USA, 1983 : Keith Gordon (Arnie Cunningham), John Stockwell
(Dennis Guilder), Alexandra Paul (Leigh Cabot), William
Ostrander (Buddy), Harry Dean Stanton (Rudolph Junkins),
Roberts Blossom (Roland Le Bay)
Director - John
Carpenter, Guión - Bill Phillips, basado en la
novela homónima de Stephen King, Musica - John
Carpenter & Alan Howarth
TRAMA : Arnie Cunnigham y Dennis Guilder son
dos amigos que van a la secundaria. El joven Cunningham
es un chico estudioso y retraído que siempre
es blanco de las bromas pesadas de los matones de la
escuela. Pero la suerte del muchacho comienza a cambiar
cuando adquiere un vetusto Plymouth Fury de 1958 que
encuentra en un baldío. Arnie comienza a experimentar
severos cambios de personalidad a medida que restaura
el auto. Y Dennis - hospitalizado durante meses debido
a un fuerte accidente durante una práctica de
fútbol americano - comienza a percibir que algo
está cambiando para mal en su amigo. Muy pronto
comienzan a llegar las noticias de que los matones que
acosaban a Arnie han sido violentamente asesinados.
Y Dennis empieza a sospechar que Christine - el nombre
que Arnie le ha dado al viejo Plymouth - tiene que ver
con dichas muertes y con la transformación que
ha sufrido Arnie.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
.
fragmento
de uno de los primeros ataques de Christine
Christine (1983) es otra de la larga lista de adaptaciones
cinematográficas de novelas de Stephen King. Los
derechos del libro fueron adquiridos incluso cuando el
texto no había sido publicado, y prácticamente
la salida de la película y la novela fueron simultáneos.
Era una época en la cual todo lo que provenía
de King era considerado oro para los productores de Hollywood.
Pero esta adaptación de Christine - de
la mano de John Carpenter - es terriblemente mediocre.
Ciertamente la idea de un coche asesino es realmente
estúpida, pero hay muchas maneras de camuflarla
y hacerla incluso memorable - como The
Car (1977) -. Para hacer potable semejante concepto,
primero hay que crear una lenta escalada de plausibilidad,
y después comenzar a lanzar cosas increíbles,
ya cuando el espectador ha digerido la idea. En The
Car la premisa estaba formidablemente construída
ya que el villano era presentado de a poco, y se trataba
de una presencia maligna sin causa aparente. Se planteaban
teorías, y toda la historia se centraba en atrapar
al auto. El mal no requiere explicaciones. Pero
aquí, desde el momento en que Carpenter le adosa
al texto original una secuencia introductoria con la
linea de ensamblado en Detroit - mostrando que el coche
es "malo" por naturaleza -, la historia va
en declive. Es una pésima presentación
del villano, y mata todo tipo de misterio que puede
haber en él. Al menos The
Car daba suficiente espacio como para tejer algunas
teorías siquiera disparatadas...
El otro insulto a la inteligencia es la historia central,
que es una típica estudiantina a la americana.
Las actuaciones van de lo mediocre a lo directamente horrible
- Keith Gordon es muy malo como actor, y sobre él
descansa el peso del relato; el resto es muy tibio, con
la excepción de los veteranos como Harry Dean Stanton
y Robert Prosky -. Es una catarata abismal de clichés
(nerd vs matones, el chico bueno y lindo que va tras la
chica, la venganza del nerd, etc) que uno sabe, a miles
de leguas de distancia, todos los pasos que va a seguir
la historia y termina por matar todo tipo de expectativas.
Para peor el guión incluye un par de agujeros enormes
de lógica en el último tercio del film -
si Darnell fué aplastado, por qué la policía
dice que alguien le dió un disparo; cómo
Dennis y Leigh llegan a la conclusión de que Christine
es una entidad malvada que domina a Arnie; o el mismo
final, donde la policía le da una palmadita en
los hombros a los chicos por haber destrozado al Plymouth
-, que dan la impresión de una poda generalizada
en el cuarto de edición o, bien, un libreto al
que se le terminaron las ideas. Un guionista de calidad
hubiera demolido la historia central de Christine y la
hubiera reemplazado por caracteres más creíbles;
y un buen director hubiera puesto mejores actores delante
de cámaras, amén de lidiar mejor con los
problemas de continuidad. A uno le da la impresión
que Carpenter (a quien, salvo por El
Enigma de Otro Mundo, le queda grande el seudo título
de maestro con que siempre se lo califica) hubiera perdido
el control del proyecto a manos de los productores, decididos
a crear una película de terror adolescente. Eso
explica la falta de clima y sangre, y lo rutinario de
la historia - es un serie B de pura cepa -.
Lo que salva a Christine del linchamiento es
que al menos las escenas en las que el auto entra en
modo asesino a full van de los pasable a lo muy bueno,
en especial en el ataque a la estación de servicio
en donde el Plymouth persigue a uno de los matones que
acosaban a Arnie, cubierto en llamas por la autopista
como si fuera una entidad infernal. Pero hasta el clímax
es tibio, y precisaba mayor creatividad para cumplir
las expectativas que el público se había
creado. Por todo ello es que Christine no pasa
de ser un film más del montón, sin clima,
con malos actores, trama mediocre y horror completamente
descremado.
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