USA, 1973 : Roy Thinnes (David
Norliss), Don Porter (Sanford T. Evans), Angie Dickinson
(Ellen Sterns Cort), Claude Akins (sheriff Tom Hartley),
Michele Carey (Marsha Sterns), Vonetta McGee (madame Jeckiel)
Director - Dan Curtis, Guión
- William F. Nolan, sobre una historia de Fred Mustard
Stewart
TRAMA : El escritor e investigador
de lo paranormal David Norliss ha desparecido de su
casa y los últimos mensajes que le ha dejado
a su editor Sanford Evans han sido preocupantes, informándole
que se encontraba en riesgo de muerte. Evans acude a
la casa de Norliss, pero sólo encuentra una larga
colección de cassettes numerados, y se dispone
a escuchar el primero de ellos. En él, Norliss
narra un caso en el que se ha visto envuelto: la millonaria
viuda Ellen Cort le ha pedido ayuda, ya que ha visto
rondando por su mansión a su fallecido marido.
Ellen y Norliss acuden a la policía, pero las
autoridades descreen de su denuncia. Mientras tanto
numerosos asesinatos se suceden en los alrededores de
la mansión Cort, y sus víctimas han sido
drenadas completamente de sangre. Norliss comienza a
creer que James Cort - quien era víctima de una
enfermedad terminal - ha terminado por hacer algún
tipo de pacto sobrenatural y ha regresado a la vida.
Y con el descubrimiento de una estatua del oscuro dios
egipcio Sargoth - hecha con arcilla y sangre aún
fresca - en el estudio de escultura de James Cort ,
las sospechas de Norliss parecen confirmarse.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
secuencia
final de The Norliss Tapes (sorry, es lo único
que encontramos)
En los años 70, Dan Curtis era el dios del terror
televisivo. Trilogía
del Terror, Sombras Tenebrosas,
Kolchak, el Cazador Nocturno
... Aún con todas las restricciones que le imponía
la televisión, las películas de Curtis producían
sustos memorables (y aún lo siguen haciendo).
Uno de esos puntales fue precisamente el primero de
los pilotos de Kolchak, Kolchak:
The Night Stalker, que en 1972 generó records
de audiencia para la cadena ABC (fue el telefilm
más visto del año). En 1973, mientras
preparaba el segundo filme (que sería Kolchak:
The Night Strangler), la cadena rival NBC
le pidió que desarrollara un piloto en la misma
vena para una posible serie de terror. El resultado
final fue Las Cintas de Norliss que, si bien
tuvo un buen rating, no llegaba a los demoledores niveles
de las películas protagonizadas por Darren McGavin.
Pero Las Cintas de Norliss tiene varios problemas
menores que le quitan lustre. Aquí hay un buen
elenco que es muestra de la flor y nata del estrellato
televisivo de la época: Roy Thinnes (Los Invasores),
Angie Dickinson (futura Mujer Policía)
y Claude Akins (futuro Sheriff Lobo). Está
la soberbia música de Robert Colbert y un buen
guión de William F. Nolan, dos habitués
del staff fijo de las películas y series de Curtis.
Mientras que el clima y las perfomances del filme son
muy buenos, Las Cintas de Norliss no dejan de
parecer una versión de segunda mano de Kolchak:
The Night Stalker. En vez de un periodista hay un
escritor (vaya diferencia) que es investigador de lo
paranormal. Hay otra narración en off
de los detalles del caso. Incluso la teatralización
de los asesinatos - tipo "fulana de tal... bonita
e independiente; ese día estaba cansada y quería
regresar temprano a su casa... pero no sabía
que nunca llegaría a ella" - es muy
a lo Kolchak.
Eso no supondría un problema si no fuera que
los detalles son menos interesantes que las aventuras
sobrenaturales de Darren McGavin. Tanto Kolchak como
Norliss son, en el fondo, una especie de policial
negro con toques paranormales. - uno es el equivalente
del periodista amarillo mientras que el otro sería
un detective privado - . Pero la narración de
Roy Thinnes tiene mucha menos chispa que la de McGavin,
además de que es un personaje sin sentido del
humor. McGavin payaseaba, husmeaba, chocaba con su editor
... Thinnes se la pasa viajando en su lujoso Corvette
de un lado para otro y ni siquiera es un investigador
muy competente. En la primera escena con Angie Dickinson,
la actriz le da todas las pistas que debe investigar.
Incluso para el clímax llega tarde. Como héroe
no es precisamente un modelo de eficiencia y admiración.
El otro punto que desluce es que la historia de fondo
intenta crear una mitología propia algo rebuscada.
Kolchak, al menos, había comenzado con un vampiro
y todos conocemos las reglas del vampirismo. Pero aquí
hay un escultor gravemente enfermo que, antes de fallecer,
cerró un pacto diabólico con un dios egipcio.
Parte de su poder viene de un ancestral anillo sagrado
y la otra parte de la escultura del dios hecha con arcilla
y sangre, a la que debe terminar para dejar de ser un
zombie y recuperar su figura humana. Pero se tratan de
monstruos con reglas de juego poco claras. Si bien los
ataques del zombie / vampiro son muy buenos (especialmente
la secuencia en que acosa a la hermana de Angie Dickinson
en el motel), el resto de la historia no es muy convincente.
La millonaria viuda tiene enterrado a su marido en la
cripta familiar que tiene en el predio de su casa; el
ataud está sobre una mesa (qué conveniente);
la casa tiene pasadizos, ya que había sido propiedad
de contrabandistas durante la ley seca - y por ello el
zombie sale de la cripta sin que nadie lo vea -; y mientras
tanto Norliss corretea de aquí para allá,
obsesionado con que una víctima hallada en un lugar
cercano tiene que ver con el zombie que atacó a
Angie Dickinson, pero sin ninguna prueba de ello (o sea,
es un simple artilugio del guión, como si todo
el mundo se redujera a las 10 personas que vemos en pantalla).
Por su parte, Claude Akins provee la cuota de conspiración
policial de silencio que era propia de los telefilmes
de Kolchak y que aquí Dan Curtis recicla.
Las Cintas de Norliss es una buena película,
y tiene sus momentos. Pero uno extraña a ese
adorable ridículo de traje blanco y sombrero
de paja investigando y molestando a todo el mundo. En
su lugar tenemos a David Vincent, que es mucho
más aburrido y carece de carisma, explorando
una historia de terror algo rebuscada.
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