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USA, 1976 : Sissy Spacek (Carrie
White), Piper Laurie (Margaret White), Nancy Allen (Chris
Hargensen), William Katt (Tommy Ross), Amy Irving (Sue
Snell), John Travolta (Billy Nolan) Director
- Brian De Palma, Guión - Lawrence D. Cohen,
basados en la novela de Stephen King
TRAMA : Carrie White - una
tímida y reprimida adolescente - resulta víctima
de las burlas de sus compañeras cuando le llega
su primer período en las duchas después
de una sesión de educación física.
La chica es completamente ingenua acerca de lo que significa
la menstruación a causa del feroz fanatismo de
su religiosa madre, que lo considera un signo del pecado.
Sus despiadadas compañeras han sido castigadas
por los directores del colegio pero la líder
del grupo, Chris Hargensen, planea una terrible venganza
contra Carrie durante el baile de graduación.
Y mientras tanto, Carrie ha descubierto que posee poderes
telekinéticos que salen a luz en sus momentos
de desesperación. Con ambas historias fluyendo
hacia el mismo punto, todo anticipa que el baile de
graduación de la escuela terminará por
transformarse en una tragedia, cuando la chica desate
todo su poder para vengarse del maltrato que ha padecido
del resto de la gente.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia. |
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Carrie es un clásico excepcional. Es el
título que cimentó la fama del director
Brian De Palma, lanzó al estrellato a un puñado
de jóvenes actores - Sissy Spacek, Nancy Allen,
John Travolta y, en menor medida, William Katt, Piper
Laurie y Amy Irving -, y catapultó a la cima a
Stephen King, convirtiéndolo desde entonces en
el maestro del terror moderno.
En sí, no deja de ser una historia terriblemente
manipuladora. Es melodrama puro y duro insertado en
una ambiente de estudiantina y con algunos toques sobrenaturales.
En el melodrama los personajes son fuerzas de la naturaleza
que no disciernen sobre sus conductas, victimizan al
protagonista y se lanzan en una trayectoria de colisión
que genera el clímax - y donde usualmente el
héroe termina por obtener la justicia que se
le ha negado -. Los requerimientos para que un melodrama
funcione son que el público se identifique con
el héroe, y que el entorno funcione como villanos
unidimensionales - cada uno de los personajes victimiza
al protagonista en un aspecto, y la suma termina por
abarcar la totalidad del mundo del protagonista -. En
sí, el melodrama es un recurso clásico
de las novelas de Charles Dickens, en donde el héroe
gana por su resistencia al odio que lo rodea. En el
caso de Carrie es una victoria pírrica
- es obvio que su destino es trágico y nunca
podrá ser feliz -.
Para poder digerir un melodrama se requiere de un director
notable; de lo contrario, no deja de ser tortura sicológica
en un sentido pornográfico, y resulta muy fácil
caer en la caricatura. Imaginen un mundo de sádicos
sin sentido mínimo de la humanidad. El enorme
mérito de De Palma es transformar a ese entorno
torturante en un grupo de personajes con algún
aspecto intrigante. Las excelentes perfomances del cast
ayudan enormemente. Sissy Spacek - que hasta ese entonces
actuaba en papeles menores y trabajaba como asesora
de vestuario junto con su marido - hace un tour de
force formidable. Su Carrie es miserable, inocente,
dulce pero resistente y con carácter cuando la
ocasión la amerita. El resto de los villanos
- principalmente la perra estudiantil de Nancy
Allen y la mesiánica madre de Piper Laurie -
tienen lo suyo. En el caso de Allen, son las complicadas
maquinaciones para elaborar una inmerecida revancha
contra Carrie - la seducción de su novio; posiblemente
todos los favores sexuales prodigados (y no explicitados)
para que otros muchachos se sumen a su siniestra operación
-. En el caso de Piper Laurie, es su elaborada maquinación
mental de la locura religiosa. Para ella, todo es radical
y surge como reacción de rechazo hacia su propios
deseos. Es como el típico caso de aquellos que
han pasado por algo terrible y se ha ido al otro extremo,
abrazando la religión con un fervor exacerbado.
El tema es que, lo que sirvió de medicina en
un determinado momento, se ha convertido en una droga
después, y la gente pierde la perspectiva. La
religión sirve para infundir fe y valores en
la gente, para mejorar su vida y decirles que hay esperanza;
no para convertirse en esclavos ciegos de sus propias
creencias (y, peor aún, lastimar a otras personas
a causa de ellas). Lo que ocurre es que, para Margaret
White, Carrie es la representación en carne y
hueso de su única noche de lujuria. Es un producto
del pecado y, como tal, debe ser flagelado constantemente.
Toda la estructura de Carrie está basada
en tres factores: agua, sangre y sexo. El sexo es omnipresente
en todo el relato - desde la escena inicial de las duchas,
pasando por los sugestivos planos de De Palma durante
el entrenamiento de las chicas, siguiendo por las manipulaciones
"orales" de Nancy Allen hacia John Travolta,
y culminando en el baile de graduación (que no
deja de ser una especie de rito de iniciación hacia
la adultez) -. El sexo se relaciona con la sangre, y la
sangre es el pecado - la menstruación es pecado;
el horrible baño sangriento de Carrie es la culminación
de la maldad de Chirs Hargensen -, y el pecado se expía
purificándose con agua. Hay una imaginería
religiosa muy fuerte en toda la historia, siendo la cereza
del postre la martirización de Piper Laurie que
termina como la figura de San Sebastián que Sissy
Spacek adoraba en su cuarto de castigo.
Carrie funciona porque la puesta en escena es
mejor que el relato original. Y al momento de despacharse
con la acción, De Palma la rueda de manera excelente.
Antes de hacer malas imitaciones de Hitchcock, De Palma
era un director notable. Toda la secuencia del baile
de graduación - con cámara lenta, descubrimientos
graduales de lo que se avecina por parte de los protagonistas,
el clima rojo y la pantalla dividida que permite ver
cómo se va desarrollando la masacre - es un clásico.
Es la culminación orgásmica de una
revancha largamente deseada.
No hay nada que reprochar a Carrie; quizás
el detalle sea su tono melodramático. El clima,
las perfomances - la de William Katt es excelente, y
debería haber tenido una mejor carrera posterior
-, el manejo del relato es impecable. Incluso la sorpresa
final es un clásico - un recurso que sería
copiado hasta la saciedad por películas posteriores
de terror -. Pero es un filme sólido y brillante
que transita por una delgada línea (y que podría
haber caído con facilidad en el exceso) y sale
airoso del reto.
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