USA, 1981 : Burt Reynolds (J.J. McClure), Roger Moore
(Seymour Goldfarb, Jr.), Farrah Fawcett (Pamela Glover),
Dom DeLuise (Victor Prinzim / Capitan Caos), Dean Martin
(Jamie Blake), Sammy Davis Jr.(Morris Fenderbaum), Jack
Elam (Doctor Nikolas Van Helsing), Adrienne Barbeau (Marcie
Thatcher), Terry Bradshaw (Terry), Jackie Chan (como él
mismo), Bert Convy (Bradford Compton), Jamie Farr (Sheik),
Peter Fonda (jefe de los motociclistas), George Furth
(Arthur J. Foyt)
Director - Hal Needham, Guión
- Brock Yates, Musica - Al Capps
TRAMA : Se organiza la carrera ilegal conocida
como Cannonball, donde los participantes deben recorrer
en tiempo record Estados Unidos de costa a costa. Entre
los participantes se encuentra J.J. McClure y su amigo
Victor Prinzim, que corren en una ambulancia preparada;
Seymour Goldfarb Jr. que se cree ser James Bond y compite
en un Aston Martin DB5; el dúo de Morris Fenderbaum
y Jamie Blake quienes se disfrazan de curas y corren
en un Ferrari rojo. Los participantes deberán
sortear el acecho de la policía, que ha sido
alertada de la competencia y que les ha preparado numerosas
trampas para apresar a los infractores.
NOTA : como siempre, desarrollamos
este sitio desde fans hacia fans del buen cine. Por
ello, se pueden mencionar partes del film que pueden
develar el final (spoilers), pero asumimos a esta altura
que los lectores han visto el film o se encuentran familiarizados
con la historia.
.
escenas
de The Cannonbal Run
Siempre el público americano se ha mostrado fascinado
por los autos, y eso se tradujo con el correr del tiempo
en dos tipos de filmes: los de carreras y las road
movies. Mientras que las road movies suelen
ser de corte existencialista - los individuos viven experiencias
a lo largo del viaje que los terminan por transformar
-, los de carreras se circunscriben al deporte y el placer
de escuchar el rugido de los motores, amén de todos
los clisés propios de este tipo de filmes - chico
pobre / desvalido lucha contra todos los obstáculos
y triunfa a último momento -. Hay claros exponentes
en ambos subgéneros: en el primer caso se puede
citar a Vanishing Point,
mientras que en el segundo está el clásico
Grand Prix (1966).
Pero desde mediados de los 60 comenzaron a haber experimentos
que mezclaron ambos géneros. En el caso de la
comedia, el antecedente es It´s
a Mad Mad Mad Mad World (1963), donde distintas
parejas se lanzaban a una carrera desenfrenada para
buscar un tesoro oculto. Lamentablemente después
del film de Stanley Kramer este breve subgénero
se descarrilaría hacia la idiotez total, con
chistes malos y destrozos de autos a raudales, con algunas
excepciones como The Great
Race.
The Cannonball Run
es el aporte del insípido Hal Needham al tema.
El antecedente inmediato es sin dudas
The Gumball Rally (1976). En realidad The
Gumball Rally y The
Cannonball Run están inspirados en hechos
reales: Brock Yates - que aquí escribe el guión
- era el editor de la revista Car
& Driver y organizó entre 1973 y 1978
una serie de carreras de costa a costa (precisamente
las de Cannonball).
De hecho, Needham y Yates participaron en una de ellas
con una ambulancia modificada - que es la misma que
se ve en el film -, con un falso doctor y la esposa
de uno de ellos como paciente.
Pero más allá de la anécdota,
esta es una obvia película de fin de semana hecha
con amigotes actores. Needham venía del éxito
de Smokey and the Bandit
(1977), y Burt Reynolds le dió carta blanca para
los siguientes proyectos, una decisión bastante
siniestra ya que con el tiempo los siguientes trabajos
de la dupla terminarían por sepultar la carrera
del astro. Antes del fin de la década Reynolds
estaría haciendo bodrios como Rent
A Cop y Malone,
que terminarían de ponerle una lápida
si no fuera por el suceso de Boogie
Nights (1997).
En realidad el trabajo de Brock Yates es meramente nominal,
estableciendo algunas pautas y dejando que todo el mundo
improvise. Dentro de toda la tontería general se
deja ver - es el mejor trabajo de Hal Needham, lo cual
no significa demasiado -. Allí está Reynolds
haciendo cualquier pavada con tal de mostrar una acrobacia
de los stunts, como aterrizar una avioneta en medio
de un pueblo, o mandar a la banquina un impecable Porsche.
Lo que eleva al film sobre otros de Needham es que la
comedia funciona - aunque son más los disparos
errados que los aciertos -, y en gran parte se debe a
que los actores se saltean el inexistente guión.
Como el caso del dúo de Burt Reynolds y Dom DeLuise,
amigos en la vida real, que suelen sacar el mejor partido
de sus escenas. Y hay algunos momentos de Roger Moore,
parodiando su imagen de estrella y agente secreto. Pero
después el resto es bastante patético, en
especial la desilusionante perfomance de Dean Martin y
Sammy Davis Jr. (de quien uno esperaba mucho más;
y aquí Martin se pasea como un zombie todo el film),
el cameo extendido de Jackie Chan (aquí presentado
como un japonés y corriendo un Subaru
en vez de su habitual Mitsubishi),
o la fugaz aparición de Peter Fonda (sólo
para cobrar el cheque).
El libreto no existe, solo hay escenas pensadas para
los gags que no siempre funcionan. Incluso el libreto
es bastante inconsistente, con personajes que desaparecen
y reaparecen de la nada, como el médico de Jack
Elam, y a veces roza el mal gusto (sin mencionar al
papel descerebrado de Farrah Fawcett). Sin dudas la
cosa mejora sobre el final, gracias a la aparición
del alter ego de DeLuise, el capitán
Caos, que consigue arrancar unas cuantas risas.
Es cierto que uno no pide una trama profunda cuando
ve un título como este, pero al menos pide que
el guionista haya quemado algunas neuronas para armar
siquiera chistes nuevos o una comedia pareja.
Es un film ameno si pone el switch del cerebro en off;
no es siquiera una buena película, pero entretiene
a costa de la simpatía del elenco, que logra
superar la ineptitud del director.
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