USA, 1984 : Bill Murray (Peter
Venkman), Dan Aykroyd (Ray Stantz), Harold Ramis (Egon
Spengler), Sigourney Weaver (Dana Barrett), Ernie Hudson
(Winston Zeddmore), Rick Moranis (Lewis Tully)
Director - Ivan Reitman, Guión
- Dan Aykroyd & Harold Ramis
TRAMA : Peter Venkman, Ray
Stantz y Egon Spengler son tres investigadores de lo
paranormal que han sido echados de la universidad debido
a sus excesos en el presupuesto. Decididos a financiarse
privadamente, sacan una hipoteca y fundan una agencia
dedicada a cazar fantasmas. Al principio la gente los
toma en broma, pero después de un par de casos
exitosos obtienen una gran popularidad. Mientras tanto,
han recibido el caso de Dana Barrett, quien dice haber
visto sucesos paranormales en su edificio. Al investigar,
el trío de científicos descubre que el
rascacielos está construído como una gigantesca
antena receptora de energía síquica; y
las cosas se ponen aún peor cuando el gobierno
de la ciudad les ordena apagar sus equipos, liberando
a todos los fantasmas que han capturado hasta entonces.
La energía liberada va a parar al edificio de
Dana, abriendo un gigantesco portal dimensional y liberando
a un antiguo dios sumerio que amenaza a la ciudad. Y
los cazafantasmas son los únicos que pueden detenerlo.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
trailer
de Los Cazafantasmas (1984)
La Guerra de las Galaxias
pavimentó el camino; sin embargo, no hay filme
que sea más representativo de lo que es una película
evento moderna que Los Cazafantasmas. Es el
modelo por antonomasia del blockbuster contemporáneo.
Con un año de anticipación se publicitaban
los trailers en todo el mundo; es una comedia que
tiene acción y efectos especiales; está
plagada de frases célebres; es apta para toda la
familia; y tiene capacidad para generar toneladas de merchandising
y franquicias. Si Star Wars
creó el modelo, Ghostbusters lo perfeccionó
y masificó. Desde los ochentas hasta hoy, todos
los filmes evento que han surgido (la primera Batman,
Dia de la Independencia,
el Godzilla de Roland Emmerich, etc) han seguido
el patrón comercial de Los Cazafantasmas
hasta el paroxismo.
La idea surgió de la fascinación de Dan
Aykroyd por lo paranormal. En un principio era un argumento
más delirante y costoso de producir - los cazafantasmas
eran una especie de SWAT del futuro que viajaba en el
tiempo a combatir entidades paranormales -, hasta que
le presentó la idea a Ivan Reitman (quien hasta
entonces era productor y había generado algunos
de los primeros títulos de David Cronenberg),
y éste le encomendó a su amigo Harold
Ramis que puliera las ideas del libreto. Pensado como
un vehículo para algunos amigotes de Aykroyd
de sus tiempos de Saturday Night Live - iban
a tener papeles Chevy Chase, Eddie Murphy, John Candy
y John Belushi -, el fallecimiento de éste último
y los problemas de agenda de los primeros terminaron
por cambiar el casting. Y apenas se estrenó,
se convirtió en el éxito del año.
Pero a pesar de toda su popularidad, Los Cazafantasmas
no deja de ser un filme desparejo. La primera mitad,
cuando los protagonistas no están cazando a alguna
entidad, termina siendo plomiza. El humor de Bill Murray
es molesto, y toda la charlatenería técnica
es muy propia del fanatismo nerd de Aykroyd por
lo paranormal, pero hacen muy densos a los diálogos.
Uno se da cuenta de que el libreto tiene problemas cuando
los protagonistas resultan anodinos en cualquier escena
que no tenga efectos especiales. Las cosas se ponen
muchísimo mejor cuando el Amo y Señor
y el Guardabarreras (Rick Moranis - haciendo
su mejor imitación de Woody Allen - y Sigourney
Weaver) entran en acción. En especial la escena
entre Murray y la poseída Weaver en el departamento
de ésta resulta delirante; es una parodia perfecta
de El Exorcista. A esa
altura la acción y la comedia han logrado el
tono exacto y van sobre engranajes aceitados. El final
es memorable y delirante.
En el fondo, Los Cazafantasmas no dejan de ser
una versión paranormal (y transplantada a los años
ochentas) de la serie clásica Batman
de 1966. Hay muchos indicios de que ésa era la
intención de Aykroyd: la guarida de los cazafantasmas,
la salida rampante del Ectomóvil, los diálogos
camp, la visión de héroes populares
y ridículos. Incluso el homenaje al Batman de los
sesentas llega hasta la secuencia del primer caso de los
cazafantasmas, en donde el trío se pone a hablar
con un tipo en el lobby del hotel mientras aguardan el
ascensor (que estoy seguro de que es alguna celebridad
local, y que termina - tal como cuando Burt Ward y Adam
West trepaban por las paredes y se topaban con alguna
estrella abriendo la ventana - con un "sigan con
lo suyo, muchachos!"). Los ZAAAP! y BUUUMP!
del Batman original han sido
reemplazados por rayos láser y toneladas de mocosidades
y malvadisco derretido cayendo sobre los protagonistas.
E incluso el alcalde termina por llamarlos, porque son
"la última esperanza para la ciudad".
Quizás una de las cosas más sorprendentes
de la película sea que funciona mejor como filme
fantástico que como comedia. Reitman tiene muy
buena mano para filmar impactantes escenas de efectos
especiales. Pero en otros apartados - como podría
ser el intentar parodiar al género de superhéroes
- queda a mitad de camino. Cuando al final los creativos
entran en calor, la idea encuentra la ejecución
perfecta. Es un raro caso de un filme que se pone mejor
a medida que se acerca el clímax.
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