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Ya hemos hablado algo sobre Kevin Smith, el director de culto que captó
la atención internacional con su film independiente Clerks.
La carrera de Smith fue evolucionando lentamente, intentando permanecer alejado
del circuito mainstream de Hollywood con producciones menores pero siempre
interesantes. En los últimos años el culto a Smith ha proliferado,
en buena parte gracias a su crecimiento como director y guionista, además
de haber participado en numerosos proyectos hollywoodenses como script doctor
no acreditado. Gracias a Smith surgieron a la fama actores como Jason Lee y Ben
Affleck (que de uno u otro modo, siempre participan en sus filmes), ha dado a
luz a un par de personajes bastante populares (Jay y Silent Bob - que incluso
tuvieron su serie animado, hecho bizarro considerando que son dos traficantes
de droga), y su obra inicial ha conseguido un reconocido status de culto. Clerks
2 es el regreso a las fuentes de Smith, aplicando una mirada más adulta
sobre el zoológico humano que ha desarrollado en Nueva Jersey.
Es interesante ver qué es lo que ha hecho de las obras de Smith (y especialmente
de la primera Clerks), objetos de culto. En particular, su primer film
resultó extremadamente popular entre los adolescentes, donde copias en
video cassette de Clerks pasaban de mano en mano en
las cofradías universitarias. Clerks no dejaba de ser una sucesión
de gags extremos y sexistas, pero alternaba con diálogos muy inteligentes
además de una serie de reflexiones interesantes. Ciertamente, carecía
de una historia, lo que no impidió su popularidad. Visto en tiempos actuales,
Clerks no tiene ni por asomo el grado de escándalo que tuvo en su
momento (recuerdo p.ej. el clásico diálogo de Randal y Dante sobre
los snowballs...). En buena parte porque hubo muchos directores y guionistas
que han tomado el mismo enfoque bizarro de Smith y lo han expandido en proporciones
geométricas. Los Hnos. Farrely le deben mucho a Smith; comparado con ellos,
hoy Smith es un bebé de pecho. Pero mientras que la discusión del
snowball de Smith en Clerks es prácticamente una rutina stand
up, el semen en el pelo de Cameron Díaz en Loco por Mary de
los Hnos Farrely es mucho más gráfico y de mal gusto.
Eso nos lleva a la secuela 2006 de su obra más conocida. Smith ya ha
dirigido en Hollywood, pero ha decidido respetar la atmósfera independiente
(de bajo presupuesto) que caracterizaba a Clerks. Por ello, Clerks 2
mantiene el aire de cámara en mano, y si bien ya no es blanco y negro,
los colores se encuentran tan lavados que parece filmada en tonos sepia. Hay una
banda sonora más nutrida, y está la inclusión de Rosario
Dawson en el cast. Salvando eso - y algún detalle como el paso de
los años de los protagonistas -, la secuela encaja muy bien en el espíritu
del original y no es una lujosa versión hollywoodense.
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Nos encontramos nuevamente en Nueva Jersey, tema recurrente en Smith del mismo
modo que lo es Nueva York para Woody Allen. Todos los protagonistas principales
han regresado, más gordos y viejos. Un detalle interesante es que ninguno
de ellos ha mejorado en algo su nivel actoral - no se han perfeccionado ni han
hecho carrera, a excepción de Smith -. Esto no resultaría observable
si no fuera por la inclusión de Rosario Dawson, cuyo nivel interpretativo
supera por lejos al resto del elenco. Las otras inclusiones son Jennifer Schwalbach
(esposa de Smith en la vida real) como la prometida de Dante, y Trevor Fehrman
como Elías, un personaje que se roba la mayoría de las escenas.
A pesar de lo desparejo de las actuaciones y del protagonismo compartido del film
a nivel de todo el elenco (no exclusivamente Dante y Randal como en el primer
film), el resultado final es bastante balanceado. Como en Clerks, Jay y
Silent Bob se encuentra prácticamente marginados de la trama, con ocasionales
bolos; y al igual que el primer film, en la resolución, actúan como
una especie de Deux Ex Machina - son los instrumentos de Smith para provocar
un vuelco en la historia -.
El esquema de la historia es similar a la primera parte. El incendio de las
tiendas es sólo una excusa para trasladar la acción a otro negocio,
y permitir la aparición de personajes como Becky y Elías, pero la
azotea sigue siendo escenario para actividades inusuales, los cajeros se siguen
escapando en horarios de comercio, las peleas con los clientes se mantienen, e
incluso Jay y Silent Bob permanecen en los callejones linderos al comercio. Nuevamente
el tema es la vida sentimental de Dante, y el finale es una escena bizarra
de sexo (específicamente, un show erótico con animales que contrata
Randal para la despedida de soltero de Dante).
Sin embargo, Smith cuenta con grandes problemas iniciales para hacer despegar
el film. Los primeros veinte minutos son absolutamente fallidos, donde no pasa
nada interesante, e incluso hay unos amagues de recuperar el tono de la primera
película, comenzando algunas breves discusiones sin demasiada inspiración
(y abandonándolas sin demasiado desarrollo). Recién cuando aparece
Rosario Dawson es cuando el film se pone en la ruta correcta, y se recupera el
espíritu del Clerks original. Hay un análisis
cínico comparando a la trilogía de Star
Wars con la de El Señor de los
Anillos; los comentarios de Randal sobre los Transformers y sobre los
nerds en general; una impagable charla entre Randal y Elias sobre su novia
y los gnomos que habitan distintas partes del cuerpo; pero, en cambio, otras discusiones
como la del ATM (ass to mouth; del c... a la boca) que pretenden
recuperar el impacto de aquel diálogo sobre snowballs del primer
film, fallan miserablemente.
Clerks 2 no es un regreso sentimentaloide al mundo de estos perdedores
de Nueva Jersey; si bien Dante es radiado del relato - y su lugar tomado por Elias
-, Smith se las ingenia para transformar a la secuela en una historia de amor.
Dante ha tenido un affaire con Becky, y pronto comienzan a saltar dudas
sobre su actual noviazgo. La química de Dawson y O´Halloran es lo
bastante buena como para mantener a flote el interés en esa relación.
Además de que Smith provee un mensaje de manera bastante efectiva sobre
el sentido de la vida. Uno puede ser considerado un perdedor por sus logros, pero
si ha sido feliz como ha vivido, no puede reprochársele nada. Intentar
alcanzar ciertos standares como para entrar en la categoría de lo normal
no van con uno, si siempre uno ha vivido de esta manera.
Clerks 2 es una muy buena secuela. No es tan brillante como la original,
pero sigue siendo muy inteligente. La diferencia está en que resulta más
madura y, al tocar el aspecto sentimental, se poda tiempo al humor. No todo en
el film funciona, en especial los primeros minutos. Pero valorando en el conjunto,
continúa siendo un film muy disfrutable. Desarrolla una historia más
que una serie de gags. Es efectiva y es inteligente. Y eso ya es mucho pedir para
las comedias que corren en estos tiempos. |
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