreno
de debate (y delirio) político. La cuestión
es que los Kaiju Eiga (filmes de monstruos japoneses
o de cualquier otra parte del mundo) tienen una serie
de reglas: el monstruo debe luchar contra otro monstruo,
y los humanos son testigos, con lo cual el film es entretenimiento
sin sangre. Pero cuando no existe un monstruo antagonista,
la criatura unica y principal (sea Godzilla
o Gamera) funciona como
alegoría. Por algo está matando a humanos.
Cuando el bicho masacra gente, el guión debe
darle algún tipo de significado. En Tiburón
era una fuerza real de la naturaleza convertida en maldad
pura; pero en Cloverfield, cuando un film muestra
una situación tan descabellada (un monstruo del
tamaño de un rascacielos), el sentido es simbólico.
El tema es que el film no se preocupa en revelar nada
de esto, siquiera en alguna conclusión perdida
que pudieran tener los protagonistas. Sólo se
preocupa en generar constantes situaciones de tensión
- que sin dudas, están bien filmadas -, si no
es el bicho gigante son los parasitos que son una excusa
del guión para generar horror en espacios cerrados.
Con lo cual sólo se puede concluir que Monstruoso
es un muy buen espectáculo de suspenso y shock,
pero carente de alguna substancia, y que su única
razón de ser es producir emoción por la
emoción misma. |